miércoles, 20 de abril de 2011

Cinema "descerebrante"


Rainer Tuñón



¿Puede -de la noche a la mañana- un aspirante a escritor, con un

crónico bloqueo creativo, escribir un libro, conquistar Wall Street,

liderar el proceso de fusión de dos poderosas compañías, recuperar a

su novia y ser aspirante a Presidente de los Estados Unidos? Pues sí,

de acuerdo con el argumento del último filme protagonizado por Bradley

Cooper y Robert De Niro, Sin límites.



El director Neil Burger, quien realizó hace algunos años El

ilusionista con Edward Norton, se alza con éxito proponiendo esta

descabellado y veloz thriller de acción, con una simple premisa: una

droga experimental que aumenta al 100% la capacidad cerebral.



La película se basa en la novela The Dark Fields, de Alan Glynn, y

aunque redunde en el mito de lo limitado de nuestra actividad

cerebral, se une a la lista de títulos que exploran los límites de

nuestro potencial.



Apreciar el desarrollo de esta historia, inmediatamente nos lleva

recordar un relato corto titulado Flores para Algernoon, de Daniel

Kayes, y por supuesto a su adaptación para el cine, Charly, que le

confirió un Oscar a Cliff Robertson (el tío Ben de Spiderman), sobre

un personaje con retraso mental que llega a convertirse en un genio.



Una variación, también lacrimógena, sobre este mismo tema, lo vimos en

Fenómeno, con John Travolta, interpretando a un mecánico que pasa de

ser un tipo normal a un perfecto genio, sólo para darse cuenta que su

ilimitada mentalidad es producto de un tumor en su cerebro. En sí, la

historia tiene tintes de ese cuento corto de Kayes y me trajo el

agradable tarareo de la canción Change the World, de Eric Clapton.



En el cine existen otros momentos importantes: uno es el de Chance

Gardner (Peter Sellers) cuando protagoniza Desde el Jardín, basado en

el libro de Jerzy Kosinsky, sobre un jardinero que logra conocer el

mundo externo completamente desconocido para él y se convierte en el

más diestro analista político de los Estados Unidos, apadrinado

incluso en la Casa Blanca; el otro es la consagración de Tom Hanks

como Forrest Gump, personaje basado en la novela de Winston Groom,

sobre un hombre sencillo, pero con un coeficiente intelectual de 75

que se convierte en el relator de una porción importante de la

historia de los Estados Unidos.



Ya revisadas algunas referencia cinematográficas sobre el tema, se

recomiendan algunas actividades para ayudar a desarrollar capacidades

cerebrales, entre ellas: pasar el día haciendo cosas con tu mano no

dominante, jugar con sudoku, juegos de mesa, cartas, crucigramas y

entretenimiento electrónico (como esos de Brain Age), comer grasas de

pescado como las del salmón, frutos secos como las nueces, y aceites

como el de linaza u oliva, buscar nuevas rutas para llegar a donde

quiera que vayas, aprender una nueva habilidad, romper rutinas,

encontrar algo que te cautive, que puedas hacer y que no te cueste

plata, leer libros distintos, aprenderte números telefónicos y hacer

listas.



En el cine, según un estudio publicado por el profesor James Cutting,

de la Universidad de Cornell, en la revista Psychological Science

establece que “más allá del guión, de la dirección, de los actores, lo

que cuenta para la mente, es el ritmo”.



Por ello, se proponen películas que, por su peculiar estructura,

consiguen conectar con el cerebro mejor que otras, entre ellas: La

trilogía de Volver al Futuro y las seis partes de la Guerra de las

Galaxias.



Ello no necesariamente guarda relación con las obras maestras del

cine, sino con el hecho de darle al cinéfilo un fuerte impulso a sus

emociones.



Algunas películas con estas características no son los mejores

ejemplos de cine "cerebral", pero los científicos sustentan que tienen

un efecto positivo en el impulso de la materia gris:



- La caza al Octubre Rojo, de John Mctiernan

- Los 39 escalones, de Alfred Hitchcock

- Rocky 4, de Sylverster Stallone

- Superman II, de Richard Lester

- La tormenta perfecta, de Wolfgang Petersen



Al final, lo bueno del filme Sin Límites, no necesariamente está en la

narración de los eventos o en las profundidades de sus personajes;

está en la capacidad del director y su equipo de técnicos

audiovisuales en moverse en el terreno del tecno thriller y

cautivarnos con ilógicas premisas y situaciones.



