sábado, 1 de septiembre de 2012

Borracheras y clásicos para toda la vida


Rainer Tuñón C.

Revisando en el vídeo club comedias para pasar la tarde de arranque sabatino desfilaron algunos ejemplos muy representativos para retratar algo de dipsomanía y pasión a través de la infalible comedia.
"Aquellos viejos tiempos", "Los rompebodas", ¿Y… dónde está el piloto?, "La fiesta inolvidable", "Animal House", ¿Qué pasó ayer?, partes I y II, entre muchos otros, son considerados como clásicos de la risa y la borrachera; sin embargo, cuando debemos darle un tratamiento solemne a la incisiva ingesta de alcohol, mejor revisemos algunos casos históricos en el cine, entre ellos:
Arturo, el millonario seductor, con el protagónico inolvidable de Dudley Moore -no la ridícula versión con Russel Brand- en el cual, el ebrio ricachón comparte un idilio con Liza Minelli mientras el show se lo roba Sir John Gielgud, quien obtuvo el Oscar al Mejor Actor de reparto.


Claro, existen otros filmes muy dignos de mención tales como: El Veredicto, de Sidney Lumet, en el cual Paul Newman interpreta a un abogado colgado de la botella, quien se activa en el caso de su carrera como hombre de ley; Bad Santa, con un alcoholizado Billy Bob Thorton que utiliza su disfraz para robar en centros comerciales; El maestro borrachón, el eterno rol de Jackie Chan que luego replicaría con JetLi en El reino prohibido; Cat Ballou, con un espectacular Lee Marvin en el rol que le valió el Oscar a Mejor Actor; Nick Nolte en Warrior, como el padre en recuperación que vuelve a caer presa de sus propios demonios cuando la discusión con uno de sus hijos lo empuja de vuelta a la bebida y Factotum, con Matt Dillon recreando las crónicas del poeta Charles Bukowski.

Si de clásicos se tratara, en definitiva Harvey con James Stewart (aunque no se le define si es propenso a la bebida o definitivamente con un estado mental inestable gracias a su relación con el conejo invisible), la poderosa Betty Davis en Whatever Happened to Baby Jane y definitivamente Richard Burton y Elizabeth Taylor en ¿Quién le teme a Virgina Woolf?

Eso sí, mis clásicas de borrachos por excelencia son:

Adiós a Las Vegas, con el carrito de súper llevado por un Nicolas Cage metido en su rol de ebrio a morir.

Entre copas, enología y borrachera mezclada con arranques de despecho y traviesos ganchos de infidelidad, con un acertado Pul Giamiatti.

Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra. ¿Quién mejor que Johnny Depp para aportar genialidad a un gran pirata y borracho como lo es el capitán Jack Sparrow?

Ironweed, o pareja que se emborracha unida, disfruta su propia depresión. Merryll Streep y Jack Nicholson dan lecciones de alcohol y pobreza, dirigidos por Héctor Babenco, y en definitiva, Barfly, de Barbet Schroeder, con los inigualables Mickey Rourke (Henry Chinanski, alter ego del poeta Charles Bukowski) y la mítica Faye Dunaway, aportando sus piernas al delicioso banquete visual entre copa y copa .

De esta gran película, que lamentablemente no se ve en DVD aún, me quedo con la siguiente reflexión: “Cualquiera puede ser un no borracho. Se requiere de un talento especial para ser un borracho. Se necesita resistencia. La resistencia es más importante que la verdad”.

Charles Bukowski.





martes, 21 de agosto de 2012

Tony Scott: Adrenalina y frenesí




Rainer Tuñón C.

El cine y la televisión estadounidense han perdido a un frenético y adictivo realizador que logró pasearse entre el cine de culto - cuyos productos han logrado resistir a llaves y costalazos el paso inclemente del tiempo- y lo más comercial – pop corn, nachos y soda incluida – para mostrar que ciertos excesos funcionan de maravilla para Hollywood y el mundo entero.

