miércoles, 14 de julio de 2010

Superhéroes “de a pie”

Rainer Tuñón Cantillo


Por definición, un superhéroe es un personaje creado por la literatura popular del siglo XX cuyas habilidades superan a las del héroe épico y tradicional, aquel que contaba con fuerza sobre humana y personalidad idealizada que le permitía realizar hazañas que los historiadores y cuentistas han contado como legendarias.

A través de los clásicos de la cultura popular nos hemos identificado con “El Hombre Araña”, “Hulk”, “Batman”, “Superman”, “X Men”, “Thor”, “La Mujer Maravilla”, “Capitán América”, entre decenas más que DC Comics o Marvel Comics han ilustrado para generaciones enteras; sin embargo el cine y la literatura han reconstruido esos neo mitos y generando personajes sin habilidades, pero con deseos de convertirse en superhéroes.

Asimismo, los ciudadanos -fuera del mito del superhéroe - se han convertido en vigilantes, haciendo que el cine los idealice en películas tan interesantes como “El vengador anónimo”, con el mítico Charles Bronson, “El Exterminador”, con Robert Ginty o más recientemente “The Brave One”, de Neil Jordan, con una impecable Jodie Foster, “Hombre en llamas”, con Denzel Washington, “Búsqueda Implacable” con Liam Neeson o Kevin Bacon y Gerard Butler haciendo de vengadores del delito en filmes como “Sentencia de muerte” y “El Vengador”, respectivamente.

El cine ha logrado trasladar el mito del superhéroe a la cotidianeidad y ello nos ha llevado a revisar productos tan dispares como “Las aventuras de El Frenético y Go Girl”, “Se busca héroe”, con el difunto John Ritter; “Mistery Men”, dirigida por Ben Stiller; “Unbreakable”, de M. Night Shyamalan; “El Cuervo”, de Alex Proyas, “Darkman”, dirigida por Sam Raimi, “Watchmen”, Orgazmo, de Trey Parker; “Condorman”, “Pootie Tang” o “Blankman”, de los cuales se realmente se destaca “Kick-Ass” como el mejor de los ejemplos en esta sub categoría del género de súper héroes.

En realidad, “Kick-Ass” proviene de un comic de Mark Millar y John Romita que empezó a publicarse hace dos años, en el cual su protagonista es un adolescente newyorkino fanático de los comics que decide convertirse en superhéroe sin poseer ninguna habilidad, para luchar contra el crimen.

En el trayecto, es apuñalado y atropellado, recibiendo atención médica inmediata y placas de acero en su cabeza. Así, retoma el oficio y luego de defender a un ciudadano y recibir una soberana paliza en esa faena, es filmado, posteado en Youtube y bautizado como “Kick-Ass”.

El nuevo héroe abre una cuenta en my space, anda promocionándose por Facebook y cuenta con una legión de seguidores que igual que él necesitan ser superhéroes “de a pie”.

El trabajo diario lo lleva a encontrarse en una situación de muerte y este episodio provoca que aparezca al rescate “Hit Girl”, una niña con habilidades asesinas (la Natalie Portman de “El profesional” es un detalle), quien salva al muchacho de una muerte segura. Hit Girl, en realidad es hija de Big Daddy, un ex policía que busca vengarse del jefe de la mafia que mató a su esposa y lo llevó a la cárcel.

También aparece otro personaje, Red Mist, quien hace de “side-kick” en las calles, cuando en realidad es el hijo del jefe de la mafia que descubre que puede ser un “aliado” del superhéroe.

Lo acertado de este filme, a parte de la capacidad de Mathew Vaughn de condensar el comic en una película estructurada, controversial y poco digerible para el público acostumbrado a ver cine de superhéroes o comedias tontorronas sobre gente normal con habilidades especiales, es la mezcla perfecta entre la comedia negra y el poderoso cine de acción que pone el dedo en la llaga.

Hachikō y las lecciones de vida

Rainer Tuñón C.



