viernes, 17 de diciembre de 2010

Barbara Trent: 10 preguntas… 21 años después

Rainer Tuñón C.

En 1993, la productora y directora Barbara Trent, recibió un premio de la Academia (sí, el Oscar) por el extraordinario documental “La Decepción de Panamá”, catalogado en aquel entonces por el New York Times como un “ejemplo de periodismo documental en su mejor momento…”
En estos últimos meses ha salido la edición en DVD, la cual se mantiene vigente en la documentación de la historia no contada sobre la “Invasión a Panamá” de 1989 y le agrega entrevistas con Barbara Trent y David Kasper y difunde una serie de trabajos titulados: “The Politics of Demonization and Fear”; “The Future of Panama and Latin America”; “Panama to Iraq”; “The Trajectory of U.S. Militarism”; “Panama after the Invasion”, con la participación de Humberto Brown, Phyllis Bennis y el antiguo analista de la CIA David MacMichael; así como avances de “GoodFilms.org”.



Hace algunos años, Barbara intercambió algunas anécdotas, pues nos acercamos a ella a través de su portal www.empowermentproject.org... Y le hicimos 10 preguntas:

Pregunta 1

¿Por qué te decidiste en realizar La Decepción de Panamá?
David Kasper y yo nos despertamos una mañana y en las noticias el presidente George Bush nos estaba diciendo que había enviado 14,000 tropas y aviones Stealth para capturar a un solo hombre. Nosotros supimos que tenía que haber otra razón para esta invasión. No se toman 14 mil soldados y aviones Stealth para capturar a un hombre que ni siquiera se encontraba en un bunker bajo tierra. Sabíamos que era descabellado. También sabíamos que mucha gente inocente moriría. Queríamos encontrar la verdad y decirla al mundo entero.

Pregunta 2

¿Cuánto costó La Decepción de Panamá y cómo consiguieron el financiamiento para hacer el documental?
Hicimos el filme con una cifra cercana a los 200 mil dólares. Cerca de 75 mil dólares fueron financiados por los británicos de Channel Tour, quienes habían comprado “COVERUP: Behind The Iran-Contra Affair” y sabían que nuestro trabajo era bueno. Ellos hicieron la pre compra del nuevo filme para difundirlo en la televisión del Reino Unido. Conseguimos 10 mil dólares del Consejo Nacional de Iglesias y otros 10 mil de “The Grateful Dead”. Además la Fundación J. Roderick Mac Arthur Foundation nos apoyó y conseguimos dinero de otras pequeñas fundaciones. Además, pudimos recolectar fondos de miles de individuos que conocían nuestro trabajo y nos mandaban cheques desde 25 dólares hasta miles de dólares. Fue un esfuerzo impresionante. Así que todo el tiempo que estuvimos tratando de hacer el filme simultáneamente estábamos recaudando dinero para terminarlo. Terminamos mudándonos hacia el garaje de un amigo y viviendo con ellos gratis por el último año que terminamos el filme.

Pregunta 3

¿Cuán difícil fue filmar en Panamá?
La filmación en Panamá era extremadamente difícil por muchas razones. Nos llevó meses apenas juntar dinero suficiente para enviar a un investigador anticipado, Che Che Martinez, alquilar una cámara para volar con un equipo conformado por mí y un camarógrafo, Michael Dobo que fue sustituido más adelante por un camarógrafo de Panamá, Manuel Becker. El dinero para esta clase de documentales fue muy duro de levantar. Es mucho menos controversial levantar el dinero para salvar la selva tropical o alimentar al hambriento, y hay tan muchas cuestiones increíblemente importantes hoy. ¿Por qué alguien con el dinero suficiente desearía ayudar a un proyecto que mire críticamente la política extranjera del toro militar más importante del mundo, los Estados Unidos? Las corporaciones que financian los documentales para la TV no tocarán este tema, muchas fundaciones no la tocarán, y es duro conseguir a individuos para financiar este proyecto. Puede ser muy desconcertante. La filmación en sí misma era estresante, agotadora, frustrante y peligrosa, pero excesivamente gratificante. Primero, tuvimos que encontrar personal local que nos ayudara. Fuimos al Sindicato de Periodistas y hablamos con su Secretario General. Él nos recomendó mucha gente para que nos apoyara. Terminamos trabajado con Lupe Sepúlveda como nuestra coordinadora de campo y traductora, Julio Guerra quien nos hizo las fotografías, Manuel Becker, quien filmó cuando Michael Dobo tuvo que retornar a los Estados Unidos y Keneth Maxwell, un taxista que nos sirvió e guía turístico y chofer. Muchas otras personas ayudaron de tantas maneras. Fuimos muy afortunados de tener un equipo tan maravilloso y de no ser por ellos no habría habido una película.

Pregunta 4

¿Hubo presión alguna para evitar el rodaje de este filme?
En Panamá muchas fuerzas no quisieron que hiciéramos la película. Los militares de los E.E.U.U. intentaban pararnos siempre. También, las fuerzas de la seguridad de los dos Vice Presidentes, Guillermo Ford y Ricardo Arias Calderón, así como la seguridad del Presidente Guillermo Endara. Ellos plantearon una amenaza constante. Lo más desgarrador, sin embargo, era conocer que a panameños que habían sido dejados sin nada, los habían sido mal interpretados por muchos periodistas de los E.E.U.U., y por ello ahora no confiaban en nosotros. Ellos también plantearon una amenaza de la seguridad también.