Ridley y Tony Scott han sido una poderosa fuerza en el negocio del cine. Del primero conocemos la eficaz, estilizada y sorprendente visión filosófica impresa en cada género que desarrolla a través de los clásicos que ha dirigido, entre ellos: Alien, Blade Runner, Gladiador y su más reciente éxito proyecto Prometeo.

Del segundo – a propósito de la noticia de su fallecimiento, posiblemente a causa, según ABC News, de un tumor cerebral inoperable – nos quedamos con un estilo visual videoclipero que desafía los límites de velocidad y al mismo tiempo logra motivar a otros directores y productores de cine a seguirle con la misma adrenalina, entre ellos, Michael Bay (Bad Boys), Antoine Fuqua (Training Day) o Len Wiseman (Total Recall y Duro de Matar 4).

La riqueza del cine de Scott no está en la calidad de sus filmes, sino en los excesos, en el manejo de los tiempos en su cine de acción y en una increíble habilidad para moldearle buenas actuaciones a fuertes estrellas del cine metidas en inverosímiles situaciones que más allá del guión, sentían evidente cada una de sus locuras.

De la obra de Scott, sin duda queda en el recuerdo de los críticos de cine y fanáticos, la escena del “sicialiano” que escribió Quentin Tarantino para Un verdadero Romance, con la genialidad de Christopher Walken y Dennis Hooper, respectivamente, la cual es considerada como una de las más memorables del género hiperviolento, o el choque entre los colosos de Denzel Washington y Gene Hackman en Marea Roja, demostrando dominio y la administración correcta de emociones de estos pesos pesados en un set de filmación.

El cine de Scott tiene ese encanto comercial, y se notaba por la convocatoria de los miembros del elenco en sus películas que van desde David Bowie, Susan Sarandon y Catherine Deneuve (El Ansia); Tom Cruise y Tom Skerrit (Top Gun); Eddie Murphy y Brigitte Nielsen (Beverly Hills Cop 2, de donde se habló en su momento de un supuesto affaire entre Scott y la Nielsen); Kevin Costner y Anthony Quinn (en la inolvidable, pero cansona Revancha); Bruce Willis y Damon Wayans (El último Boy Scout, escrita con el eficiente cinismo de Shane Black); Robert De niro y Wesley Snipes (El Fanático, injustamente vapuleada); Christian Slater y Patricia Arquette (Un verdadero romance); Mickey Rourke y Keira Knightley (Domino) hasta Denzel Washington en Hombre en llamas, Imparable, La toma del tren de Pelham y Deja Vu.

Como productor de televisión, a través del sello Scott Free, que administraba con su hermano, conocimos dos teleseries muy ricas en la textura Scott: Numb3rs y The Good Wife, pero si me preguntan por sus más interesantes trabajos, en definitiva puedo mencionar: El Ansia, que en su momento fue maltratada, pero en la misma época en que Scott quería realizar Entrevista con el Vampiro (antes de Neil Jordan y Tom Cruise), La Revancha (placer culposo por Madeline Stowe), Hombre en llamas (demostrando que un remake puede funcionar con la chispa adecuada); Domino (otro placer culposo por ser punk, irremediablemente explosiva, pero sobre todo por Mickey Rourke y el lap dance de la Knightley en medio de un “standoff”), Juego de Espías (La dupla de Brad Pitt y Robert Redford en un filme de nostálgica acción de la buena), Enemigo Público (paranoia tipo Big Brother, uniendo el talento de Hackman esta vez con Will Smith) y el corto The Hire: Beat the devil, hecho para la BMW, con un James Brown convenciendo a un demonio en el cuerpo de Gary Oldman para conseguir vida eterna.

En fin, Anthony Scott era muy conocido por llevar su vida personal al ritmo de sus películas y lo conocido sobre su deceso, definitivamente no iba a ser distinto a lo que conocimos de este frenético y efectivo director del mejor cine de acción.

martes, 14 de agosto de 2012

La verdadera acción



Rainer Tuñón C.