En la estación de trenes de Shibuya, Japón, se conserva la estatua de un can de la raza Akita llamado Hachikō, muy representativa en esa ciudad. Según la historia, el perro acompañaba a su amo, un profesor de la Universidad de Tokio, todas las mañanas hasta la estación donde tomaba el tren para ir a su trabajo.

El profesor fallece en 1925, pero el perro, por diez años acudía al andén todos los días para esperarlo, hasta su muerte. La devoción de Hachikō conmovió a todo el país y en la actualidad es uno de los relatos más interesantes sobre la fidelidad canina.

La historia de la mascota fue llevada al cine en 1987 bajo el título: “Hachikō monogatari”, dirigida por Seijirô Kôyama y recientemente le hicieron una versión norteamericana que actualmente se está perdiendo en la cartelera de cine de la localidad (si es que no se ha ido), con las actuaciones de Richard Gere (“Mujer Bonita”) y Joan Allen (“La Supremacía Bourne”), dirigidos por Lasse Halström, realizador sueco que se destacó en los años ochenta por su inmortal “Mi vida como perro” y se consolidó años más tarde en los Estados Unidos con “¿Qué come Gilbert Grape?”,“Las reglas de la vida”, “Chocolate” y “The Shipping News”.

En la nueva versión titulada “Siempre a tu lado”, Gere encarna al profesor Parker Wilson, quien se encuentra con la mascota y decide conservarla. La relación entre ambos crece y se fortifica, al punto que todos los días el can esperaba a su amo en la estación del tren hasta que ocurre lo que narramos anteriormente.

La historia se acerca al relato japonés, pero no aporta elementos que la conviertan en un clásico del género. Por fortuna, la sencillez de Gere y Allen, así como el guión de Stephen Lindsley, convierten a esto pequeño filme en una experiencia familiar que vale la pena disfrutarla, en medio de una temporada cargada de estrenos del verano norteamericano.

Recordemos que el cine ha aportado sus mascotas estelares, comenzando con la eterna Lassie y Rin Tin Tin (que incluso tiene su huella en el Paseo de la Fama), continuando con Milú (el perro de Tintín), la dupla de Disney: los reconocidos Pluto y Goofy y reiterando su posicionamiento con el mítico Balto y Bolt, el último can héroe de los niños.

Más allá de la queja constante de que Hollywood toma prestada buenos relatos japoneses para destruirlos, queda la reconfortante sensación sobre el trabajo prolijo de un director como Halström, quien conoce a la perfección el género y entrega un drama lacrimógeno con las mejores intenciones. Al final, por supuesto que vale la pena ver el filme japonés, sin embargo, este remake no decepciona y le saca la lagrimilla hasta al más rudo de los machos.

jueves, 24 de junio de 2010

Las magníficas de la tele llevadas al cine… y algunas muy malas

Rainer Tuñón Cantillo

La pantalla chica es una cantera inagotable de historias para que el cine, en dos horas o menos, nos haga recordar lo que hemos disfrutado durante 1, 22, 90, 100 o 200 capítulos de la serie favorita que nos mantuvo pegados en nuestros sofás.

Existen clásicos del cine basados en seriales de la tele: “Los Intocables” y “Misión: Imposible”, dirigidas por Brian De Palma; “Viaje a las Estrellas 2: La ira de Khan” y la revisión que hizo recientemente JJ Abrams (que además dirigió una explosiva película de acción con la tercera parte de “Misión: Imposible”); “¿Y… dónde está el policía?”, comedia basada “Police Squad”; “Los locos Addmas”, de Barry Sonnenfeld, aunque la segunda es más divertida; “M.A.S.H.”, de Robert Altman; “El Fugitivo”, con Harrison Ford y el ganador del Oscar Tommy Lee Jones; así como también cintas muy populares como “Transformers”, de Michael Bay; “Maverick”, de Richard Donner; la extraña “Twin Peaks”, de David Lynch; “South Park” y “Los Simpson”; “El Súper agente 86; “La Dimensión Desconocida” que dirigieron Steven Spielberg, George Miller y John Landis; “Los Muppets” o la irreverente “Borat”.