Pregunta 5

Pero, ¿hubo apoyo?
Claro. Movimientos “underground” en Panamá, grupos de los derechos humanos, los refugiados de Albrook, y muchos otros trabajaron noche y día para informar quiénes éramos en realidad y qué estábamos haciendo para que la gente confiara en nosotros. Muchos panameños tomaron grandes riesgos para ayudarnos y para permitir que nos entrevistemos con ellos. Algunos murieron durante la post-producción y nunca sabremos si el participar en nuestra película contribuyó a sus muertes. De cualquier manera, son algunos de muchos héroes panameños forjados por el fuego durante esas épocas difíciles.

Pregunta 6

¿Por qué esta película nunca pudo conseguir una distribución masiva en Panamá o en los E.E.U.U.?
La Decepción de Panamá fue mostrada en primera instancia ante los miembros del Sindicato de Periodistas de Panamá a pesar de amenazas del gobierno de Endara. La presión internacional de grupos de los derechos humanos y de grupos de protección a periodistas en varios países como el Reino Unido, Canadá, los E.E.U.U. y Australia, entre otros, ayudaron en parte a revertir la censura del gobierno previa a la exhibición formal de la película. Nuevamente, la gente en la línea delantera, es decir, quienes nos apoyaron desde el inicio, aquellos valerosos panameños, tomaron nuevamente sus riesgos. Su valor desafiante motivó a otras personas a escribirles o mandar fax al Presidente Endara, con la advertencia de que pudiesen ser acosados, arrestados o les pasara algo peor como resultado de esta presentación. Una vez levantada la censura, La Decepción de Panamá fue difundida en la televisión panameña. En relación a las ventas del filme en formato de vídeo era nuestro plan lograr vender el filme en todas las video tiendas panameñas para que con las ganancias se levantaran fondos de ayuda a la población afectada por la invasión. Desafortunadamente, antes de que pudiéramos establecer una manera ordenada de hacer esta transacción alguien fuera de Miami comenzó a vender las copias pirateadas de la película en Panamá y nunca podíamos procesar nuestros planes. Las copias que vendieron eran terribles en calidad y tenían traducciones muy brutas. Algunas copias eran incluso reeditadas y excluían información muy importante. No pudimos tampoco intervenir legalmente y llevarlos a los tribunales.
En Estados Unidos, el filme fue difundido en una docena de ciudades que contaban con afiliadas a PBS y en otro centenar de ciudades que cuentan con algo llamado “canales de acceso público”. La Decepción de Panamá fue difundida en canales de televisión por cable, se vendieron miles de copias a los videoclubes y actualmente es un material didáctico que utilizan las escuelas, librerías y organizaciones de paz y justicia.  El filme fue presentado en 80 ciudades de Estados Unidos y divulgado entre otros 35 países en más de 20 idiomas, así, mucha gente entendió que pasó en Panamá y sintieron una gran solidaridad con el pueblo panameño.
La principal estación de televisión pública de los Estados Unidos, Public Broadcasting Network (PBS), no la mostró porque presentaba a los principales periodistas durante los noticieros desinformando al público norteamericano justo como lo hicieron antes y durante la guerra contra Irak. Mucha gente que vio La Decepción de Panamá, ahora pueden creer que está pasando todo de nuevo, la gran mentira acerca de la magnitud de la amenaza desde Irak, el reporte de las pérdidas de EUA y las fuerzas aliadas, pero no mencionan ni una palabra del destino de la gente inocente de ese país. Así que este filme continúa siendo relevante porque el gobierno de los Estados Unidos y los medios masivos de comunicación continúan mintiéndole a la gente de los Estados Unidos y al mundo entero.

Pregunta 7

Luego de los premios Oscar, ¿cuál fue la expectativa hacia el filme?
El premio Oscar nos ayudó a conseguir que otros países se interesaran en presentar esta película. También, las transmisiones nacionales crearon una gran fuente de apoyo para los grupos pro derechos humanos en todo el mundo que apoyaron.

Pregunta 8

¿Sientes que hemos superado el horror de la invasión de Estados Unidos?
Bueno, eso lo debes saber mejor que yo. Lo que sí sé es que las experiencias traumáticas como esta y los bajones financieros sufridos por la gente tomarán generaciones para poder sanar. La guerra es un destrozo horrible en el planeta. La gente sentirá un efecto de rebote, pero estoy segura que muchos llevarán por siempre el dolor por lo que sucedió. Aprendemos a seguir funcionando, quizás a perdonar, pero nunca olvidar. Yo estoy sorprendida por todo lo que el espíritu humano puede superar.
Incluso yo misma regresé con una especie de desorden de estrés port traumático y nunca experimenté algo como lo que los panameños vivieron. Pienso que el estrés de producir y el haber escuchado los testimonios de la gente acerca de sus dolorosas experiencias fue sencilla y emocionalmente abrumador para mí. Pasé varios años trabajando en la distribución de este filme en el extranjero y en los Estados Unidos. En los últimos seis años, yo estuve con mi padre antes de morir y realizaba pequeños documentales para apoyar los movimientos populares en contra de la guerra en Irak. Hago conferencias, consulto con filmes de otros colegas y estoy considerando escribir un libro en el cual te aseguro que la experiencia de Panamá será un capítulo importante en este libro.