El cine de acción no tiene fronteras. A punto de ser encasillado como una vertiente dotada de la espectacular rúbrica estadounidense, el género trascendió las zonas postales y poco a poco ha ubicado sus sedes entre Asia y Europa a la hora de escoger las plazas en donde se producen los títulos más explosivos.
Si los años ochenta fue la época de los clásicos por excelencia del cine de acción, entre ellos: Acorralado (Rambo), de Ted Koetcheff; RoboCop, de Paul Verhoeven; Caracortada, de Brian de Palma; Beverly Hills Cop, de Martin Ritt; Aliens y Terminator, de James Cameron; Depredador y Duro de Matar, de John McTiernan; Arma Mortal, de Richard Donner; Vivir y Morir en Los Ángeles, de William Friedkin; Ellos viven, Escape de Nueva York y Masacre en el Barrio Chino, de John Carpenter y por supuesto Akira, la animación japonesa de Katsuhiro Ohtomo.

Teóricamente, el cine de acción puede considerarse también como un valor agregado aplicable  cada género cinematográfico cuando la película requiere mostrar ciertos recursos que enriquezcan su relato. Quentin Tarantino –sólo por poner un ejemplo- pone el sazón a True Romance, de Tony Scott para convertirla en un hiperviolento romance entre Patricia Arquette y Christian Slater; así como David Lynch hace lo suyo con Wild at heart para llevarnos al violento idilio entre Salior (Nicolas Cage) y Lula (Laura Dern).

Las películas de este género son lineales y cuentan con lugares comunes que identifican al héroe, al villano, al gracioso amigo, la joven necesitada y el motivo de la acción y algún final feliz.

La fórmula no falla, y sirve eficientemente al propósito de los cineastas que han ido más allá de la acción.
Cuando el género en los Estados Unidos se quedó cojo y sin aire taquillero, amén del esfuerzo de jean Claude Van Damme (Contacto sangriento y Escorpión Negro) y Steven Seagal (Nico y Difícil de matar), el cine francés vería en la figura de Luc Besson, un nuevo ángulo que permitía que el mundo viese que la acción vuela mucho más allá de la meca del cine comercial. Besson inició con Nikita y se consolidó con León, el profesional; sin embargo, su consagración vino en la faceta de guionista y productor, al ser el artífice de las películas más emocionantes en los últimos años: la saga de Taxi, El quinto elemento, Danny the dog (con Jet Li y Morgan Freeman), la serie El transportador y Taken, con Liam Neeson, cuya secuela está próxima a estrenarse.

Francia ha estado en una posición envidiable a la hora de ser considerada como una plaza de la acción, pero China en los años noventa fue sin dudas el epicentro de lo que conocemos como hiperviolencia, en la que nombres como Ringo Lam, Tsui Hark, Zhang Yimou (Héroe, La casa de los cuchillos voladores y La maldición de la flor dorada) y el mismísimo John Woo, dedicaron sus mejores trabajos para ser conocidos en el mundo entero. Asimismo, el comediante Stephen Chow creó en Kung Fu Hustle una joya de acción y comedia que sigue en el recuerdo de todos.

En Japón, Takeshi Kitano y Takashi Miike, han sido los sucesores del lado violento del cine japonés. De Miike se rescata recientemente 13 Asesinos, una de las películas de acción samurai más reconocidas en festivales de cine.

No obstante, la acción está migrando hacia Corea del Sur, Tailandia e Indonesia, con un resultados impresionante, gracias a trabajos como Tae Guk Gi (La hermandad de la guerra), El bueno, el malo y el loco o definitivamente Shiri, sin  que se queden atrás los tailandeses con el aporte de Tony Jaa y su trilogía de Ong Bak o la sorpresa de Jakarta titulada The Raid, con Iko Uwais.

Al ver cine de acción, los nombres de Jason Statham, Jackie Chan, Wesley Snipes, Bruce Willis, Denzel Washington, Dwayne Johnson, Vin Diesel, Paul Walker y todos los que entren en esta lista, deberán ser comparados con lo que Asia y Europa nos presentan para hacernos ver que el mundo de la acción no tiene límites ni mar territorial.


jueves, 12 de julio de 2012

Madonna, ¿actriz o directora?




