lunes, 19 de abril de 2010

Enredos mitológicos de Percy

Rainer Tuñón C.

Perseo fue un semidiós de la mitología griega. Hijo de Zeus y Dánae, hija de Acrisio, rey de Argos. Acrisio deseaba un nieto varón engendrado por su bella hija, pero desistió de su aspiración cuando el oráculo le predijo que la muerte le llegaría de manos del primer varón. Para protegerse, el rey confinó a su hija al encierro, pero cuenta la leyenda que en algún momento Zeus se fijó en ella y, convertido en lluvia de oro, llegó a la torre de bronce o a la cueva en donde su padre la tenía cautiva para seducirla. Acrisio, al enterarse del embarazo y posterior alumbramiento de su hija, manda al mar a Dánae y a su retoño, dentro de un cofre de madera. Enterado del hecho, Zeus pide a su hermano Poseidón que calme las aguas para ayudar a su hijo, pero el bebé es rescatado por Dictis, un pescador de la isla de Séfiros.

Perseo crece y se le reconoce como héroe tras haberle cortado la cabeza a la górgona Medusa y salvar a Andrómeda de la muerte. Perseo se casa con Andrómeda y regresa a Argos, pero Acrisio se entera y huye a Larisa para evitar que se cumpla la profecía. Estando en Larisa, es espectador de unos juegos en donde Perseo participa en una competencia de lanzamiento de discos. Perseo lanza un disco, pero cae en la cabeza de Acrisio. El oráculo lo predijo y Perseo al enterarse de todo declina ser rey de Argos y cambia su reinado con su primo Tirinto, monarca de Megapentes.

Esta explicación tomó algunas leídas a enciclopedias y textos sobre mitología porque mi hijo Daniel compartió alguna reflexiones -entre millos y soda- sobre las historias de “Percy Jackson y el ladrón del trueno” y posteriormente sobre el remake de “Furia de Titanes”, por el hecho de que en la versión de cine sobre la serie de novelas de Rick Riordan, Percy (un moderno Perseo) es hijo de Poseidón y la mortal Sally Jackson, y en nueva visita al clásico de Desmond Davis, Perseo es hijo de Zeus, combate al kraken (elemento de la mitología escandinava que además desfila por las historias de “Piratas del Caribe”), no se enamora de Andrómeda y tiene un interés sentimental por Io (la doncella de Argos, hija de Ínaco, sacerdotisa de Hera, y que además fue amada por Zeus).

La confusión sobre si es necesario que el cine se apegue estrictamente a la mitología o tome elementos prestados y licencias muy libres para contarle a las nuevas generaciones ciertas historias que le lleguen de manera sencilla y con muchos efectos especiales, está en las salas de cine en la actualidad.

De “Percy Jackson”, por ejemplo, se rescata el hecho de que para niños y jóvenes los nombres de Hades, Sátiro, Atenea, Hermes o Afrodita sean referentes que aportan a una trama que el escritor utilizó en un principio para tratar la dislexia y el desorden de atención de su hijo.

En el caso de “Furia de Titanes”, se aprovecha la moda de nuevos clásicos sobre guerreros como “Troya”, “Gladiador” o “300”, para que la juventud orientada a los videojuegos se nutra de la mitología griega para justificarse ante sus amigos que juegan “Age of Empires” o “God of war”.

Para algunos, no importa si ven a un Pegaso blanco o negro, si Perseo logró cabalgarlo y dejó las sandalias aladas que Hermes le prestó, o si el caballo alado en realidad nació con la sangre de Medusa.

Al final, ambos productos que se presentan en las carteleras, son entretenidos, pero poco profundos y carentes de estructura narrativa cinematográfica que motive a buscar la fuente original, alejándose de lo principal: la mitología griega para ser vista, leída y disfrutada como los dioses mandan.

sábado, 10 de abril de 2010

Apolito, Iris, el Presidente y su "máxima encueratriz"

Rainer Tuñón C.

