jueves, 5 de agosto de 2010

El valor de la amistad y algunas recomendaciones de cine


Rainer Tuñón C.

Una asignación laboral me permitió -hace algunos años- estar cerca de un amigo que siempre está en mi recuerdo.

Preparábamos una sesión fotográfica para un muchacho en Fanlyc (Fundación Amigos del Niño con Leucemia y Cáncer). Allí conocí a Germán Alejandro Hernández López.

A sus once años, con un poder de convencimiento único, revelaba que era un sobreviviente del cáncer y estaba pasando un buen año, pues se sentía muy feliz de haberse tomado fotos con el portero Jaime Penedo y la “sele” de Panamá.

Sus amiguitos decían que Germán sabía dominar el balón y jugaba con técnica, a pesar de haber perdido una de sus piernas. Su madre, Irelia, decía con orgullo único que Germán era la estrella que iluminaba cualquier noche oscura. Ese era de los muchachos que siempre tenía una respuesta positiva para todo.

Mantuve el contacto por algunos meses, pero cerca de diciembre recibí una llamada de Irelia quien quería saber si era posible hacer un "favorcito" para Germán.

Irelia me preguntaba si me era posible visitar a Germán al Hospital del Niño para estar un ratito con él porque me consideraba como uno de sus buenos amigos y preguntaba constantemente por mi.

Se estaba yendo, pero antes de partir quería pedirme que le ayudara a darle las gracias a todas las personas con quien tuvo contacto y le ayudaron en todo momento.


Por supuesto, le ayudé en su petición. El resultado, conocido en los medios de comunicación en su momento (Día a Día y Telemetro Reporta ayudaron muchísimo), me hizo entender muchas cosas que ahora marco como trascendentales a la hora de hacer amistades y tratar de entenderlas a diario.

En cierta medida me hizo recordar aquella película de Mimi Leder llamada Cadena de Favores.

Luego, el colega Rubén Polanco, escribiendo para Día a Día, nos relata, con un golpe narrativo muy preciso y emotivo, lo que Irela experimentó en los últimos minutos con su hijo.


- Irelia López, madre de "Germancito", resignada y llena de fuerzas gracias a los consuelos de su hijo, contó que ese día el niño le dijo a su padre Alan que se fuera a casa a cuidar a sus hermanos y que ella se quedara, que el domingo descansaría. "Como que ya sabía que me venía definitivamente para la casa", dijo.

En la noche, al niño le entraron fuertes dolores, comenzó a delirar y le pedía a Irelia que le pegara con la pelota.

Luego Germán se recostó a la pared y decía que tenía miedo. Irelia trató de abrazarlo, pero no quiso, le dijo: "voy a ser feliz".

Germán se acostó. Ella lo agarró y empezó a darle palmadas en la espalda. "Yo decía entre mí, ¡ay, mi hijo se me está yendo!", relataba Irelia.

"Me abrazó fuerte y sentí cuando los brazos se le cayeron", señaló la valiente mujer. La enfermera llegó y acabó todo. Irelia lo acomodó en la cama.


Hace poco vi a Leslie Ducret (FANLYC) aplaudiendo y disfrutando de una sesión musical cerca de la Plaza Herrera, que la Fundación Danilo Pérez organizaba para mostrar el resultado del programa “Descubriendo Talentos”, y enseguida me acordé del mismo entusiasmo que reflejaba ella hace cinco años al compartirme la historia de ese muchachito que tengo presente como uno de mis grandes y recordados amigos.

Gracias Germán por mostrarme el poderoso significado de la palabra amigo a través de tu experiencia de vida.

Esta reflexión sobre la amistad me llevó a revisar algunos títulos sobre Cine y la Buena Amistad:

1. "Dumb and Dumber". Para uno, el otro. Podrá ser una de las películas más imbéciles que se hayan producido en los últimos 30 años, pero es incuestionable el valor de la amistad que aportan los personajes de Jim Carrey y Jeff Daniels.








2. "Up". Un niño y un anciano en una extraordinaria e inverosímil aventura. Mira que levantar una casa con más de 20 mil globos (se requieren millones para que esto ocurra), viajar y apreciar la amistad por encima de cualquier situación es para quitarse el sombrero.