Rainer Tuñón C.

En la industria del entretenimiento, Madonna Louise Veronica Ciccone es un icono de un indiscutible legado en la cultura pop. Ha vendido cerca de 500 millones de discos. Se mantiene como una exitosa cantautora, diseñadora de moda, escritora de libros infantiles, directora de cine, productora,  empresaria y dueña del sello discográfico Maverick Records.

Madonna ostenta el récord mundial Guinness como la cantante más exitosa y de mayores ventas musicales de todos los tiempos. Ha sido la solista con mayores ventas, sólo superada por  Barbra Streisand en Estados Unidos y detrás de The Beatles, está en el afamado “Billboard Hot 100 All-Time Top Artists”, pero en el codiciado estrellato cinematográfico, es una actriz que ha fijado récords en las premiaciones de Razzies como una de las peores intérpretes en el celuloide, gracias a trabajos como Sorpresa en Shanghai (junto con su entonces esposo Sean Penn), ¿Quién es esa chica?, Barridos por la marea (su ex esposo Guy Ritchie la dirigió) y The Next Best Thing (dirigida por John Schlesinger), solamente igualados o superados por estrellas de la talla de Sylvester Stallone, Pia Zadora, Adam Sandler o Demi Moore.


Eso sí, no todo ha sido malo en su carrera como actriz, productora y directora. Obtuvo un reconocimiento importante de crítica con la comedia ochentera Desesperadamente Buscando a Susana, de Susan Siedelman. Asimismo, ha sido dirigida por grandes nombres en el séptimo arte, entre ellos: Woody Allen (Sombras y Nieblas) Abel Ferrara (Un juego peligroso), Warren Beatty (Dick Tracy), Penny Marshall (A League of Their Own) o Spike Lee (Chica 6), y logró la actuación de su vida cuando Alan Parker extrajo lo mejor de ella como intérprete y actriz para su filme Evita, que le hizo merecedora del Globo de Oro en la categoría de Mejor Actriz en Musical o Comedia.


Madonna también ha estado trabajando en teatro. En las tablas ha aparecido desde 1980 cuando escribió su participación para la obra In Artificial Light. Seis años más tarde colaboró junto con su entonces esposo, Sean Penn, en la puesta en escena de Goose And Tom-Tom y luego colaboró con el difunto Ron Silver (Timecop) y el actor Joe Mantegna (Criminal Minds) para Speed-The-Plow.

Ella ha rechazado interesantes ofertas en Hollywood. Casino, de Martin Scorsese, cuyo papel fue al final para Sharon Stone, Gatúbela para el filme de Tim Burton Batman vuelve y el protagónico en Los Fabulosos Chicos Baker. En estos dos últimos casos, al final ambas selecciones fueron para la talentosa Michelle Pfeiffer.

En su faceta como productora de películas, se le recuerda por el apoyo a la serie infanto juvenil del Agente Cody Banks, con el joven actor Frankie Muñiz; al tiempo que como guionista y directora ha tenido la oportunidad de trabajar en dos proyectos en los últimos cuatro años.

Su primera aparición detrás de las cámaras fue para el filme Filth and Wisdom (2008), sobre las relaciones entre un cantante/dominatrix, una bailarina de ballet que gana dinero extra como stripper y una joven aristócrata que trata de juntar fondos para ayudar a niños huérfanos en África.

Hasta la fecha, la película más publicitada de Madonna ha sido su proyecto W.E., un drama que se centra en la abdicación de Eduardo VIII cuando contrajo nupcias con la ciudadana estadounidense Wallis Simpson, contado en paralelo con la historia de una mujer casada que se obsesiona con lo vivido por Wallis, viviendo un romance con un guardia de seguridad de origen ruso.


Para esta película, la diseñadora de vestuario Arianne Phillips recibió una nominación en los premios Oscar y Madonna compartió un globo de oro en la categoría de mejor canción del año por el tema Masterpiece, que escribió junto con James Harris y Julie Frost.