Pregunta 9

¿Cuál es tu relación actual con los panameños?
Una vez concluida la filmación, visité Panamá varias veces y la gratitud de quienes colaboraron conmigo me tocó profundamente. Fui atendida por Alma Montenegro de Fletcher, quien era la Asesora Legal de la Fundación Omar Torrijos, por Fernando Martínez del Grupo Experimental de Cine Universitario y por los amigos del Sindicato de Periodistas quienes me honraron con la orden Gaspar Octavio Hernández. Hice muchas amistades durante la filmación y en la actualidad mantengo el contacto con mi amigo Juan Antonio Samudio, quien fue de mucha ayuda cuando mi padre vino conmigo a la reapertura del Palacio de Justicia. Tu país está lleno de gente amorosa y generosa. Te digo, he hecho muchas amistades y los extraño a todos.

Pregunta 10

¿Has estado en Panamá en estos últimos años?
Si tuviera el dinero, visitaría más a menudo. No he estado en Panamá en estos últimos años y me encantaría regresar a verlos a todos y mirar cómo andan las cosas.

Rainer: Gracias Barbara
Barbara: Muchas gracias Rainer...

http://www.life.com/image/83363527

Una atracción nada peligrosa

Rainer Tuñón C.

Hay facetas de Ben Affleck que llaman poderosamente la atención en su filmografía. Una de ellas - por supuesto – es la de co-guionista para un filme de Gus Van Sant (“Good Will Hunting”) que corrió con la suerte de un premio Oscar en la categoría de Mejor Guión del Año; la otra, detrás de cámaras entendiendo que es mejor narrador de historias que protagonista de ellas.




En esa última asignatura, Affleck se ha mostrado más efectivo cuando no forma parte del elenco y ello se corroboró con el extraordinario resultado de “Gone baby gone”, su ópera prima como realizador.

Este año regresa en calidad de director con una historia desafortunadamente titulada para Panamá y algunos países de la región: “Atracción Peligrosa” (The Town), y es precisamente en este filme en donde muestra lo maduro y prolijo que puede ser como director y lo limitado e impreciso que se queda cuando trata de esforzarse en un oficio en donde lo etiquetan como un producto más del montón.

Según la trama del filme, Doug McRay (Affleck) es el líder de un grupo de asaltantes que se enamora de la gerente de banco que toma como rehén. El resto de la historia se teje entre los momentos en donde el director se impone sobre el actor y el actor hace lo posible por parecer dramático.

Basada en la novela “The Prince of Thieves”, de Chuck Hogan, la película confirma el gusto de Affleck en la selección de materiales para lo que desea plantear al cinéfilo cuando estampa su firma como realizador.

Con algunas reminiscencias a “Punto de Quiebra”, de Katherine Bigelow o “Fuego contra fuego”, de Michael Mann, este trabajo de Affleck está contado con eficiencia, sin embargo no atrapa al espectador lo suficiente cuando tejen la historia de amor. Es posiblemente lo que la deja deslucida dentro del cine de este género.

En cierta medida, “Un romance peligroso”, de Steven Soderbergh tiene la química que Affleck necesitaba para coreografiar un romance en la carrera criminal, no obstante esta cinta no decepciona en el departamento de la buena acción, siendo un punto climático el atraco al estadio.

Se destacan ciertamente los papeles Rebeca Hall como la perturbada chica de la película; el de Jeremy Renner ("Zona de miedo"), con una posibilidad muy alta de nominación a premios de la academia y John Hamm (de la teleserie "Mad men") como el sagaz policía.
El resultado final es un electrizante filme de policías y ladrones que mantiene buen ritmo y se abre paso entre las mejores opciones de la temporada, aunque nada inolvidable, ehh...



Ven a pasar un excelente momento en Cinema Paraíso. Tu lugar para disfrutar la experiencia del buen cine y música en vivo. Además degustarás deliciosas bebidas, comidas y picadas . Estamos en Casco Viejo, Ave A, entre las calles 4a y 5a Tel: 228-8619 ...Te esperamos!

jueves, 16 de diciembre de 2010

El cine adolescente que madura

Rainer Tuñón C.

Como todos los años, entre las películas que se estrenan en las salas de cine o se alquilan en videoclubes, salen a relucir decenas de títulos relacionados con los temas que suelen interesar a los adolescentes: crecer y entender la realidad que conlleva ese crecimiento, la mayoría de edad, el primer o segundo amor, la rebeldía, los conflictos con los padres. En muchos casos, estos temas son tratados de manera superficial, en otros no.

Los mayores referentes que conozco y admiro son “Esplendor en la hierba”, con Warren Beatty y Natalie Wood, “Al maestro con amor”, con Sidney Poitier y “Rebelde sin causa”, aquel clásico protagonizado por James Dean; sin embargo, a medida que pasan los años, y sobre todo en la última década, salen a relucir algunos ejemplos que dentro de la media de “películas adolescentes” cuentan con un enfoque distinto e importante.