Caminar desde la cancha de basquet - la que está en Calle P - hacia cualquier parada de buses de la Avenida Perú ubicaba en el recuerdo al año mil novecientos ochenta y poquito. Por esas cuadras, un dulce y travieso aromilla se despedía mientras pasábamos por la entrada de los populares Apolito, Iris y Presidente y veía afiches de películas. Claro, la acera se acortaba y el destino se alejaba o distraía.

La mirada necia se colaba inocentemente entre algunos carteles y saltaban a la vista los nombres de Sylvia Kristel, Laura Gemser, Sirpa Lane, Sasha Montenegro, Lyn May, Koo Stark y la gran diosa de ébano, Ajita Wilson.

Si bien este desfile de beldades encontró en el “softcore” un nicho de considerable belleza, magnitud y espontaneidad, el legado que dejaron en el celuloide las convierte en divas de culto para un género que parece completamente olvidado y superado.

Ahora, si no creen en eso del legado, preguntemos mejor a Isabel Sarli o Isela Vega qué significa haber sido pioneras de la libertad sexual en el cine latinoamericano, cuando ostentaban el cetro de "encueratrices por excelencia".

Emmanuelle, el placer de viajar

De seguro, el estreno de Emmanuelle, de Just Jaeckin, hacia 1974, provocó que más de una pareja abandonara el tedio y visitara el Cinema Arte o alguna otra sala de cine para adultos. Este drama erótico es uno de los principales referentes cinematográficos, cuando de mitos eróticos se refiere, y ello en gran parte se debe a la impecable sexualidad de la holandesa Sylvia Kristel, ganadora del Miss TV Europa en 1973 e hija de un campeón de la disciplina deportiva de tiro al plato.

Si bien, el contenido sexual era fotografiado con sutileza, el impacto visual del cuerpo desnudo de la esposa del diplomático francés en pleno despertar de su erotismo, provocaba rápidamente que los fanáticos desearan viajar en avión para repetir la hazaña con Emmanuelle.

De hecho, cuando invitaron a Sylvia para que volviera a acariciar el éxito de Emmanuelle, los productores descubrieron a la versión morena de este erótico personaje. En una escena de la secuela, la protagonista recibe un masaje de una inigualable y rotunda Laura Gemser, actriz también holandesa, pero nacida en Java, Indonesia.

Bajo la dirección de Adalberto Albertini, "Emmanuelle la Negra", se convertía en una producción de estreno recurrente en el Iris, Tropical o el Apolo. A pesar que estas películas no pretendían ser sexualmente explícitas, la belleza de la protagonista y sus locaciones exóticas se convrtían en un verdadero banquete para los ojos, oídos y paladar de los fanáticos.

Laura Gemser trabajó con el mítico Joe D’Amato para los filmes "Chica en un Seminario", "Emmanuelle en la isla Taboo", "Cobra Negra" "Emmanuelle Negra en Bangkok" y "Emmanuelle en América".

Sirpa y Koo

Sirpa Lane                                                                                        Koo Stark

El descubridor de los mitos eróticos de Brigitte Bardot y Jane Fonda, Roger Vadim, la tenía vista como la siguiente Bardot, sin embargo hacia 1975 cuando el clásico relato de la bella y la bestia llevado al sexo y la carne se puso de moda, el nombre de Sirpa Lane empezó a cimentarse como una dama del erotismo europeo.

Sirpa nació en Finlandia y falleció en 1999 en España, ante complicaciones por el Síndrome de Inmunodeficiencia Adqurida, pero se le recuerda siempre por sus clásicos: "La Bestia", “La esvástica en el vientre”, “La papaya del Caribe” y “Las noches secretas de Lucrecia Borgia”.

Un año después del estreno de “La Bestia”, con Sirpa Lane, la inocencia de “Emily” (1976) puso a la gente a ver el filme y muchos años más tarde alquilarlo en Betamax, sobre todo por dos escenas muy alabadas: una aventura con la palanca de una avioneta y una ducha lésbica completa.

Koo Stark, su bella protagonista, se abría paso como una leyenda erótica del cine B. Además, fue sonado su romance con el príncipe Andrés, antes de casarse con la Duquesa de York.