No ha duda de que Madonna es una máquina de reinvención permanente. En el cine aún le quedan múltiples proyectos por desarrollar y sigue apostando hasta convertirse en una diosa definitiva en todos los formatos en la industria del entretenimiento, pero específicamente en el cine... Ni princesa ni esclava.

viernes, 29 de junio de 2012

El imparable ritmo de Patricia




Rainer Tuñón C.

Patricia de León es una actriz y modelo panameña con una envidiable hoja de vida que acumula positivos en la industria del entretenimiento estadounidense, trabajados con talento y dedicación. Al entrar en Google y buscar por su nombre, aparecen enlaces interesantes que corroboran lo bella y luchadora que demuestra ser en el competitivo mundo de Hollywood.
Este año hemos podido conocer facetas muy diversas en su perfil profesional. Como actriz, compartió una interesante escena junto al “héroe/villanísimo” de acción Danny Trejo para el filme B de acción Bad Ass, y al mismo tiempo, reiteró que cuenta con registros muy chistosos como chica sexy en la comedia American Reunion, mejor conocida como The pool boys, producida por el equipo de la franquicia American Pie.
A ello, agreguemos su participación con el comediante Ray Romano para el sitcom Men of Certain Age y sus seguidores alaban su atractiva participación en la campaña en contra de la tauromaquia a través de la asociación PETA (People for the Ethical Treatment of Animals), de la cual manifiesta sentirse orgullosa porque cree que está causando un cambio en la sociedad porque poca gente se atreve a luchar contra las corridas de toros.
“Abro los ojos hacia el maltrato animal e intento transmitir que no hay necesidad de que estos sufran”, dijo Patricia.
La sencillez de Patricia se hizo tan evidente que bastó un mensaje en su Facebook para contestar algunas preguntas:

¿En qué momento de tu carrera sientes que te encuentras?
“Estoy en un momento de mi carrera muy activo pero a la vez estable. Tengo nuevos proyectos constantemente y no paro de trabajar, gracias a Dios; me aporta mucha felicidad tener tantos proyectos profesionales y ojala salgan aún más oportunidades. Pero por otro lado he llegado a un momento en mi vida donde estoy en paz conmigo misma, mucho más tranquila y estable aun con todo el ajetreo del trabajo”.

¿En dónde que está tu elemento como actriz: haciendo cine, televisión o diversificando tus participaciones en distintos formatos, incluyendo teatro, revistas e Internet?
“Creo que estoy cómoda en todos los escenarios y un balance es lo ideal; hacer un poquito de todo y poder combinarlo. Cada elemento te aporta cosas fenomenales y tener la suerte de actuar en todos es perfecto, no puedo pedir más, pero me quedo con el cine y la televisión principalmente”.

Si uno busca en Google, encuentra con mucho material sobre ti. ¿Crees que la comunidad global se identifica con Patricia de León en calidad de modelo, actriz, activista, vegetariana...?

“Yo creo que sí, que la gente conecta mucho conmigo porque soy una persona con la que se pueden identificar. Intento dar ejemplo a la comunidad latina representando a mi país y dejándolo muy alto. Espero que la comunidad global se identifique con una Patricia de León como mujer latina luchadora y trabajadora que persigue sus sueños y defiende eso que cree”.