Este es el caso de “Se dice de mí”, una ácida comedia de muchachos que resalta por un impecable guión, un reparto de lujo (Stanley Tucci, Thomas Haden Church, Lisa Kudrow, Patricia Clarkson) y la lucida actuación de Emma Stone como la protagonista, encarnando a una estudiante de secundaria que decide contar su versión de “cómo perdió su virginidad”, para dejar a un lado la imagen de “niña buena”, pero se convierte súbitamente en una visita contemporánea a la Hester Prynne de “La Lestra Escarlata” (olvídense de Demi Moore, como bromean en la película) para mejorar –gracias a la cadena de rumores- su status en el colegio y ganarse un dinerito extra.

El filme en sí contiene toda la estructura del típico filme adolescente: Ambiente escolar, temas sexuales comunes, humor crudo pero inteligente, bailes, alcohol, sustancias ilegales, deportes de grupo y fiestas nocturnas, virginidad, las relaciones sociales y las famosas redes sociales, pero lo mejor es que dentro de ese canon, se impone una crítica mordaz a la percepción adulta de esos años que cambian el rumbo de nuestras vidas.

Hace algunos años, “Mean Girls”, otra comedia adolescente, hizo hincapié en esos temas de manera exitosa. Su guionista fue la comediante Tina Fey y su protagonista era la menospreciada Lindsay Lohan.

De todas formas, entre las películas de adolescentes que debemos ver, recomendamos diez títulos:

1. “Fast Times at Ridgemonth High” (Amy Heckerling dirigiendo a Sean Penn, con un guión de Cameron Crowe).

2. “Rushmore” (Wes Anderson como pez en el agua en la silla de director. Con Jason Schwartzman a Bill Murray).

3. “Brick” (una pequeña gran obra detectivesca de Rian Johnson).

4. “Donnie Darko”, de Richard Kelly.

5. “Election”, de Alexander Payne, con una gran actuación tanto de Reese Witherspoon como de Mathew Broderick.

6. “Napoleón Dinamita”, de Jared Hess.

7. La controversial “Kids”, de Larry Clarke.

8. “I can´t hardly wait”, una menospreciada comedia juvenil con Jennifer Love-Hewitt.

9. “Just one of the guys”, comedia ochentera que pasó fugazmente por los cines, dirigida por Lisa Gottlieb.

10. “Go”, de Doug Liman (comedia negra adolescente-adulto con una narrativa “tarantinesca”).

Si bien es cierto, existe una “definitiva” obra maestra en esta categoría: “El club de los cinco” de John Hughes, no perdamos de vista que las “perfectas” películas adolescentes se encuentra en el cine netamente comercial, cuyos principales referentes son: “Volver al futuro”, “Porky´s”, “La venganza de los Nerds”, “El Karate Kid”, “Ferris Buller: un experto en diversión”, “Jamás besada”, “Clueless”, “Lost Boys”, “American Pie”, “Scream”, “Heathers”, “Carrie”, “Sixteen Candles”, “Can´t buy me love”, “Pesadilla en la calle Elm”, “Harry Potter y el Cádiz de fuego” y la serie de “Crepúsculo”, “Luna nueva” y “Eclipse”.
  
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martes, 9 de noviembre de 2010

La ficticia realidad

Rainer Tuñón C.


El cine documental representa aspectos de una realidad motivada por los intereses de su creador. Tiene secuencia, estructura organización, tiempos, narrativa y elementos periodísticos que lo acercan al entendimiento por parte del perceptor, de que estamos ante un espectáculo objetivo, el cual normalmente lo concebimos como cine real.

Existen, por ello, el cine documental con estilo periodístico, el docudrama (en donde los personajes se interpretan a si mismos) y por supuesto el falso documental (“mockumentary”, le hacen llamar), que toma elementos ficticios para adornarlo con un aire real para ganarse al público.

En los últimos años, esa tendencia por buscar el universo de realidades que ofrece el documental y chocarla con la ficción y narrativa cinematográfica nos ha puesto a dudar como espectadores si lo que estamos viendo ocurrió en verdad o simplemente lo inventaron para llevarnos por el misterioso camino de la fantasía.

Cuando estrenaron “El proyecto de la bruja de Blair”, por el formato en el cual fue concebido y gracias a la extraordinaria estrategia en el mercadeo de drama de terror vestido de cine documental, el público salía dudando hasta de sus pasos y realmente asustados por lo apreciado durante el desarrollo del filme.

Recientemente, los seguidores de “Actividad Paranormal” sucumbieron ante la interesante secuela que se estrena en cartelera y reiteraron que esta manera de contar historias de terror incluso provoca escalofríos, sin necesidad de mostrar sangre, monstruosidades y demás elementos grotescos o viscerales.

Claro está, existe también una audiencia que se decepciona cada vez que compara este tipo de productos con el cine tradicional, pues piensan en la narrativa de ritmo conocido y los efectos especiales que provocan cierta repulsión.

- Ah, pero no taba en naa…! – comentaba un muchacho al salir de la sala.

En la actualidad nos enfrentamos ante una nueva manera de lidiar con la realidad en el cine. Es cuando la cámara se convierte en protagonista y evidencia el miedo de los personajes cada vez que se acerca a ellos a través de ediciones de videos caseros, grabaciones en Youtube, vistas de cámaras de vigilancia con visores nocturnos, pequeños dispositivos colocados estratégicamente en partes de una infraestructura o anatomía humana.