Asimismo, hemos visto desfilar irremediables basurones. Basta con visitar un videoclub o esperar a que pasen por cable y televisión local para evidenciar lo incómodo de “Los Ángeles de Charlie”; “G.I. JOE”, “Aeon Flux”, “Los Beverly Ricos”, “Perdidos en Marte”, Scooby Doo”, “Mi marciano favorito”, “Los Picapiedras”, “Josie y las melódicas”, “Dragnet”, “Los Dukes de Hazzard”, “Wild, wild west”, “SWAT”, “Cone Heads”, “Wayne´s World”, “Hey Arnold”, “I Spy”, “Inspector Gadget”, “La marina de McHale”, “The Mod Squad”, “Los Power Rangers”, “He-Man y los Amos del Universo”, “Mr. Magoo”, “Popeye”, “Sargento Bilko”, “Sex and the city”, “Starsky y Hutch”, “Las tortugas ninja”, la segunda parte de “Los expedientes X”, “Los Vengadores”, “The Brady Bunch”, entre otras.

Película a película, el espectador va teorizando por qué algunas funcionan y otras no, lo que me lleva a comentar algo de la nueva versión de “Los Magníficos”. Si bien la frase de Hannibal Smith: “Me encanta que los planes salgan bien” aplica al éxito parcial de esta cinta de acción descerebrada basada en una mala serie de acción, pero muy divertida y adorada por la gente, los excesos de efectos especiales generados por computadora y el intento de los guionistas por elaborar una sofisticada trama de espionaje y acción, hacen que de alguna manera este filme de Joe Carnahan (“Smokin Aces”) pierda cierta frescura, sin decepcionar.

Por lo demás, acuérdense que en “Los Magníficos” nunca moría nadie, Hannibal sonreía al final y siempre la pasábamos bien.

martes, 1 de junio de 2010

Un Freddy poco renovado

Rainer Tuñón C.
En la galería de asesinos contemporáneos del cine norteamericano Jason Voorhees, Michael Myers, Ghostface, Leatherface, Chucky, Jigsaw y Hannibal Lecter sobresalen como los criminales más recordados; sin embargo, Freddy Krueger es sin lugar a dudas el icono por excelencia que exporta el cine de terror.

En 1984 empezó la leyenda. Wes Craven escribió y dirigió una historia tomando como referente geográfico una calle existente en todas las ciudades grandes de Norteamérica: la calle Elm, en donde se encuentran residenciales suburbanos de la clase media promedio.

El sueño, la paranoia suburbana y el cansancio fueron las cargas del terror aplicadas a las víctimas que tenían que mantenerse despiertas y vigilantes ante el ataque de Freddy Krueger.

El resultado fue un enorme éxito. Craven logró que Krueger se convirtiera rápidamente en un fenómeno de mercadotecnia y al mismo tiempo lanzó a la fama mundial a Robert Englund, un actor de teatro y cine que dio vida al asesino de los sueños.

“Pesadilla en la calle Elm” fue un contundente ejemplo de la renovación del género “slasher” y sus secuelas interminables poco a poco agotarían la cantera, hasta que los productores lograron unir a Freddy con Jason Voorhees para la cinta “Freddy vs. Jason”, del año 2003, que dirigió Ronnie Yu (“El hijo de Chucky”); sin embargo aún faltaba algo qué contar.

Ahora, aprovechando el tiempo de los “remakes” hechos con escuela y talento videoclipero, un nuevo actor entra para encarnar a Freddy. Se trata de Jackie Earle Haley (interpretó a Rorchach en la subvalorada versión cinematográfica de “Watchmen”), con una nueva expresión facial para distanciarse del conocido asesino de los sueños.

Para el nuevo diseño del rostro de Krueger, se buscó la fórmula de las quemaduras reales. Los especialistas en maquillaje que trabajaron anteriormente en Batman: El caballero de la noche arreglaron los mínimos detalles aplicando la técnica de CGI (animaciones generadas por computadora) para la cara de Freddy y utilizando además prótesis individuales desde la cabeza hasta la espalda del actor.