Las calientes de Iberoamérica
En algunas salas, como el cine Presidente, aparecían afiches de películas como “El sexo me da risa” o “La golfa del barrio”, perteneciente a un género que México exportó al resto del mundo, mejor conocido como cine de “ficheras”. En la actualidad, los canales mexicanos de cable pasan estos títulos en las tandas de madrugada.

Se trataba de comedias populacheras que exponían los cuerpos desnudos de sus protagonistas en medio de historias sencillas de contar y producidas con escaso presupuesto.

“Bellas de noche” (1974) y “Las ficheras” (1976) iniciaron esta tendencia del cine mexicano que logró remplazar el cine de rumberas e hizo de las vedettes Sasha Montenegro y Lyn May, divas de carne, encajes y ligueros para el resto del continente.

México tenía sus divas y Brasil contaba con Sonia Braga ("Gabriella", "Doña Flor y sus dos maridos" y "Tieta"). España, por su parte, hacía desfilar a las musas del destape, entre ellas: María José Cantudo, Nadiuska, Bárbara Rey, Rosa Valenty, Eva León, Ágata Lys, Pilar Velázquez, Susana Estrada, Eva Lyberten, Cristina Galbott o Africa Pratt, Sara Mora y Lina Romay.

¿La diosa de ébano?
                                                                                Ajita Wilson

Posiblemente los afiches más recordados diseñaban en grande las andanzas de Ajita Wilson, y con su erótico nombre, los comentarios de la gente que esperaba con paciente impaciencia su transporte hacia la ciudad de Colón, alabando cada curva de la actriz, sin saber que era mejor no conocerla a profundidad.

Recordada como el “huracán negro”, George se convirtió en Ajita, y con su operación de cambio de sexo el pasó a ser uno de los primeros casos sobre este acto revolucionario dentro del homosexualismo. Al lado del mítico director Jesús Franco, Ajita logra grabar los clásicos “Sadomanía” y “Macumba sexual”, y en Panamá sus películas pasaban de sala en sala, llenando de erotismo el ambiente.

Ajita Wilson falleció en 1987 en Italia luego de un accidente automovilístico. La carrera de Ajita, como la máxima encueratriz del softcore que en los años setenta y principio de los ochentas abrió el camino para una miríada de esfuerzos por levantar el género para que tenga vida propia, contó con más de 43 películas, siendo “Garganta Profunda negra” uno de sus filmes más conocidos y adorados.

Ahora, si vuelven a preguntar ¿quién es la diosa y encueratriz de todos los tiempos?, seguro diría: De Argentina con amor, Isabel Sarli.

martes, 2 de marzo de 2010

Oscar y la Web 2.0

Rainer Tuñón C.

La ceremonia de los premios Oscar propone regresar a los años dorados, evocando aquellos días de “glamour” y derroche de estilo en donde nominaban como mejor película del año a diez de las mejores producciones y “Casablanca” reinaba al cierre de esa misma era.

Ahora, en un mundo liderado por la tecnología de la información y las redes sociales, la evocación de los años dorados regresa, pero de la mano de la web 2.0, más como una manera de acercar a las grandes audiencias que se conectan a la Internet, recurren a las blogosferas, pero salen al cine a ver cinema 3D de altísima calidad, siguen por Twitter y Facebook todo detalle que parezca interesante, esperan en tiempo real ver lo que acontece desde un iPhone o un iPod avanzado o, si son muy birriosos, simplemente entran a la www.oscar.com para sentirse “oscarizado” desde su dispositivo Blackberry.

Asimismo, la tecnología invade al Teatro Kodak, la casa del tío Oscar, con el uso de cilindros equipados con pantallas LED en la que se verán imágenes de los filmes y detrás de las que aparecerán los presentadores, remembrando la era en la cual los presentadores salían de las películas presentadas.

Y qué decir de esos concursos que convoca la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos para ver a los ganadores del “Desafío de Diseñadores en los Oscar”, en el cual los internautas eligen el vestido que lucirá una de las conocidas presentadoras de la gala, promocionando a los nuevos diseñadores o alabando la firma de los más destacados en la industria.

Por supuesto que los expertos y analistas en comunicación vieron que la audiencia pasmada, estática e inclemente les hacía perder ratings año tras año y una forma de reinventarse como gran evento tenía que ver con la forma cómo integraban al gran público.