Poco a poco, su nombre en Hollywood recibe mayor reconocimiento en su ruta hacia el “mainstream” y la agenda se llena de oportunidades para darse a conocer. De allí surgen los papeles que está consiguiendo en estos últimos años, entre ellos en el filme Love Orchard, un drama sobre los derechos de los inmigrantes ilegales en Estados Unidos, junto a José Maria Yazpik (Voces Inocentes). Asimismo, empezó a grabar El Secreto del Retrato de la productora Planet Film, donde comparte un rol principal al lado de la popular María Conchita Alonso (Depredador 2), el panameño Carlos Carrasco (Speed), el astro mexicano Damián Alcázar (La Ley de Herodes) y la puertorriqueña Denise Quiñones (Smallville).
De su experiencia en Love Orchad, Patricia expresó sentirse muy orgullosa por la interpretación de su personaje María Salazar, en calidad de protagonista. “Es una mujer súper luchadora que intenta salir adelante con su esposo al llegar ilegalmente a Estados Unidos”, explicó.
Sobre este personaje -agrega- “Ella vive una realidad muy distinta a la mía pero sí que admiro a la gente que lucha tanto por dar un futuro a su familia y conseguir una vida mejor”.
En el cine, Patricia ha sido parte del elenco de la premiada cinta independiente How the García Girls Spent their Summer, conocida en español como Secretos de verano, dirigida por Georgina Riedel, compartiendo honores con América Ferrara (Ugly Betty) y Elizabeth Peña (Rush Hour 2).
También ha estado en las películas Cloud Nine con Burt Reynolds (Boogie Nights), así como con los productores y comediantes DL Hughley (tv serie The Hughleys) y Paul Rodriguez (A Million to Juan), y en la cinta All In,  con Dominique Swain (Contra cara) y Michael Madsen (Kill Bill).
A pesar de no tener mayor contacto con otros actores panameños en Hollywood, en su próximo proyecto titulado Callygraphy, estará junto a Joaquín Carrasquilla (La Noche).
En relación con el panorama cinematográfico en Panamá, Patricia siente que en la actualidad hay muchísimo auge. “Espero que siga creciendo y que en un futuro próximo tenga oportunidad de hacer un proyecto cinematográfico en mi país para poder ayudar y aportar un poquito de mi parte al crecimiento de la industria local”.
Más allá del encanto natural de la panameña, sale a relucir el hecho de que ha levantado un perfil profesional muy sólido en el cual sus colegas de la industria aprecian y destacan su talento, pero ven en ella a una estrella latina con una meta trazada, con los pies en la tierra. 

martes, 26 de junio de 2012

El gran salto de los actores



Rainer Tuñón C.