En sí, la cinta profundiza en el mito y sus productores prefirieron identificarse con la narración del origen del mal, pero con cierta pobreza narrativa. Lo bueno, definitivamente ver la presencia de un actor del calibre de Earle Haley, impecable en el filme “Little Children” y “La isla siniestra”, al representar al aterrorizante y gracioso Englund.

Lo incómodo es que ni iguala ni supera al relato original de Craven, a pesar de superar en presupuesto, calidad, vísceras y baños de sangre. La nueva versión de Pesadilla en la calle del Infierno cae en el universo de películas que definitivamente no dan miedo, por lo poco que aporta al género.

lunes, 19 de abril de 2010

Enredos mitológicos de Percy

Rainer Tuñón C.

Perseo fue un semidiós de la mitología griega. Hijo de Zeus y Dánae, hija de Acrisio, rey de Argos. Acrisio deseaba un nieto varón engendrado por su bella hija, pero desistió de su aspiración cuando el oráculo le predijo que la muerte le llegaría de manos del primer varón. Para protegerse, el rey confinó a su hija al encierro, pero cuenta la leyenda que en algún momento Zeus se fijó en ella y, convertido en lluvia de oro, llegó a la torre de bronce o a la cueva en donde su padre la tenía cautiva para seducirla. Acrisio, al enterarse del embarazo y posterior alumbramiento de su hija, manda al mar a Dánae y a su retoño, dentro de un cofre de madera. Enterado del hecho, Zeus pide a su hermano Poseidón que calme las aguas para ayudar a su hijo, pero el bebé es rescatado por Dictis, un pescador de la isla de Séfiros.

Perseo crece y se le reconoce como héroe tras haberle cortado la cabeza a la górgona Medusa y salvar a Andrómeda de la muerte. Perseo se casa con Andrómeda y regresa a Argos, pero Acrisio se entera y huye a Larisa para evitar que se cumpla la profecía. Estando en Larisa, es espectador de unos juegos en donde Perseo participa en una competencia de lanzamiento de discos. Perseo lanza un disco, pero cae en la cabeza de Acrisio. El oráculo lo predijo y Perseo al enterarse de todo declina ser rey de Argos y cambia su reinado con su primo Tirinto, monarca de Megapentes.

Esta explicación tomó algunas leídas a enciclopedias y textos sobre mitología porque mi hijo Daniel compartió alguna reflexiones -entre millos y soda- sobre las historias de “Percy Jackson y el ladrón del trueno” y posteriormente sobre el remake de “Furia de Titanes”, por el hecho de que en la versión de cine sobre la serie de novelas de Rick Riordan, Percy (un moderno Perseo) es hijo de Poseidón y la mortal Sally Jackson, y en nueva visita al clásico de Desmond Davis, Perseo es hijo de Zeus, combate al kraken (elemento de la mitología escandinava que además desfila por las historias de “Piratas del Caribe”), no se enamora de Andrómeda y tiene un interés sentimental por Io (la doncella de Argos, hija de Ínaco, sacerdotisa de Hera, y que además fue amada por Zeus).

La confusión sobre si es necesario que el cine se apegue estrictamente a la mitología o tome elementos prestados y licencias muy libres para contarle a las nuevas generaciones ciertas historias que le lleguen de manera sencilla y con muchos efectos especiales, está en las salas de cine en la actualidad.

De “Percy Jackson”, por ejemplo, se rescata el hecho de que para niños y jóvenes los nombres de Hades, Sátiro, Atenea, Hermes o Afrodita sean referentes que aportan a una trama que el escritor utilizó en un principio para tratar la dislexia y el desorden de atención de su hijo.

En el caso de “Furia de Titanes”, se aprovecha la moda de nuevos clásicos sobre guerreros como “Troya”, “Gladiador” o “300”, para que la juventud orientada a los videojuegos se nutra de la mitología griega para justificarse ante sus amigos que juegan “Age of Empires” o “God of war”.

Para algunos, no importa si ven a un Pegaso blanco o negro, si Perseo logró cabalgarlo y dejó las sandalias aladas que Hermes le prestó, o si el caballo alado en realidad nació con la sangre de Medusa.