Ahora, con las posibilidades que ofrece la web 2.0, esta comunidad que va a la sala de cine y se siente identificada con su película, siente libertad de elección de los soportes tecnológico en donde interactúa cuando se entretiene. Por ejemplo sabe si usar o no Youtube cuando se transmite la ceremonia, qué aplicaciones usar, cuáles páginas visitar, si entrar o no en el blog de algún conocido, etc…

Todo se enriquece cuando además filmes tan innovadores como “Up”, “Distrito 9” o “Avatar” se encuentran con propuestas arriesgadas como “Bastardos sin Gloria” y “The hurt locker”, junto con filmes tan personales del calibre de “The Blind Side”, “An Education”, “Precious”, “A Serious Man” y “Up in the Air” entre las nominaciones a la película del Año.

Mientras tanto, desde decenas de blogs en Latinoamérica nos sentimos muy identificados con el logro alcanzado por el filme peruano “La teta asustada”, que compite como filme de habla no inglesa nominado junto a la argentina “El secreto de sus ojos”, “Ajami” de Israel, la francesa “Un prophete”, The White Ribbon, de Alemania, que se percibe como la gran favorita, además de llevar la rúbrica de un cineasta como Michael Haneke (“Funny Games”, “La pianista”).

De esta manera, al buscar en Yahoo o Google indagamos si la ex esposa de James Cameron, Katheryn Bigelow se lleva la estatuilla de mejor director; entramos en las encuestas de páginas web del entretenimiento para votar por Sandra Bullock como mejor actriz, revisamos en www.imdb.com la filmografía de Jeff Bridges para saber si tiene méritos para ganarse el Oscar por “Crazy heart” o esperamos a que se realice la ceremonia para ver en televisión por cable o por televisión local la ceremonia que además se adorna de cristales Swarovski.

Entre tanta banalidad, marcas y tecnología, algunos simplemente recurren al mítico celuloide, el frío de la sala y la combinación de pop corn con sodas para evaluar si el guión de Marc Boal (The Hurt Locker) puede con el bello trabajo de Quentin Tarantino por Inglourious Basterds, o si Alessandro Camon y Oren Moverman (The Messenger), se imponen a los ganadores del Oscar Joel Coen y Ethan Coen por “A Serious Man” y Pete Docter, Bob Peterson, Tom McCarthy por Up, película que se convierte en el segundo animado después de “La bella y la bestia” en ser nominada película del año.

Igualmente esperan en la categoría de guión adaptado si Neill Blomkamp y Terri Tatchell por District 9 logran el Oscar frente a Nick Hornby por An Education; Jesse Armstrong, Simon Blackwell, Armando Iannucci, Tony Roche por In the Loop; Geoffrey Fletcher por Precious, Jason Reitman y Sheldon Turner por “Up in the Air”.

Como desee el usuario, el Oscar podrá ser disfrutado desde cualquier soporte de comunicación posible y para corroborar los hechos, por supuesto está aquel viejo periódico que nos mantiene informados en todas partes del mundo, ya sea desde su tradicional edición en papel, o desde su soporte web.

martes, 23 de febrero de 2010

El decano de la salsa social

Rainer Tuñón C.

Posiblemente muchos recordarán a Catalino Curet Alonso como el decano de la composición en la salsa, cuyos trabajos de música crítica con calor social eran aplaudidos por Latinoamérica unida y el resto del mundo.

Tanto él como el panameño Rubén Blades construyeron personajes inolvidables y narrativas extraordinarias sobre nuestras realidades cotidianas, razón por la cual se ganó a pulso, tinta y pulmón el título al mejor compositor de salsa hasta nuestros días.

De hecho, Blades, a quien con mucho cariño y humildad reconoce como un mentor en la composición, asistió a sus honras fúnebres hacia agosto del 2003 y el año pasado, al grabar el videoclip “La Perla”, con Calle 13, hizo una ofrenda a la tumba de este extraordinario compositor puertorriqueño.