El salto de la televisión a la gran pantalla, del teatro al celuloide o el regreso triunfal a la caja chica por parte de artistas que han triunfado en el séptimo arte siempre se mira desde la perspectiva de quien disfruta de las caracterizaciones de sus actores favoritos.
De tomar el caso de alguien como Charlie Sheen, quien fuera un icono relativamente famoso en los ochenta, lejos de lo que se conocía como el “Brat Pack” (Molly Ringwald, Anthony Michael Hall, Keifer Sutherland, Rob Lowe, Ally Sheedy, Emilio Estevez, Demi Moore, Andrew MacCarthy, Judd Nelson, entre otros), pasó por Hollywood y se hizo un nombre por derecho propio, desde Pelotón y Wall Street hasta Hot Shots, aunque  su vida desordenada casi lo lleva a la ruina hasta que encontró en la revolución de los “sitcoms” una mina de oro que le permitió ganar hasta 1.25 millones de dólares por cada episodio de Dos hombres y medio, tendríamos que mencionar necesariamente a los astros que más ganan en los Estados Unidos por trabajar en series de televisión, entre ellos:
Jon Cryer (comediante de los años ochenta que encontró su momento junto a Charlie Sheen), el elenco femenino de la serie Amas de Casa Desesperadas y Dan Castellaneta o Julie Kavner, voces principales de Los Simpson, cobran 400 mil dólares por episodio.
Talentos como el de Tina Fey en 30 Rock llegan a ser remunerados con 350 mil dólares por cada show, mientras que David Duchovny por Californication suma 200 mil por episodio y más en el terreno infantil, Miranda Cossgrove factura 180 mil por episodio cada vez que sale un capítulo de la famosa I Carly.
Claro está, existen los actores de carácter como Hugh Laurie que se lleva 400 mil dólares cada vez que se pone la bata del Dr. House, o Christpher Meloni y Mariska Hargitay, que por episodio de La Ley y el Orden se alzan con 395 mil dólares, David Caruso que en CSI Miami gana 375 mil por episodio, mientras que su colega Marg Helenberger, de CSI Las Vegas y Mark Harmon de la teleserie NCIS, se llevan 375 mil en cada capítulo, contando por ejemplo que las temporadas suelen tener entre 12 y 22 programas.
Ahora, una pregunta: ¿Qué hace que el actor de cine lo veamos en una teleserie y en unos meses más en un estreno de teatro?
La respuesta es una mezcla de reconocimiento de la marca actor, pues a mayor exposición más notoriedad en el circuito de productores que buscan talento en todos las plataformas para el actor; ingresos y actividad constante que se genera al ser contratado para trabajar tanto en cine, publicidad, teatro o televisión y definitivamente la posibilidad de mantenerse en el “top of mind” cuando la situación se pone difícil.
El ciclo del actor puede variar entre iniciar en el teatro para irse a la televisión, conquistar el mundo del cine y cuando la luz se va apagando regresar al teatro o a la televisión; sin embargo la industria de la tele se ha puesto tan lucrativa que las series, ya sean de estaciones formales o canales de cable, destinan millonarios presupuestos e invierten en calidad para darle al televidente un buen producto con actores de reconocida trayectoria.
¿Se trata de una estrategia de mercadeo? En muchos casos sí, pero también permite al intérprete reafirmar su talento ante las distintas audiencias.
Uno de los casos más interesantes en el mundo del entretenimiento es el de la leyenda Rita Moreno, una de las pocas actrices hispanas en conquistar premios Emmy (televisión), Tony (teatro), Grammy (música) y el Oscar (cine) en su carrea de más de 50 años.
Compartía estas reflexiones en Facebook con algunos actores panameños y entre los comentarios que surgieron, la talentosa Miroslava Morales, coincidió en que definitivamente esta realidad se ve más en Hollywood, pero agrega que –por ejemplo- en Panamá “no creo que sea una estrategia de mercadeo”.
Morales resume que la posibilidad surge: primero porque Panamá, por tener una  población pequeña, tiene un mercado de actores limitado, y segundo porque entre el cine, el teatro y la tv no invierten en el actor como para mercadearlo de tal manera que les permita obtener réditos deseados en la industria.
“Los actores que conozco y me incluyo, hacemos teatro, comerciales, tv y más porque nos gusta como trabajo por ser nuestra pasión, y porque además nos enriquece como profesionales. Claro está, puede que indirectamente nos hagamos publicidad debido a la constante exposición”, comentaba Miroslava.
Recordemos que un actor es una persona que interpreta a un personaje en cine, televisión, teatro, doblaje, radio e inclusive ópera. Así, la industria se encarga de colocarlos en el terreno en donde les sea más satisfactorio y demuestran talento, creatividad y por supuesto sumen al bolsillo.
En Latinoamérica hemos visto casos interesantes como el de María Conchita Alonso, Salma Hayek, Gael García Bernal, Elsa Pataki, Sofía Vergara, Paz Vega o Diego Luna, que saltaron de las telenovelas al cine mundial; el de grandes estrellas como Jennifer Aniston, George Clooney, Leonardo Di Caprio o Will Smith que triunfaron en la tele y se mantienen como favoritos en el cine estadounidense, pero también  retornos de extraordinarias actrices como Glenn Close (Damages) o Jessica Lange (American Horror Story) que en la televisión actual aportan tal calidad a los programas que el público desea seguir viéndolas porque en definitiva son actrices de primer nivel.

martes, 12 de junio de 2012

Héroes de redes sociales



Rainer Tuñón C.

Las redes sociales se están convirtiendo con mayor frecuencia en una buena veta para explotar material que tiene el potencial de convertirse en interesantes propuestas cinematográficas, ante la evidente sequía de ideas originales.

Recientemente inició la difusión en vídeo de una película con Danny Trejo - uno de los actores favoritos de Robert Rodríguez (Sin City), y al mismo tiempo, uno de los latinos más destacados en los últimos años - titulada en inglés como "Bad Ass" (El Malo).


La película está basada en un altercado entre un muchacho y un señor mayor de 50 años dentro de un bus en Oklahoma hacia febrero del 2010, en el cual la peor parte la llevó el joven que buscó pelea al veterano y recibió una violenta reacción que, vista desde Youtube, ha obtenido más de 1.2 millones de visitas.