Al final, ambos productos que se presentan en las carteleras, son entretenidos, pero poco profundos y carentes de estructura narrativa cinematográfica que motive a buscar la fuente original, alejándose de lo principal: la mitología griega para ser vista, leída y disfrutada como los dioses mandan.

sábado, 10 de abril de 2010

Apolito, Iris, el Presidente y su "máxima encueratriz"

Rainer Tuñón C.

Caminar desde la cancha de basquet - la que está en Calle P - hacia cualquier parada de buses de la Avenida Perú ubicaba en el recuerdo al año mil novecientos ochenta y poquito. Por esas cuadras, un dulce y travieso aromilla se despedía mientras pasábamos por la entrada de los populares Apolito, Iris y Presidente y veía afiches de películas. Claro, la acera se acortaba y el destino se alejaba o distraía.

La mirada necia se colaba inocentemente entre algunos carteles y saltaban a la vista los nombres de Sylvia Kristel, Laura Gemser, Sirpa Lane, Sasha Montenegro, Lyn May, Koo Stark y la gran diosa de ébano, Ajita Wilson.

Si bien este desfile de beldades encontró en el “softcore” un nicho de considerable belleza, magnitud y espontaneidad, el legado que dejaron en el celuloide las convierte en divas de culto para un género que parece completamente olvidado y superado.

Ahora, si no creen en eso del legado, preguntemos mejor a Isabel Sarli o Isela Vega qué significa haber sido pioneras de la libertad sexual en el cine latinoamericano, cuando ostentaban el cetro de "encueratrices por excelencia".

Emmanuelle, el placer de viajar

De seguro, el estreno de Emmanuelle, de Just Jaeckin, hacia 1974, provocó que más de una pareja abandonara el tedio y visitara el Cinema Arte o alguna otra sala de cine para adultos. Este drama erótico es uno de los principales referentes cinematográficos, cuando de mitos eróticos se refiere, y ello en gran parte se debe a la impecable sexualidad de la holandesa Sylvia Kristel, ganadora del Miss TV Europa en 1973 e hija de un campeón de la disciplina deportiva de tiro al plato.

Si bien, el contenido sexual era fotografiado con sutileza, el impacto visual del cuerpo desnudo de la esposa del diplomático francés en pleno despertar de su erotismo, provocaba rápidamente que los fanáticos desearan viajar en avión para repetir la hazaña con Emmanuelle.

De hecho, cuando invitaron a Sylvia para que volviera a acariciar el éxito de Emmanuelle, los productores descubrieron a la versión morena de este erótico personaje. En una escena de la secuela, la protagonista recibe un masaje de una inigualable y rotunda Laura Gemser, actriz también holandesa, pero nacida en Java, Indonesia.

Bajo la dirección de Adalberto Albertini, "Emmanuelle la Negra", se convertía en una producción de estreno recurrente en el Iris, Tropical o el Apolo. A pesar que estas películas no pretendían ser sexualmente explícitas, la belleza de la protagonista y sus locaciones exóticas se convrtían en un verdadero banquete para los ojos, oídos y paladar de los fanáticos.

Laura Gemser trabajó con el mítico Joe D’Amato para los filmes "Chica en un Seminario", "Emmanuelle en la isla Taboo", "Cobra Negra" "Emmanuelle Negra en Bangkok" y "Emmanuelle en América".

Sirpa y Koo

Sirpa Lane                                                                                        Koo Stark

El descubridor de los mitos eróticos de Brigitte Bardot y Jane Fonda, Roger Vadim, la tenía vista como la siguiente Bardot, sin embargo hacia 1975 cuando el clásico relato de la bella y la bestia llevado al sexo y la carne se puso de moda, el nombre de Sirpa Lane empezó a cimentarse como una dama del erotismo europeo.

Sirpa nació en Finlandia y falleció en 1999 en España, ante complicaciones por el Síndrome de Inmunodeficiencia Adqurida, pero se le recuerda siempre por sus clásicos: "La Bestia", “La esvástica en el vientre”, “La papaya del Caribe” y “Las noches secretas de Lucrecia Borgia”.