Ahora es más frecuente adoptar una estructura y modo de narración muy cercano al documental, y ver al mismo tiempo cómo algunos documentales ofrecen recursos propios de la creación de obras de ficción para ganarse la confianza de quienes vamos al cine.

En cuanto al cine documental, es vital conseguir y degustar “Nanuk, el esquimal” una obra de 1921 que sienta los precedentes para lo que hemos visto a través del reportaje televisivo.

Asimismo, es divertido apreciar el falso documental de Rob Reiner, “This is Spinal Tap”

Asimismo, la manera cómo Woody Allen utiliza el rigor del formato documental para contarnos la historia de “Zelig”, el camaleón humano, es digna de análisis; así como también “Borat”, de Sacha Baron Cohen y el animado de Disney “Surf`s up”.

En otros géneros, vale la pena encontrarse con la belga “Man Bites Dog”, que sigue a un asesino en serie mientras se graban los hechos para un documental; “Redacted”, de Brian de Palma, que sigue a un grupo de soldados en actos cuestionables; o fenómenos de taquilla interesantes como “Cloverfeld”, que apuesta hacia el mito de Godzila entre movimientos de video casero y “REC”, que sigue el cine de histeria colectiva a través de los “muertos en vida”.

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martes, 7 de septiembre de 2010

Providencias para un mundo mejor

Rainer Tuñón C.


A través de la entrega general de los correos y telégrafos panameños llegó un paquete para Anastacio, un amigo y melómano que se mantiene actualizado en lo que hacen los músicos panameños en el mundo, en especial Rubén Blades y Danilo Pérez.


Del primero, me hizo llegar el enlace hacia un vídeo de Youtube que mostraba a un Blades experimentando, en el Luna Park de Argentina, con unos arreglos para tango de sus éxitos “Pablo Pueblo” y “Ligia Elena”, durante el cierre de la competencia de Tango Salón del Festival que organizó el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ante miles y miles de fanáticos del ritmo. Del segundo, me prestó su último disco titulado “Providencia” y me contó que tenerlo en su mano fue una odisea de marca mayor que al final, pese a sus críticas al servicio de correos, el paquete llegó a su destino.

Se trata del álbum debut de Pérez bajo el sello Mack Avenue Records y como el panameño lo describe: “Providencia es una manera de ver el futuro como reflejo de lo que decimos y hacemos en el presente”.

En este disco, Pérez acepta con sabiduría que todo lo que hace será asimilado por las siguientes generaciones, y por ello entrega una experiencia que compagina la versatilidad y dinamismo que caracteriza su obra con el constante sentido de aventura que imprime de manera permanente.

Para ello, se fundamenta en la estructura de su núcleo familiar, arguyendo que la paternidad nos cambia a todos. Como padre, se reta a proveer un mundo mejor para sus hijos y como autor, Danilo se plantea la posibilidad de seguir sembrando inquietudes musicales con tino y maestría.

En esta producción se hace acompañar de sus habituales compinches Ben Street y Adam Cruz, e invita a participar al extraordinario percusionista Jamey Haddad, al saxofonista Rudresh Mahanthappa y a Ernesto Díaz, junto con la vocalista portuguesa Sara Serpa.

Providencia inicia con las “Crónicas de Daniela”, sugerida como un espectáculo multidimensional que nos permite conocer en cierta medida cómo interpreta su cercanía hacia sus muchachas; sigue navegando por “Panamá Galáctica”, que nos traslada necesariamente hacia los momentos experimentales de su presente y luego se encuentra con dos piezas fundamentales en la historia musical panameña: “Historia de un amor”, de Carlos Eleta Almarán e “Irremediablemente Solo”, de Avelino Muñoz, con una versión refrescada, pues la había concebido en su disco debut.

“Bridge to life”, “The Oracle”, “Providence”, “Cobilla” y “The Maze” complementan este trabajo que representa un nuevo horizonte en la carrera de Danilo.

Si bien el disco se basa en el concepto de que todo lo que hacemos tiene un impacto en el universo, aterrizando en su resultado - luego de las horas en que me lo prestaron para disfrutarlo - nos encontramos con una obra que se centra en la posibilidad de tomar las providencias del caso para que vivamos en un mundo más espiritual y entusiasta, y en ello coincido.

martes, 17 de agosto de 2010

Un día como vendedor de enciclopedias

Rainer Tuñón Cantillo

Tercera cuadra a la derecha, cerquita de la gasolinera, frente al mini súper Yin... Ahí está el edificio Don Pancho. Treinta y dos grados centígrados y sudo la gota gorda. Son veinte apartamentos, cuatro pisos y un intercom. Toco el botón y debe salir la magia. Así empiezo mi día. Lo que comienza bien, normalmente bien termina. Toco el botón de una vez y recito como me enseñaron en el seminario de inducción:

- Buenos días, me dedica unos minutitos de su tiemp…

La letra “o” de la palabra tiempo no terminó escapándose de mis labios cuando el cierre brusco de la comunicación se interrumpió por el molesto e impertinente dedo índice de la mano derecha que el celador del edificio puso sobre mi hombro izquierdo, y para colmo de males dijo:

- Señor, ¿usted vende biblias, folletines, pasquines o enciclopedias?… por favor váyase y no moleste más a los vecinos.