Detrás de éxitos como Periódico de ayer, Anacaona, la Tirana, Puro Teatro, Plantación adentro, Piraña, Las caras linas, Tiemblas, Los entierros, Juanito Alimaña y muchos más, estaba la intuición periodística y el saber de un hombre de Guyama, de madre costurera y padre músico de la Orquesta de Simón Madera que además tenía la dicha de ser profesor de español, nacido el 26 de febrero de 1926.

Cuando niño, Tite Curet se mudó con su madre a Santurce producto de la separación de sus padres y en los siguientes años trabajó en los correos y se inicia en la educación musical con teoría y solfeo con el profesor Jorge Rubián. Al culminar sus estudios secundarios, estudió sociología farmacia y periodismo, siendo este último movimiento académico el que le abrió las puertas al conocimiento de su entorno social.

A su llegada a Nueva York, consiguió un trabajo como periodista deportivo en el diario La Prensa de Nueva York, pero optó por trabajar periodismo de espectáculos. En esos días, poco a poco se fueron conociendo sus talentos como compositor y hacia la década de los sesenta, trabajó con la orquesta de Joe Quijano, escribiendo "El son efectivamente", conocida como su primera composición grabada.

Sus amigos de infancia eran Daniel Santos, Ismael Rivera y Rafael Cortijo, entre muchos otros famosos.

Por esos días inicia la leyenda de quien fuera el compositor de las 2000 melodías, 900 de ellas grabadas por los grandes de la música latina. Cuentan sus amistades que hacia 1968 compuso el tema El gran tirano para el bolerista Roberto Ledesma, pero este tema llega a las manos de La Lupe, la "creadora del arte del frenesí", porque a Tite le impresionó la poderosa voz de la cubana, y esta canción se convierte en "La tirana", un himno de la música de esa época, catapultando a la cantante y consolidando así su carrera como compositor.

Tite era descrito como un hombre sencillo, con múltiples experiencias que contar. Así como un libro que se abre por sí mismo para narrar a todo aquel que quiera oir, según la periodista Grisselle Peña Martínez, quien narró en medios puertorriqueños una experiencia con el compositor en 1998 cuando dictó un taller de crónica periodística.

Con su habitual sombrero de paja y camisa de estampado africano, siempre le brilló genuina humildad en su corazón.

Comenta Peña Martínez que Tite explicaba a los alumnos de aquel taller que su primera canción surgió de un "desengaño amoroso" a los quince años, "por enamoramientos de esos de la vida, de primeras novias que te dejan, siempre te vuelven poeta", de lo que todos en algún momento hemos sido testigos.

Había decidido tomar cursos de música, añadiendo a su talento mayor conocimiento. Mientras, Curet continuó tocando puertas de músicos y empresarios del mundo artístico, lsa bendiciones llegaban. Así, grabó con Tito Rodríguez aquel precioso bolero Tiemblas; con Cheo Feliciano, temas como Anacaona, Pa' que afinquen, Mi triste problema y esa bellísima creación Los entierros; y qué decir de otros grandes como Ismael Rivera, cuando escribió ese homenaje a nuestra gente titulado Las caras lindas y aquel pegajoso tema Mi negrita me espera y la inolvidable De todas maneras Rosa; con Celia Cruz, Isadora Duncan, en el momento en que Celia necesitaba un tema grande que la hiciera mantener vigencia musical en los años setenta; con Héctor Lavoe y Willie Colón, la dupla indestructible de la salsa canciones como Periódico de Ayer, Barrunto y Piraña, con otro extraordinario compositor Rubén Blades, a quien le escribió Plantación adentro y con la Lupe, con esos clásicos La carcajada final, La tirana y Puro teatro.

Sobre su maestría y dinámica, Ángel Quintero Rivera (Premio Casa de las Américas de 1998) escribió en su libro Salsa, sabor y control que: "a finales de la década de 1970, cuando todos hubieran pensado que la gran bailarina de ballet de comienzos de siglo, Isadora Duncan había sido totalmente olvidada en el mundo popular del Caribe, el más importante compositor de la salsa, que no es un músico profesional, sino un mulato empleado de correos - Catalino "Tite" Curet Alonso- le dedicó una canción, que muy pronto llegó a los más altos escalafones del hit parade.