Un año después del estreno de “La Bestia”, con Sirpa Lane, la inocencia de “Emily” (1976) puso a la gente a ver el filme y muchos años más tarde alquilarlo en Betamax, sobre todo por dos escenas muy alabadas: una aventura con la palanca de una avioneta y una ducha lésbica completa.

Koo Stark, su bella protagonista, se abría paso como una leyenda erótica del cine B. Además, fue sonado su romance con el príncipe Andrés, antes de casarse con la Duquesa de York.

Las calientes de Iberoamérica
En algunas salas, como el cine Presidente, aparecían afiches de películas como “El sexo me da risa” o “La golfa del barrio”, perteneciente a un género que México exportó al resto del mundo, mejor conocido como cine de “ficheras”. En la actualidad, los canales mexicanos de cable pasan estos títulos en las tandas de madrugada.

Se trataba de comedias populacheras que exponían los cuerpos desnudos de sus protagonistas en medio de historias sencillas de contar y producidas con escaso presupuesto.

“Bellas de noche” (1974) y “Las ficheras” (1976) iniciaron esta tendencia del cine mexicano que logró remplazar el cine de rumberas e hizo de las vedettes Sasha Montenegro y Lyn May, divas de carne, encajes y ligueros para el resto del continente.

México tenía sus divas y Brasil contaba con Sonia Braga ("Gabriella", "Doña Flor y sus dos maridos" y "Tieta"). España, por su parte, hacía desfilar a las musas del destape, entre ellas: María José Cantudo, Nadiuska, Bárbara Rey, Rosa Valenty, Eva León, Ágata Lys, Pilar Velázquez, Susana Estrada, Eva Lyberten, Cristina Galbott o Africa Pratt, Sara Mora y Lina Romay.

¿La diosa de ébano?
                                                                                Ajita Wilson

Posiblemente los afiches más recordados diseñaban en grande las andanzas de Ajita Wilson, y con su erótico nombre, los comentarios de la gente que esperaba con paciente impaciencia su transporte hacia la ciudad de Colón, alabando cada curva de la actriz, sin saber que era mejor no conocerla a profundidad.

Recordada como el “huracán negro”, George se convirtió en Ajita, y con su operación de cambio de sexo el pasó a ser uno de los primeros casos sobre este acto revolucionario dentro del homosexualismo. Al lado del mítico director Jesús Franco, Ajita logra grabar los clásicos “Sadomanía” y “Macumba sexual”, y en Panamá sus películas pasaban de sala en sala, llenando de erotismo el ambiente.

Ajita Wilson falleció en 1987 en Italia luego de un accidente automovilístico. La carrera de Ajita, como la máxima encueratriz del softcore que en los años setenta y principio de los ochentas abrió el camino para una miríada de esfuerzos por levantar el género para que tenga vida propia, contó con más de 43 películas, siendo “Garganta Profunda negra” uno de sus filmes más conocidos y adorados.

Ahora, si vuelven a preguntar ¿quién es la diosa y encueratriz de todos los tiempos?, seguro diría: De Argentina con amor, Isabel Sarli.

martes, 2 de marzo de 2010

Oscar y la Web 2.0

Rainer Tuñón C.

La ceremonia de los premios Oscar propone regresar a los años dorados, evocando aquellos días de “glamour” y derroche de estilo en donde nominaban como mejor película del año a diez de las mejores producciones y “Casablanca” reinaba al cierre de esa misma era.

Ahora, en un mundo liderado por la tecnología de la información y las redes sociales, la evocación de los años dorados regresa, pero de la mano de la web 2.0, más como una manera de acercar a las grandes audiencias que se conectan a la Internet, recurren a las blogosferas, pero salen al cine a ver cinema 3D de altísima calidad, siguen por Twitter y Facebook todo detalle que parezca interesante, esperan en tiempo real ver lo que acontece desde un iPhone o un iPod avanzado o, si son muy birriosos, simplemente entran a la www.oscar.com para sentirse “oscarizado” desde su dispositivo Blackberry.