3. "The Sandlot". Cuando tus pasieritos de infancia birrean contigo y preparan estrategias para recuparar una bola de béisbol que cayó en el patio de un vecino supuestamente gruñón con un perro asesino vigilando, se mide realmente con quienes debes enlazar tus vínculos afectivos en la vida.



4. "Fresa y Chocolate".  Cine cubano que trasciende fronteras políticas y sexuales. Lo importante es el valor de la amistad.


5. "Sleepers" y "Río Místico". Travesuras de infancia y sucesos dramáticos que marcan tu vida para siempre. Ambas películas son excepcionales ejemplos de lo que menciono.

Una más... pero en serie: "Madagascar 1, 2 y 3". Hay que ser muy, pero muy pasiero para dejar tu vida cómoda - y hasta cierto punto lujosa - y encontrarte con un mundo totalmente distinto a lo que acostumbras.

Sin los amigos, todo sería una catástrofe. Al final.... ta ta ta ta ta ta tara...¡AFRO CIRCUS!

miércoles, 28 de julio de 2010

Bronson y la verdadera acción

Rainer Tuñón Cantillo

Hace algunos días conversaba con los colegas sobre las mejores películas de acción y coincidimos en que “48 Horas”, “Depredador”, “Aliens”, “Arma Mortal” y “Duro de Matar” son los clásicos por excelencia de los años ochenta, pero “Búsqueda Implacable”, “Se Busca”, “Misión Imposible 3” y “El Transportador” se convierten en los nuevos integrantes de este máximo listado.

“Ninguna como las de Charles Bronson”, decían compañeros periodistas, arguyendo todo lo que este “caradura” del cine aportó en los sesenta, setenta y parte de los ochenta, época dominada por Mel Gibson, Bruce Willis, Jean Claude Van Damme, Steven Seagal, Nick Nolte, Arnold Schwarzennegger, Sylvester Stallone y Chuck Norris.

Bronson debe estar en el salón de la fama de este género, entre “pesos pesados” como Edward G. Robinson, James Cagney, James Coburn, Steve Mcqueen, Lee Marvin y Clint Eastwood.

A finales de los sesenta, “Erase una vez en el oeste” (1968), de Sergio Leone, era la película de Bronson. Tenía más de cuarenta y gracias a este filme (iba a ser el protagonista de los clásicos del western spaghetti de Clint Eastwood, pero declinó por diferencias creativas con Leone), adquirió fama.

Es innegable que la dupla entre James Coburn y Bronson para “Hard Times” (1976) convirtió a este primer filme de Walter Hill en un clásico del cine de peleas callejeras. Era considerada como la mejor película para los no creyentes en Bronson.

Este año Jason Statham, la nueva estrella de acción gracias a “El Transportador” y “Crank” revive un clásico llamado “The Mechanic” (1972). Allí Bronson era Bishop un asesino a sueldo que decide enseñar sus trucos a un aprendiz (Jean Michael Vincent) que luego decide eliminar a su maestro. El filme es una pieza de colección en el cine de intriga y acción.

Ahora veamos “El búfalo blanco” (1977), un híbrido de cine del oeste con el estilo de King Kong o Moby Dick, sobre un pistolero que sueña con matar a un enorme búfalo albino, o uno de sus clásicos al ocaso de su carrera, titulada “La ley de Murphy” (1986), en donde interpretaba a un veterano policía acusado de matar a su ex esposa.

El cénit de su carrera se dio en 1974 gracias a “El vengador anónimo”, interpretando a Paul Kersey, un vigilante callejero. Tal fue la fama de este filme que le siguieron cuatro secuelas, de menor factura.

Bronson era una gran estrella de acción, y de su carrera rescatemos “El Temible St. Ives”, “El gran escape”, “Los doce del patíbulo”, “10 para la medianoche”, “The Valacci Papers”, “Citta Violenta”, “La tierra de Chato”, “Chino” y definitivamente “Mr. Majestick”.

El “Karate Kid”: la cobra, la grulla y la tortuga de Oe

Rainer Tuñón C.