A ciertos productores en Hollywood les encantó la anécdota, pues enseguida les hizo recordar el sentimiento vigilante que convirtió a El Vengador Anónimo y a Charles Bronson, su protagonista, en fenómenos de la cultura popular de los años setentas, y empezaron a construirle una historia cinematográfica a la paliza vista en redes sociales.


El resultado del incidente denominado "Epic Beard Man" se convirtió en "Bad Ass", en el cual Trejo (conocido actor latino en Hollywood que ha caracterizado villanos, con cara de piedra, en películas de acción) encarna a un idealista y chapado a la antigua vetero de Vietnam que espera tener el mejor de sus días luego de 40 años de desilusiones y duro camino por la vida.


La suerte del protagonista cambia cuando dentro de un transporte colectivo, dos "cabezas rapadas" molestan a un pasajero y a él no le queda otra que convertirse en el paladín de la justicia. Ese acto heroico se hace masivo luego de ser filmado y "posteado" en Youtube e inmediatamente lo convierte en “Bad Ass” para el resto de la comunidad.


A partir de ese episodio, los guionistas zambullen al personaje dentro de una loca historieta con tintes de corrupción en el gobierno local estadounidense que provoca la violenta reacción del barbudo malucón, sobre todo cuando se entera que han asesinado a su mejor amigo, otro veterano de Vietnam.


Lejos de cuestionar la calidad de Bas Ass, por los vicios en su argumento y la cadena de errores técnicos que presenta, el valor real de este producto emerge por los vínculos establecidos entre el fenómeno de las redes sociales y la realidad ante la percepción de la violencia ciudadana que es llevada a la gran pantalla.


Si bien es cierto, la moda en las redes sociales es fugaz y tangencial, el hecho de que un elemento que marque las tendencias en la red logre despertar el interés de otro soporte masivo como el cine o la literatura, da un inusitado valor agregado al acontecimiento visto desde la web.


Algunos referentes inmediatos ante la realidad de “Bad Ass” y el fenómeno de las redes sociales los aportan la versión cinematográfica del comic "Kick-Ass", en el cual al personaje principal (Aaron Johnson) lo atacan físicamente y filman en la web o la comiquísima escena de "American Pie" en la cual Jim (Jason Biggs) es invitado por Nadia, una colegiala extranjera (Shannon Elizabeth) para “jugar”, sin darse cuenta que el encuentro era diferido desde las redes sociales.


"Bad Ass" combina el fenómeno de las redes con el clamor ciudadano ante la percepción de inseguridad en donde un héroe se hace en las calles para ganarle la batalla al crimen, tal y como se ha visto desde la semi biográfica "Con la frente en alto" (1973), con Joe Don Baker interpretando al sheriff Bufford Pusser; su explosivo y tedioso remake con la actuación de Dwayne Johnson (La Roca); la serie que catapultó a Charles Bronson sobre el "Vengador Anónimo"; el drama "Valiente" de Neil Jordan, con Jodie Foster; la comedia ochentera "Heroe at large" con el comediante John Ritter haciendo del Capitán Vengador en las calles de la ciudad, una versión más emotiva titulada "Defendor", protagonizada por Woody Harrelson y definitivamente Gran Torino, con una inquebrantable y emotiva actuación de Clint Eastwood.


Para ser el segundo protagónico formal de Danny Trejo (quien debutó en el cine con el director Andrei Konchalovsky para el filme "El Tren de la muerte", con John Voight y Eric Roberts), el filme funciona porque vemos al inusual héroe de acción traído de un producto basado en un hecho conocido en Youtube, que además cuenta con una escena en donde participa nuestra bella panameña Patricia De León, quien se está levantando a pulso una interesante carrera en Hollywood, tanto en cine como en televisión.

El Monstruo Leñador, asesino de sicópatas

Rainer Tuñón C. La navegación sin rumbo fijo entre títulos del catálogo de Netflix nos lleva a encontrarnos con inusitadas curiosidades. Apa...