Así empezó mi día. El intento de venta en el edificio Don Pancho se vio ligeramente opacado por la presión de ese señor que no dejó que mi magia invadiera el lugar. Por encima de ese minúsculo acontecimiento todo fue cambiando al transcurrir la jornada, por supuesto, luego de 14 negativas. Fue entonces cuando una humilde señora que vivía en un residencial a un kilómetro y medio del edificio Don Pancho me abrió la puerta de su hogar para escucharme.

Claro que desde el agujero de la puerta, o mejor dicho, el “ojo de pescado”, ella se convenció de que no se trataba de algún malandrín malintencionado que buscaría en esa puerta sus quince minutos de efímera fama y fortuna.

Esperé con esa paciente impaciencia y se dio el “clic”:

- Hola, que tal. Eh, buenos días. Yo represento a una compañía distribuidora de materiales educativos. Quisiera que me dedicara tan sólo cinco minutos, cinco minutos de su tiempo que ayudarán mucho a la educación de sus hijos.

La señora González, muy atenta, me recibió en la sala de su casa. No perdía la esperanza. Ella me comentaba que cuando era niña, un amable señor, muy educado y encantador, le vendió una enciclopedia a su padre. Años más tarde, toda la familia reconoce que esa colección de libros tenía todo lo necesario para vivir con el conocimiento pleno que podrían darte los libros.

Pude vender una enciclopedia tradicional, pero la señora mostró mucho interés en las ediciones de CD ROM y DVD de la enciclopedia, pues sus hijos preferían revisar los materiales desde la computadora y no pasando las páginas de esos libros.

Cerrando la conversación, la señora González me comentaba que la persona que le vendió la enciclopedia a su padre era un hombre muy trabajador. Era como un maestro.

Mi rostro se llenó de satisfacción y sentí un inusitado brillo en toda la avenida. Definitivamente me sentía como el Rey del Danzón. Eso sí, sudaba la gota gorda porque mis finanzas no andaban muy bien que digamos y aún no había arrancado en realidad mi día como vendedor de enciclopedias.

Hoy decidí ser un vendedor. Desde hace semanas buscaba una oportunidad y la encontré. Se necesitan vendedores de materiales educativos. Ahí voy.

Por fin me reuní con la persona que se identificaría como mi jefe: un hombre que ha dedicado 27 años al “toque en frío”; es decir, la venta de enciclopedia de puerta en puerta, y ha tenido éxito en su carrera.

Antes de iniciar la faena, me pidió que le dedicara unos minutos para que me definiera cinco reglas muy sencillas que permitirían lograr la excelencia en este arduo oficio.

Con los dedos me las señala:

1. Sea perseverante y tenga metas en la vida.

2. No compita con sus compañeros sino consigo mismo.

3. Tenga ambición, pero de la buena, la sana.

4. Sea siempre un orientador.

5. Por favor, por favor, por favor… sea honesto con su cliente.

“En los casi treinta años de carrera que tengo, ha bajado el número de empresas que se dedican a esto, pero si somos honestos siempre, nos compran nuestros productos y servicios”, comentaba.

- En esto de ser perseverante - reclamaba mi jefe - hay que estar siempre a la vanguardia.

- Ya no andamos con esos enormes catálogos en papel ni caminando cuadras enteras hasta que una o varias personas desde sus casas nos den un sí. Tenemos que vivir con otra realidad, y es que muchos padres y madres piensan que ya no necesitan libros y el Internet ha ganado cierto territorio.

Ahora reina la frase: “Lo tengo todo en mi computadora y allí lo consigo. Todo ha evolucionado”, según me comentaba Genaro Bellizi, padre de una niña de cinco años a quien le gusta comprarle libros y juegos para PC.

Para un padre como Don Genaro, se necesita un vendedor moderno, de los que no entregan enciclopedias tradicionales, sino materiales en CD o DVD, le decía a mi jefe, convencido de que hoy podía vender hasta piedras.

Pero las cosas han cambiado. A lo que vendemos le hacemos acompañar de CD ROM, DVD, CD de audio y videos de apoyo.

Por ejemplo, en un CD hay cerca de 90 tomos de papel y eso es solicitado por aquellas personas que prefieren el disco sobre los tomos que ocupan espacio en la sala o librero de un hogar.

No niego que el toque en frío tiene su lado convencional. Para ello, regresemos a los vendedores tradicionales, aquellos a quienes ingratamente se les recuerda por el atuendo del momento.

- ¿Y cuál era ese?, me preguntaba mi hijo, a quien le contaba que en menos de un día estaba cerca de darme por vencido con eso del “toque en frío”.

- El del hombre que suda y viste camisa manga larga, camina “encorbatado” por las calles y con los libros bajo el hombro, le respondía por el chat del blackberry.

Es más, el ejemplo que a mi hijo le di me hizo recordar al vendedor de enciclopedias descrito en páginas web en donde se mofan de la profesión diciendo somos una rara especie a punto de extinguirse en su totalidad.

Kilómetros más o kilómetros menos, es el vendedor especialista en el toque en frío quien ha demostrado perseverancia, pasión, dedicación y esmero en la venta de materiales educativos.

De esos vendedores aún existen. Entre los muchachos que se esmeran por conectarse con lo último en la venta de aplicaciones tecnológicas, por ahí se ubican algunos que reciben clases básicas de los expertos de lo tradicional. Al final, la combinación entre la experiencia, la maña y el acompañamiento tecnológico garantizan a un profesional dedicado y mejor enfocado en la venta de estos productos.