Asimismo, la tecnología invade al Teatro Kodak, la casa del tío Oscar, con el uso de cilindros equipados con pantallas LED en la que se verán imágenes de los filmes y detrás de las que aparecerán los presentadores, remembrando la era en la cual los presentadores salían de las películas presentadas.

Y qué decir de esos concursos que convoca la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos para ver a los ganadores del “Desafío de Diseñadores en los Oscar”, en el cual los internautas eligen el vestido que lucirá una de las conocidas presentadoras de la gala, promocionando a los nuevos diseñadores o alabando la firma de los más destacados en la industria.

Por supuesto que los expertos y analistas en comunicación vieron que la audiencia pasmada, estática e inclemente les hacía perder ratings año tras año y una forma de reinventarse como gran evento tenía que ver con la forma cómo integraban al gran público.

Ahora, con las posibilidades que ofrece la web 2.0, esta comunidad que va a la sala de cine y se siente identificada con su película, siente libertad de elección de los soportes tecnológico en donde interactúa cuando se entretiene. Por ejemplo sabe si usar o no Youtube cuando se transmite la ceremonia, qué aplicaciones usar, cuáles páginas visitar, si entrar o no en el blog de algún conocido, etc…

Todo se enriquece cuando además filmes tan innovadores como “Up”, “Distrito 9” o “Avatar” se encuentran con propuestas arriesgadas como “Bastardos sin Gloria” y “The hurt locker”, junto con filmes tan personales del calibre de “The Blind Side”, “An Education”, “Precious”, “A Serious Man” y “Up in the Air” entre las nominaciones a la película del Año.

Mientras tanto, desde decenas de blogs en Latinoamérica nos sentimos muy identificados con el logro alcanzado por el filme peruano “La teta asustada”, que compite como filme de habla no inglesa nominado junto a la argentina “El secreto de sus ojos”, “Ajami” de Israel, la francesa “Un prophete”, The White Ribbon, de Alemania, que se percibe como la gran favorita, además de llevar la rúbrica de un cineasta como Michael Haneke (“Funny Games”, “La pianista”).

De esta manera, al buscar en Yahoo o Google indagamos si la ex esposa de James Cameron, Katheryn Bigelow se lleva la estatuilla de mejor director; entramos en las encuestas de páginas web del entretenimiento para votar por Sandra Bullock como mejor actriz, revisamos en www.imdb.com la filmografía de Jeff Bridges para saber si tiene méritos para ganarse el Oscar por “Crazy heart” o esperamos a que se realice la ceremonia para ver en televisión por cable o por televisión local la ceremonia que además se adorna de cristales Swarovski.

Entre tanta banalidad, marcas y tecnología, algunos simplemente recurren al mítico celuloide, el frío de la sala y la combinación de pop corn con sodas para evaluar si el guión de Marc Boal (The Hurt Locker) puede con el bello trabajo de Quentin Tarantino por Inglourious Basterds, o si Alessandro Camon y Oren Moverman (The Messenger), se imponen a los ganadores del Oscar Joel Coen y Ethan Coen por “A Serious Man” y Pete Docter, Bob Peterson, Tom McCarthy por Up, película que se convierte en el segundo animado después de “La bella y la bestia” en ser nominada película del año.

Igualmente esperan en la categoría de guión adaptado si Neill Blomkamp y Terri Tatchell por District 9 logran el Oscar frente a Nick Hornby por An Education; Jesse Armstrong, Simon Blackwell, Armando Iannucci, Tony Roche por In the Loop; Geoffrey Fletcher por Precious, Jason Reitman y Sheldon Turner por “Up in the Air”.

Como desee el usuario, el Oscar podrá ser disfrutado desde cualquier soporte de comunicación posible y para corroborar los hechos, por supuesto está aquel viejo periódico que nos mantiene informados en todas partes del mundo, ya sea desde su tradicional edición en papel, o desde su soporte web.

El Monstruo Leñador, asesino de sicópatas

Rainer Tuñón C. La navegación sin rumbo fijo entre títulos del catálogo de Netflix nos lleva a encontrarnos con inusitadas curiosidades. Apa...