A pesar de lo dicho y escrito por los amigotes, los críticos de cine y demás detractores de la familia de la mega estrella Will Smith, fui en “bonche” familiar a ver “El Karate Kid”, la nueva versión del clásico ochentero que inmortalizó a “Pat” Morita como el maestro Miyagi.

Al final de la película, se sintió la misma emoción de mis años de infancia - entre el cine Plaza y el Brasil - cuando Daniel (Ralph Macchio) asesta la famosa patada de la grulla a Johnny (William Zabka), el líder de los Cobra Kai, porque minutos antes los “malos” le quebraron la pierna al héroe. Esto fue hace 26 años aproximadamente y los muchachos al salir de la sala de cine quedaban con la idea de meterse en una escuela de Karate.

En esta ocasión fue mi hijo quien gritó: “¡esa es…!”, cuando Dre (Jaden Smith) nos sorprende con un giro y patada, esta vez con la técnica de la Cobra, que estudió y aprendió luego de ver a una entrenadora en un templo chino (tener a Michelle Yeoh, la protagonista de “El tigre y el dragón”, “Memorias de una Geisha” y “Las hermanas Soong” fue “de lujo”).


Lo cierto es que ambas historias, a pesar que una es sobre karate y la otra sobre Kung Fu, se derivan de un cuento escrito por el premio nobel japonés Kenzaburo Oe titulado “A veces el corazón de la tortuga”, que narra la aventura de un muchacho de un colegio pre universitario que se enfrenta a un enemigo con la ayuda de una rubia, una antigua amiga de la primaría, y un viejo japonés, que es su maestro y mejor amigo.

“A veces el corazón de la tortuga” o “Ume no chiri” fue escrita en 1982 y se concibió como película de éxito cuando a Robert Mark Kamen (quien se hizo famoso luego por escribir “El quinto elemento”, “El Transportador” y ahora la tercera parte de “Transformers”) preparó un señor guión a John G. Avildsen, responsable de la dirección de la ganadora del Oscar, “Rocky”.

El cuento fue escrito gracias a los viajes fuera de Japón del escritor Oe y su narrativa evoca el universo de Jorge Luis Borges. De hecho, de Kenzaburo Oe se conoce su primera novela “La presa”, escrita en 1957, que narraba los hechos que suceden cuando un avión aliado se estrella en una aldea japonesa y su piloto, un militar afroamericano causa miedo y furor entre los aldeanos, excepto entre los niños que ven en él a un hombre cercano a Dios.

De su última novela, Renacimiento, publicada en 2000, sabemos que la trama gira en la vida del escritor Kogito, cuñado de Goro -un director de cine que se suicida- y su viaje a Alemania para descubrir que la muerte de Goro pudo ser un acto de la yakuza a quien el director ridiculizaba en sus filmes. La historia de renacimiento es muy cercana al nobel, pues guarda relación con el suicidio del realizador Juzo Itami (director de “Historias de la Geisha Dorada” y la comedia “Sûpâ no onna”), quien era cuñado de Oe.

Kenzaburo Oe


Sin restarle importancia a la famosa patada de la grulla, el giro de la cobra y el cuento de la tortuga, las dos películas - proporciones guardadas - son un maravilloso ejemplo de enseñanza del poder curador de la sana amistad, el respeto y la tradición, siendo esta última versión perdedora en el campo dramático, pero ganadora en la promoción de China y en el fortalecimiento de los valores que perdemos en nuestra vida cotidiana. Como alguna referencia para darle continuidad a estos filmes basta darle una revisada a “Kung Fu Panda” y a las joyas de Stephen Chow: “Fútbol Kung Fu” y “Kung Fusión”. 

Ahora, todos estos títulos nos deben llevar hacia la raíz del Karate Kid, que es el maravilloso mundo literario de Kenzaburo Oe.

jueves, 15 de julio de 2010

La moda de “Volver al Futuro”

Rainer Tuñón C.