También, el investigador de la salsa, César Miguel Rondón, en su libro Crónica de la música del caribe urbano: El libro de la salsa, divide la producción de Curet en tres etapas: la festiva, la social y la amorosa.

En la primera, describe Rondón, están el tema La esencia del guaguancó de Pete "El Conde" Rodríguez; en la segunda, contempla referencias al tema de la esclavitud (Babaila) y temas de crónica social (Juan Albañil y Pueblo Latino), y en la tercera, la del lado amoroso o sientimental, existe una subdivisión en la cual versan sus boleros (Mi triste problema, Tiemblas) y sus de amores y desengaños (Piraña o Marejada feliz).



En cuanto a su carrera como periodista, Tite era un eterno convencido de que la crónica como género: "es lo más fino que tiene el periódico y debe ser escrita para que el lector la pueda entender".

El trabajó en las publicaciones: Variedades, Estrellas, El Mundo, El Reportero, Vea y El Vocero, al tiempo que publicó el libro "De la vida misma".

Sobre su carrera como compositor, decía Tite que le gustaba escribir con pocos o ningún adjetivo, característica del periodismo noticioso, razón por la cual en sus textos utiliza palabras comunes y sencillas, componiendo sus temas, sin rodeos.

Su compositor favorito era Pedro Flores, que usaba lenguaje sencillo, sin recurrir a "ser intelectualista" a la hora de componer, como mencionaba en entrevistas.

Tite fue altamente reconocido en los países en donde participaba como compositor. Él estuvo con Los Hermanos Castro en el Festival de Río, quienes interpretaron su composición en portugués "Y después del amor" (por cierto, ese dominio del portugués le permitió ayudar al brasileño Nelson Ned, el pequeño gigante de la canción, a hacer el "crossover" para los mercados de habla española).

Asimismo, adaptó letras de composiciones brasileñas como “Usted abusó”, “La paz de tu sonrisa”, y “La palabra adiós” que grabó Blades con Fania All Stars.

En Buga, Colombia, obtuvo el primer lugar con "Deja al poeta cantar" que interpretó Irma Bruno. Tite Curet estuvo en en el Festival de la Salsa en Venezuela y brilló con Sal saludando que cantó Cheo Feliciano.

Curet Alonso además le dio letras en español al tema de Charlie Chaplin “Candilejas”, que cantó Wilkins y adaptó “Si yo fuera rico”, de la obra Violinista sobre el tejado, que posteriormente interpretó Chucho Avellanet, y sus letras han sido escuchadas en películas como "Mujeres al borde de un ataque de nervios", de Pedro Almodóvar y la segunda parte de El Padrino, de Francis Ford Coppola.

Tite reconocía siempre que su mentor era "Pancho Cristal" (Morris Pelman), un productor del sello Tico Records, quien le brindó las primeras oportunidades.

"Fue mi puerta abierta, mi símbolo y empuje necesario para yo emprender esta carrera dentro de un campo sumamente difícil por lo competido: la composición musical", dijo Tite en una ocasión.

Conociendo al Tite Curet Alonso que compuso tantas bellas canciones, encontramos además la obra y figura de un periodista que encontró dos pasiones desbordantes: el periodismo, que le gustaba más que la música, y la composición musical, que siempre tuvo esa vida noticiosa.

jueves, 18 de febrero de 2010

La cultura “pop” del ninja

Rainer Tuñón C.

En el contexto de la difusión masiva de leyendas, los “ninja” o “shinobi” son una élite entrenada para desarrollar acciones estratégicas poco ortodoxas en el arte de la guerra. Ellos abren el espacio a través del espionaje, la elaboración meticulosa de formas de eliminación, sabotaje y desarrollo de guerras de guerrillas con el afán de desestabilizar al ejército enemigo y obtener información valiosa que hiciera ganar conflictos bélicos.


Esta visión del espía mortífero por excelencia fue conducida hacia la cultura popular gracias a la literatura, luego por el cine y la televisión, extendiendo su radio de acción con la fantasía del anime, los comics y por ende, los videojuegos.