Pero ese éxito - agregaba mi jefe- se consigue recibiendo los golpes, pues en este ejercicio se pierde mucho dinero.

El toque en frío en la actualidad es descrito como el 10% de la actividad. La venta de materiales se concentra ahora en la venta en exposiciones, congresos, supermercados y utilizando herramientas de mercadeo directo.

- Ya no es como antes, cuando nos arriesgábamos tocando en frío, contaba el jefe.

“En ese toque en frío no hay ningún contacto. Vamos en frío. No conocemos a nadie”, insistía mi jefe.

En la actualidad, me siento con un equipo de trabajo y nos basamos en las ventas por referidos, elaboramos planes y estrategias para desarrollar acciones de ventas desde las garitas de los edificios y residenciales y estructuramos modelos de gestión que nos permitan obtener resultados interesantes de la venta de nuestros materiales.

Don Plinio ha estado 27 años en el negocio de tocar puertas para compartir un mundo de información con sus clientes.

“No había una sola puerta en Los Libertadores que no hubiera tocado. Llevaba un orden. Iniciaba en el edificio Z-1 y seguía por los demás condominios. Si la persona no estaba, lo iba anotando. Yo trabajaba en el MIVI (Ministerio de la Vivienda) y apenas salía de mi trabajo me iba vendiendo enciclopedias hasta las ocho y treinta de la noche”, explicó.

- La clave estaba en decir algo que deseen escuchar. Así me dejaban entrar.

Sabemos que en este negocio sólo un 5% de la clientela compra al contado. Al resto se les dan facilidades de pago poco a poco, 20 dólares por mes.

Plinio, con la sabiduría que lo caracteriza, insiste en que “usualmente llevas las de perder en este negocio porque si no se analiza al cliente, aumenta el riesgo”.

En la actualidad, Don Plinio es consciente que la venta de enciclopedia y materiales educativos requieren de un nivel óptimo de conocimiento de las herramientas de información que existen para los jóvenes.

Internet, por ejemplo, es una fuente de información fecunda, si es bien utilizada. Lamentablemente, los muchachos de hoy buscan una información y no corroboran la veracidad y la bibliografía, por lo que se necesita el aval y la credibilidad de una enciclopedia digital.

“Si buscas un tema específico, la enciclopedia

no te hace perder en la navegación. Cuando uno está en Internet

generalmente se distrae y si no se busca bien los datos son erróneos”, comenta Don Plinio, quien ha visto de todo en este oficio.

Ese espíritu ganador te lleva a alcanzar el siguiente nivel, luego de tocar puertas por más de un año y medio.

Para algunos, vender enciclopedias y llegar a una meta de tres mil ejemplares es una utopía. Para otros, es parte de la realidad y el compromiso que se tiene cuando hay determinación y ganas de demostrarle al mundo que existen hidalgos modernos. Al parecer, Plinio es un ganador que supo capitalizar el éxito.

En el caso de Plinio, la casa editorial a la cual vende sus materiales dio la dorada oportunidad, al igual que a otros doce vendedores, de ampliar la cartera de clientes. “En esos días vendías, pero no te pagaban todo en comisiones”.

Ello permitió que su negocio creciera, al punto de convertirse en una distribuidora que manejaba varias líneas de productos, contrataba a decenas de vendedores y en la actualidad se mantiene vigente en el mercado con estrategias sencillas y efectivas.

Dicho esto, me armo de valor. Con conocimiento del oficio e hinchado de motivación me meto en los mensajes que me compartió Don Plinio. Estoy investido. Soy un campeón del toque en frío.

Nueve de la mañana. Visto camisa manga larga sin corbata. Me hago acompañar por un catálogo liviano y unos discos compactos. También un libro grueso, por si las dudas.

Defino mi ruta y escojo una cuadra en la urbanización El Cangrejo, cerca de un parque. Esa es un área segura y cómoda para caminar y vender, vender y sentirme exitoso porque “si somos honestos, los clientes nos compran”.

Sudan mis axilas y comienza a empaparse el cuello de la camisa. Toco el primer timbre y nada. No hay resultado alguno.

Insisto nuevamente, a lo mejor hay alguien: una empleada doméstica o la señora de la casa. En el interior se escucha ligeramente una voz gritando:

- Gooooooooooooooooooooool!!!!

Creo que no me atenderán, exclamé.

Siguiente casa. Toco la puerta y espero. Ahora sí se me hizo. Siento unos pasos y me preparo. A punto de encender la chispa, alguien grita:

- Ahora mismo estoy ocupado, no puedo atenderle.

Eso no me desanima, insistiré.

- Bueno días señora, necesito cinco minutitos de su tiempo que ayudarán mucho a la educación de sus hijos.

- Si en un minuto no se va, llamaré a la Policía, que se vaya, gritaba la señora.

Dos casas. Vecinos dos, vendedor cero, tiempo de juego: minuto veintidós del primer tiempo. No puedo entender cómo le hacían esos vendedores hace veinte años. Yo recuerdo que cuando llegaban a la casa de uno mostraban unos libros y convencían hasta al ogro del barrio en cómo refinar sus gustos a través de unos cursos.