En estas semanas, mientras se disfrutaba de la fiebre del mundial de fútbol, desde las blackberrys de muchos nostálgicos de los años ochenta salió un mensaje revelador: el 5 de julio del año 2010 sería el día en que viajaría Marty McFly (Michael J. Fox) desde 1985 para enfrentarse a sí mismo y a su némesis, “Biff” Tannen; sin embargo, luego de una revisada a la colección de películas en DVD, nos dimos cuenta que eso sucedería dentro de cinco años más tarde.

También, el 6 de julio de este año sería la fecha programada por la máquina del tiempo del Doc Brown (Christopher Lloyd) en el primer viaje realizado por Marty McFly en la primera de la saga.

Lo curioso es que se celebran 25 años de esta extraordinaria aventura dirigida por Robert Zemeckis (ganador del Oscar por Forrest Gump) y ello nos ha motivado a revisar aquellas maravillas tecnológicas que se propusieron y que hoy día son realidad, por ejemplo: las videoconferencias que ahora podemos hacer vía Messenger, Skype o definitivamente a través de sistemas Polycom, en donde podemos recibir altas recomendaciones de nuestros jefes desde otros países, clases magistrales con profesores especializados y hasta despidos inmediatos o aumentos de trabajo (…ojalá de salarios).



De hecho, la película narra las peripecias de un adolescente que accidentalmente es enviado al pasado y pone en peligro su propia existencia mientras intenta regresar al futuro.



El éxito de esta cinta provocó la producción de dos películas más que completaron una de las series más entretenidas que ha entregado la historia del cine para los fanáticos.



Otro de los adelantos tecnológicos que vimos en la segunda parte de “Volver al futuro” eran las pantallas grandes de televisión. Hoy día son una realidad gracias a las pantallas de proyección, y los plasma, en donde incluso podemos ver una multiplicidad de canales en una misma pantalla.



Asimismo, podemos tener acceso a la utilización de videojuegos sin usar las manos, las zapatillas “pump” (en realidad eran más de la mova en los años noventa) y controles biométricos para entrar en nuestras casas para garantizar un poco más de seguridad.



Pero, ¿qué nos hizo falta de esa visión futurista? Las patinetas voladoras, los autos voladores, el famoso Mr. Fusión, la ropa “auto ajustable” y los hidratantes de comidas, aunque definitivamente no echaremos de menos que la película “Tiburón” tenga más de diez secuelas, como intentaba profetizar Spielberg como productor de esta inolvidable saga.

Marcas que se imponen en las películas

Rainer Tuñón C.

Los eternos Buzz Lightyear y Woody son personajes reconocidos gracias a “Toy Story”, pero la tercera parte de esta exitosa serie de Disney/Pixar atrae nuestra atención hacia una muy potable práctica que en comunicación se reconoce como “posicionamiento de marca” a través del “cameo”. Basta detenerse entre cuadros para recibir las influencias de Apple, Corvette, e Bay, Fisher-Price, Monopolio, GI Joe, Barbie, Super Glue o el famoso señor Cabeza de Papa durante esta graciosa cinta animada.

El “cameo” se define como la aparición breve de una persona famosa como figurante durante un filme o en alguna escena clave; sin embargo, desde la perspectiva de la comunicación hay quienes ven en ello la gran oportunidad para promocionar productos o presentar ofertas innovadoras, y encuentran en el posicionamiento de productos la mejor alianza para que hagan sus “cameos”.

El antecedente del posicionamiento de productos reposa en la propaganda indirecta que aturdía las mentes durante la II Guerra Mundial. En la actualidad, se hace más evidente con la inundación de marcas en cine, teatro, televisión e internet.

Hoy día, es común ver en las pantallas innovaciones publicitarias creadas específicamente para filmes, siendo llamativas las referencias en películas de gran perfil como “Kick-Ass”, “El día de los enamorados”, “Pesadilla en la calle Elm”, “Avatar”, “Eclipse”, “2012”, “Zombieland” o “Transformers”.