En la literatura, los escritores japoneses Ryōtarō Shiba y Fūtarō Yamada, concibieron “El castillo de la lechuza” y “Los rollos de los Ninja Kōga”, respectivamente, dos clásicos que introdujeron a los lectores en la cultura ninja; sin embargo en el occidente el escritor Ian Fleming popularizó a estos guerreros en su obra “Sólo se vive dos veces”, convirtiéndolos en dolores de cabeza para James Bond, y posteriormente James Clavel los presentó en su obra “Shogun: señor de samuráis”.


El fenómeno se hizo evidente en Estados Unidos desde la pequeña pantalla cuando la teleaudiencia se sorprendía con Kato (Bruce Lee), el chofer del “Avispón verde”, un héroe enmascarado vestido de negro que luchaba contra el crimen con una técnica de combate distinta a la acostumbrada. Kato podría convertirse en un antecedente al concepto “pop” del ninja.


Hacia 1967 se estrenó el filme “Sólo se vive dos veces” con Sean Connery y en los años siguientes, con la fiebre de las artes marciales, la indumentaria ninja se convirtió en un icono pop hasta principios de la década de los ochenta cuando los productores Menahem Golan y Yoran Globus crearon el “Cannon Group”, una casa productora y distribuidora de películas de pésima calidad pero de alto rendimiento en taquillas por contar con estrellas conocidas, entre ellas a Chuck Norris, Charles Bronson, Sylvia Kristel, Bo Derek, Richard Chamberlain, Michael Dudikoff, Sho Kosugi y Jean Claude Van Damme.


Además, en esos años eran muy celebradas las series “Por el honor de los Takeda” y “Lobo solitario y su cachorro”, basada en la obra de Kazuo Koike, así como también el “Ninja Kamui”.


Hacia 1981 crearon un concepto titulado “Enter the Ninja”, título extraído del éxito arrasador de “Enter the Dragon”, con Bruce Lee. En este caso reclutan al astro del cine B Franco Nero (Django, “Vamos a matar compañeros” y “Duro de Matar 2”) para contar la historia de un veterano de Vietnam que se entrena en “nunjitsu” y debe enfrentarse a Venarius y su clan de ninjas cuyo villanísimo es Sho Kosugi, maestro japonés de las artes marciales, que se popularizó por interpretar a ninjas (“Black Eagle”, “Ninja III”, “Kabuto”, “El regreso del ninja”).


Luego, una serie de televisión titulada “El maestro”, con Lee Van Kleef extendió la fiebre ninja hasta que una serie creada por Cannon Group la hizo polvo con la saga “American Ninja”, protagonizada primero por Michael Dudikoff y luego por David Bradley.


La pasión ninja pasó hacia el comic y el dibujo animado con las series GI Joe y Las tortugas ninja, pero las nuevas generaciones han conocido a Naruto, creado por Masashi Kishimoto, Azumi, Ninja Scroll, Ninja Boy y Ninja Hatori.


En el cine, los norteamericanos utilizaron a los ninjas para producir películas infantiles como “3 Ninjas” y comedias de menor calibre como “Un ninja en Beverly Hills” (con el difunto Chris Farley), lo que nos lleva a la actualidad cuando un gran estudio se entusiasma por llevar de la mano del productor Joel Silver, los hermanos Washowski (los de The Matrix) y el director James McTeige (“V de Vendetta”) para entregar “Ninja Assasin”, más de lo mismo, pero con un presupuesto más decente que las experiencias cinematográficas anteriores.


En este filme, Raizo (por cierto habrá que encontrar en “youtube” canciones de Rain para saber quién es el protagonista de la película) es un asesino ninja entrenado por el clan de Lord Ozunu (Sho Kosugi) que espera con paciencia en qué momento se descuida la organización para acabarla.


En el camino, somos testigos de una sesión de sangre digital a montones, cuerpos desmembrados, un completo desperdicio de actores y una historia que pide a gritos que sea contratado un guionista decente y coherente.


Si es por disfrutar una película de acción, hasta este género tiene sus códigos definidos por las extraordinarias secuencias de persecución, peleas sangrientas, diálogos agudos y graciosos, efectos especiales adecuados, alguna actuación qué destacar, pero sobre todo un buen relato.