- Como que no me sienta bien esto de ser vendedor de enciclopedias, pensé.

Tomaré unos minutos de descanso sentado en el parque. Pido una paleta de maracuyá mientras me repongo de los golpecillos recibidos en esos dos primeros intentos.

Se me sienta al lado una guapa pelinegra que me pregunta si vendo libros.

- ¿Tengo estampa de vendedor de enciclopedias?, le dije.

- Algo así, pero tienes un catálogo de libros de cocina en tus piernas y me llamó la atención. ¿te queda alguno?

Sonrío y le comparto mi magia. En el catálogo tengo la información completa sobre una serie de libros en CD ROM con platillos autóctonos y el singular estilo gastronómico de todos los países de Latinoamérica, por supuesto, con las conocida influencias mediterráneas, ibéricas, afro caribeñas y africanas que tango agradan en los últimos años. Se trata de un compendio culinario sobre las costumbres y alimentos comemos los pueblos de habla hispana, con la herencia de nuestros antepasados.

Al parecer, la explicación sirvió porque ella sin pensarlo más me pidiera que la acompañara a su casa para cerrar la venta.

El interés de la chica provocó además un delirio de fantasía en donde en menos de veinte segundos vi mi futuro junto a ella, criando a nuestros herederos y soñando con los mejores sitios para vivir en este continente, o sin antes cobrarle el primer abono por la adquisición de tanto conocimiento para compartir.

De vuelta a la realidad, la señora tenía un billete con alta denominación y requería ir al banco antes que los chicos regresaran a casa del colegio.

- ¿Cómo hacemos? ¿Puedes venir después de mediodía mientras cambio el billete?

- Pr supuesto, aquí estaré, respondí con una sonrisa fría y serena.

Vecinos dos, vendedor sin goles pero con claras oportunidades… Se acabó el primer tiempo.

Se acerca el momento de almorzar y me doy cuenta que tengo pocos dólares y algunas monedas. El ruido de mi estómago me recuerda ese pasaje de la “Pantera Rosa” en donde las ganas de comer atacan tan fuerte al gracioso felino que no le quedaba otra que achicar las paredes a su alrededor y echarles sal para hartárselas, pero el ruido estomacal sigue ahí y yo esperando a comerme al menos una pastilla de menta para engañar al hambre.

Pienso en positivo porque muchos han logrado vencer la meta de ventas diarias antes que acabe el día.

Sigo mi recorrido y el sudor se apodera de mi ropa por completo. Tercer timbre, cuarto y quinto timbre y al hilo me confunden con un emisario de la palabra de Dios.

Ya entiendo eso de la perseverancia.

Sigo mi recorrido y finalmente sale una cita programada para la dos de la tarde. Hay una escuela para pre escolares que requiere de una serie educativa dedicada a niños de 2 a cuatro años de edad.

Creo que es más fácil concretar este tipo de encuentros, pues al final se convierten en venta inmediata, por encima de la venta gracias al toque en frío.

Pude vender dos colecciones infantiles y espero pacientemente a que me llame la señora de los libros digitales de cocina.

Justo cuando estaba por perder toda esperanza en ella, suena el teléfono y la señora me pide que regrese a la casa para cobrar el primer abono.

Puedes llamarme Carla, además como dicen: “el que espera lo mucho…”

- Goooooooooooool!!!!!, me dije.

Avanzo y durante la conversación con ella me di cuenta que su genuino deseo por aprender a cocinar se da porque ella quiere sorprender a su esposo y a sus hijos que le reclaman que la señora que los cuida tiene buena mano para la cocina y que ella solamente sabe meterle buena mano a los frijoles de lata.

Le he pedido que revise todos los discos y practique lo suficiente, porque en tres semanas estará esa familia en presencia de una chef profesional que conoce de cocina internacional y está en capacidad de crear platillos distintos para cada ocasión.

La conversación con Carla se extendió casi hora y media y me dejó como condición que si en las tres semanas no hacía ni un caldo de gallina, devolvería los discos del curso y no volvería a confiar en esas enciclopedias educativas que andan vendiendo por ahí.

Sellado el compromiso, seguí caminando unas cuadras más.

Pasaron timbres, más puertas, encuentros con vecinos incómodos por la “tocadera de puertas” y algún quejoso que amenazó con llamar a la Policía.

Aún así, la experiencia fue enriquecedora, pero definitivamente no es para mí. La venta de materiales “de puerta en puerta” es para una persona osada, persistente, paciente y con un espíritu ganador permanente, como me decía don Plinio.

Fueron siete cuadras recorridas, veintidós timbres tocados, muchas decepciones y un muy agradable momento porque al final, podrá haber una miríada de negativas ante la venta de toque en frío, pero que alguien se interese por los libros, por aprender y aplicar conocimientos, es una ganancia absoluta en este mundillo de la venta.

De hecho, recordé aquella película “Éxito a cualquier precio”, con Alec Baldwin, Ed Harris, Kevin Spacey, Al Pacino y Jack Lemmon, en donde unos vendedores reflejaban sus experiencias y sinsabores al momento de sentir la presión por no conseguir sus metas.

Por cierto, ¿existe algún Día del Vendedor de Enciclopedias en Panamá? Pues debería, y hasta lo celebraría con orgullo.

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