Un caso interesante se puede percibir rápidamente si observamos todo lo que ocurre en “Iron Man 2” cuando desfilan Apple, Arai, Audi, Boy Scouts, Bridgestone, Chevrolet, Claridge, CNN, Cohiba, Crocs, C-SPAN, Dell, Dick's Sporting Goods, Dom Perignon, Dr. Pepper, Everlast, Ferrari, Forbes, Fortune, Google, Hotel de Paris, Initium, Jaeger-LeCoultre, JBL, Johnnie Walker, Kodak, LG, Lincoln, Lincoln Electric, Los Angeles Times, Louis Vuitton, Martini & Rossi, Montecristo, MSNBC, Oracle, Pirelli,  Rolling Stone, Rolls Royce, Sama, Snap-on, Sparco, Starbucks, Texaco, The Coffee Bean and Tea Leaf, Time, Ty Nant, U.S. Air Force, U.S. Army, U.S. Marine Corps, U.S. Navy, Vanity Fair, Wired y YouTube, entre las proezas irreverentes del señor Stark.

Ahora, veamos otro ejemplo interesante de posicionamiento de marcas que se imponen por encima de los productos que quieren hacer sus cameos. La nueva versión de “The Karate Kid”, fácilmente posiciona a Jaden - hijo de Will Smith - , China como una nación con creciente impacto turístico y al Kung-Fu como marcas relevantes por encima de adidas, Air China, Audi, Converse, Detroit Lions, Detroit Tigers, Fox Racing, Häagen-Dazs, Los Angeles Lakers, Nike, Sony, Bob Esponja, Taito Station y Volkswagen, que se esmeraron por salir y ser vistas.

miércoles, 14 de julio de 2010

Superhéroes “de a pie”

Rainer Tuñón Cantillo


Por definición, un superhéroe es un personaje creado por la literatura popular del siglo XX cuyas habilidades superan a las del héroe épico y tradicional, aquel que contaba con fuerza sobre humana y personalidad idealizada que le permitía realizar hazañas que los historiadores y cuentistas han contado como legendarias.

A través de los clásicos de la cultura popular nos hemos identificado con “El Hombre Araña”, “Hulk”, “Batman”, “Superman”, “X Men”, “Thor”, “La Mujer Maravilla”, “Capitán América”, entre decenas más que DC Comics o Marvel Comics han ilustrado para generaciones enteras; sin embargo el cine y la literatura han reconstruido esos neo mitos y generando personajes sin habilidades, pero con deseos de convertirse en superhéroes.

Asimismo, los ciudadanos -fuera del mito del superhéroe - se han convertido en vigilantes, haciendo que el cine los idealice en películas tan interesantes como “El vengador anónimo”, con el mítico Charles Bronson, “El Exterminador”, con Robert Ginty o más recientemente “The Brave One”, de Neil Jordan, con una impecable Jodie Foster, “Hombre en llamas”, con Denzel Washington, “Búsqueda Implacable” con Liam Neeson o Kevin Bacon y Gerard Butler haciendo de vengadores del delito en filmes como “Sentencia de muerte” y “El Vengador”, respectivamente.

El cine ha logrado trasladar el mito del superhéroe a la cotidianeidad y ello nos ha llevado a revisar productos tan dispares como “Las aventuras de El Frenético y Go Girl”, “Se busca héroe”, con el difunto John Ritter; “Mistery Men”, dirigida por Ben Stiller; “Unbreakable”, de M. Night Shyamalan; “El Cuervo”, de Alex Proyas, “Darkman”, dirigida por Sam Raimi, “Watchmen”, Orgazmo, de Trey Parker; “Condorman”, “Pootie Tang” o “Blankman”, de los cuales se realmente se destaca “Kick-Ass” como el mejor de los ejemplos en esta sub categoría del género de súper héroes.

En realidad, “Kick-Ass” proviene de un comic de Mark Millar y John Romita que empezó a publicarse hace dos años, en el cual su protagonista es un adolescente newyorkino fanático de los comics que decide convertirse en superhéroe sin poseer ninguna habilidad, para luchar contra el crimen.

En el trayecto, es apuñalado y atropellado, recibiendo atención médica inmediata y placas de acero en su cabeza. Así, retoma el oficio y luego de defender a un ciudadano y recibir una soberana paliza en esa faena, es filmado, posteado en Youtube y bautizado como “Kick-Ass”.