Ahora, si es por ver películas de ninjas, mejor rescaten “Ninja Shaolín”, de Robert Tai, protagonizada por Alexander Lo Rei (que incluye a un monje del Harlem, karate krisna y mujeres peleando como les gusta a la fanaticada) o aquella de “Ninja Operation”, de Geodfrey Ho, que al menos sabemos que son muy malas, pero más divertidas.

jueves, 21 de enero de 2010

Date un “Chance”





Rainer Tuñón C.

Algo bueno sigue pasando en Panamá. Ahora contamos con un producto de exportación que ya pasó la prueba del gran público de las salas acostumbrados a ver lo que Hollywood enchumba.

“Chanche”, es la primera apuesta válida de un filme panameño presentado como producto comercial cinematográfico para Latinoamérica y aquellos mercados que observan con cierta curiosidad que cosas interesantes están sucediendo en el istmo.

Para los escépticos, la opera prima del panameño Abner Benaím está logrando un inusitado éxito popular con una fórmula muy sencilla: una historia llena de clisés, pero ensalzada con buenos diálogos y un adecuado manejo de los tiempos de la comedia simple con algunos tintes dramáticos, además de contar, como tremendo valor agregado, con profesionales invitados que van desde el actor cubano Francisco Gattorno, de “Fresa y Chocolate”), la escritora actriz colombiana Isabella Santodomingo, famosa por su libro “Los caballeros las prefieren brutas”, la actriz colombiana de teatro Aida Morales, de la telenovela “Marido a sueldo”, hasta la unión de técnicos del cine comercial mexicano como el director de fotografía de “Satanás”, Mauricio Vidal, el editor de “Kilómetro 31”, Alberto del Toro y el director de arte de “Matando Cabos”, Carlos Laguna.

En el filme, los personajes centrales son dos empleadas domésticas que trabajan para la familia de un caricaturesco líder político, quienes deciden vengarse de sus patrones ante una serie de vejaciones laborales, emocionales y sicológicas.

Las medidas extremas son tomadas por estas mujeres desesperadas que buscan recuperar el pago completo por sus servicios profesionales retrasados, incluyendo primas, décimo tercer mes, cesantías y vacaciones acumuladas y por supuesto, su dignidad.

Como filme de género, “Chance” arranca carcajadas de la audiencia gracias a la visión de su director y guionista que, junto al equipo de actores panameños e internacionales, se convierten en una interesante mezcla de profesionales con ganas legítimas de divertir y hacen llevaderos todos los lugares comunes que guarda el filme.

Si bien el manejo del sonido, la selección de locaciones y la edición estándar son aspectos a destacar en la película, es la dupla de Morales y, en especial, la señora Rosa Lorenzo quien encarna a Toña, la nos permite disfrutar en su totalidad del filme, por dejarnos en el ambiente oscuro de la sala ese caló panameño que tanto nos resulta divertido escuchar por ahí, mientras seguimos a los personajes desarrollando su improvisado plan por conseguir la paga de más de tres quincenas.

Sin profundizar en sus desaciertos (que los tiene) y potenciando mejor sus virtudes, “Chance” pega fuerte en su intención hacer pasar un rato agradable con una comedia ligera respetando a la audiencia sin propasarse en ningún momento en aquello de satisfacer el ego de quienes patrocinan el proyecto.

Si este filme de Benaím abre la puerta a una nueva escuela de cineastas que apuestan por conquistar el mercado regional, por favor, compremos lotería y repartamos el “chance” para que ganemos todos.

Eso sí, el mensaje al final es para que la empresa privada abra los ojos y entienda que la inversión en cultura logra beneficios importantes tanto para sus cajas registradoras como para la sociedad cuando el producto es bueno y cuenta además con el calor panameño.

¡Hey!, no se trata de “apoyar al producto nacional”. Se trata de que creamos realmente que los panameños hacemos las cosas con calidad y corazón y las hacemos “¡de agencia, frenn...!”.

El Monstruo Leñador, asesino de sicópatas

Rainer Tuñón C. La navegación sin rumbo fijo entre títulos del catálogo de Netflix nos lleva a encontrarnos con inusitadas curiosidades. Apa...