El nuevo héroe abre una cuenta en my space, anda promocionándose por Facebook y cuenta con una legión de seguidores que igual que él necesitan ser superhéroes “de a pie”.

El trabajo diario lo lleva a encontrarse en una situación de muerte y este episodio provoca que aparezca al rescate “Hit Girl”, una niña con habilidades asesinas (la Natalie Portman de “El profesional” es un detalle), quien salva al muchacho de una muerte segura. Hit Girl, en realidad es hija de Big Daddy, un ex policía que busca vengarse del jefe de la mafia que mató a su esposa y lo llevó a la cárcel.

También aparece otro personaje, Red Mist, quien hace de “side-kick” en las calles, cuando en realidad es el hijo del jefe de la mafia que descubre que puede ser un “aliado” del superhéroe.

Lo acertado de este filme, a parte de la capacidad de Mathew Vaughn de condensar el comic en una película estructurada, controversial y poco digerible para el público acostumbrado a ver cine de superhéroes o comedias tontorronas sobre gente normal con habilidades especiales, es la mezcla perfecta entre la comedia negra y el poderoso cine de acción que pone el dedo en la llaga.

Hachikō y las lecciones de vida

Rainer Tuñón C.



En la estación de trenes de Shibuya, Japón, se conserva la estatua de un can de la raza Akita llamado Hachikō, muy representativa en esa ciudad. Según la historia, el perro acompañaba a su amo, un profesor de la Universidad de Tokio, todas las mañanas hasta la estación donde tomaba el tren para ir a su trabajo.

El profesor fallece en 1925, pero el perro, por diez años acudía al andén todos los días para esperarlo, hasta su muerte. La devoción de Hachikō conmovió a todo el país y en la actualidad es uno de los relatos más interesantes sobre la fidelidad canina.

La historia de la mascota fue llevada al cine en 1987 bajo el título: “Hachikō monogatari”, dirigida por Seijirô Kôyama y recientemente le hicieron una versión norteamericana que actualmente se está perdiendo en la cartelera de cine de la localidad (si es que no se ha ido), con las actuaciones de Richard Gere (“Mujer Bonita”) y Joan Allen (“La Supremacía Bourne”), dirigidos por Lasse Halström, realizador sueco que se destacó en los años ochenta por su inmortal “Mi vida como perro” y se consolidó años más tarde en los Estados Unidos con “¿Qué come Gilbert Grape?”,“Las reglas de la vida”, “Chocolate” y “The Shipping News”.

En la nueva versión titulada “Siempre a tu lado”, Gere encarna al profesor Parker Wilson, quien se encuentra con la mascota y decide conservarla. La relación entre ambos crece y se fortifica, al punto que todos los días el can esperaba a su amo en la estación del tren hasta que ocurre lo que narramos anteriormente.

La historia se acerca al relato japonés, pero no aporta elementos que la conviertan en un clásico del género. Por fortuna, la sencillez de Gere y Allen, así como el guión de Stephen Lindsley, convierten a esto pequeño filme en una experiencia familiar que vale la pena disfrutarla, en medio de una temporada cargada de estrenos del verano norteamericano.

Recordemos que el cine ha aportado sus mascotas estelares, comenzando con la eterna Lassie y Rin Tin Tin (que incluso tiene su huella en el Paseo de la Fama), continuando con Milú (el perro de Tintín), la dupla de Disney: los reconocidos Pluto y Goofy y reiterando su posicionamiento con el mítico Balto y Bolt, el último can héroe de los niños.

Más allá de la queja constante de que Hollywood toma prestada buenos relatos japoneses para destruirlos, queda la reconfortante sensación sobre el trabajo prolijo de un director como Halström, quien conoce a la perfección el género y entrega un drama lacrimógeno con las mejores intenciones. Al final, por supuesto que vale la pena ver el filme japonés, sin embargo, este remake no decepciona y le saca la lagrimilla hasta al más rudo de los machos.

El Monstruo Leñador, asesino de sicópatas

Rainer Tuñón C. La navegación sin rumbo fijo entre títulos del catálogo de Netflix nos lleva a encontrarnos con inusitadas curiosidades. Apa...