En este contexto, un vivo ejemplo lo aporta Tony Scott cuando dirige a

Jim Caviezel y Denzel Washington en Deja Vu, sólo superado por

Christopher Nolan cuando desarrolló el mundo de Inception, un

extraordinario filme sobre los límites arquitectónicos de nuestra

mente y las razones que nos motivan a indagar qué hay dentro de uno.

El mismo Nolan propuso al inicio de su carrera una estructura

narrativa y visual que reta al cerebro cuando realizó Memento, con Guy

Pierce.



Al final, películas como Sin límites, no necesariamente serán clásicas

del cine, pero entretienen un montón.

lunes, 21 de marzo de 2011

Vivir para luchar

Rainer Tuñón C.

Con dos años de retraso, y desfilando con relativo éxito por los video clubes, en la televisión por cable o a través de “voceadas” en puestos clandestinos, llega por fin a las salas de cine “El Luchador”, filme de Darren Aronofsky catalogado como el hermano mayor de “El Cisne Negro”, y que representó el regreso triunfal de Mickey Rourke, uno de los mejores actores dramáticos que ha tenido Hollywood en los últimos 20 años.

La historia es sencilla, pero desgarradora. Randy “The Ram” Robinson era una gran estrella de la lucha libre profesional en los años ochenta. Veinte años después, el veterano participa en los circuitos independientes y de bajo presupuesto batallando en improvisados antros de lucha libre extrema. Entre esteroides, somníferos, calmantes y mucho licor, el luchador toca fondo después de un sangriento “match”. Le falla el corazón. Su médico le dice que ya dio lo suficiente y que una nueva salida al tinglado sería fatal. Así, el viejo gladiador decide recuperar el amor de su hija y dedicarle más tiempo a una bailarina nudista con quien se siente ilusionado, sin embargo su estilo de vida lo lleva nuevamente a destruir lo que intenta reconstruir. Desilusionado y adolorido, el luchador se reintegra a su actividad para retomar la pelea que lo llevó a la gloria. Él sabe qué pasará y explica que el mundo real no se preocupa por él, que su único lugar en el mundo es el bar nudista y que su familia son sus fans. Inicia la confrontación. A llaves y costalazos se define su vida, no sin antes aplicar su conocido salto mortal, el “Ram Jam” y todo culmina.

En esta película el guión es un elemento importante, sin embargo, por más prolijo encontremos el trabajo de escritura, se destaca la entrega total de sus actores, que contaron con 40 días para filmarla y así “El Luchador” consiguió los más importantes premios internacionales, incluyendo nominaciones al Oscar para Rourke y Marisa Tomei, ganadora del Oscar por “Mi primo Vinny”.

“El Luchador” es la redención definitiva para Mickey Rourke, un extraordinario actor cuya fama se vio opacada por las malas decisiones tomadas cuando era considerado como un símbolo sexy de la meca del cine.

Rourke era uno de los actores favoritos de Francis Ford Coppola, Sean Penn, Barry Levinson, Michael Cimino, Quentin Tarantino (quien le ofreció en su momento el rol de Bruce Willis en ese Pulp Fiction) y protagonizó películas tan interesantes como “Rumble Fish”, “Corazón de Ángel”, “9 semanas y media”, “El años del dragón”, “The Pledge”, “The Rainmaker” y definitivamente “Barfly”, un extraordinario trabajo de Barbet Schroeder, quizás la mejor actuación de su carrera.

Sobre “Barfly”, realizada en 1987, Rourke encarna a Henry “Hank” Chinanski, un poeta bohemio que vive su vida dentro de su cantina y consigue dinero extra peleando en la calle con el “bartender” del local. Esta cinta se basa en las vivencias del escritor Charles Bukowski y sus sórdidas borracheras.

En los últimos años, Rourke, con las lecciones aprendidas luego de ser boxeador profesional en una corta carrera y tras pasar por fallidas cirugías faciales reconstructivas, retoma su ejercicio como actor y se pone al servicio de Robert Rodríguez en “Sin City” y recientemente participa de la segunda parte de “Iron man”, con Roberto Downey Jr.

Para su personaje de Randy, Rourke se basa en las experiencias de joyas de la lucha libre profesional como Roddy Piper, Lex Lugger, Randy “Macho Man” Savage y Hulk Hogan. El resultado: el aplauso contundente de toda la comunidad de luchadores que se identificaron plenamente con el calvario de Ram y las experiencias amargas en una disciplina que tiene momentos de éxtasis y de profunda depresión.

Uno de los aspectos más sobresalientes del trabajo de Rourke es la visión frontal que ofrece sobre la caída de una estrella y el drama que vive tanto el personaje como el hombre que lo interpreta. En este caso, la caracterización de Rourke te permite interesarte por el drama del padre alcohólico que busca a través del viejo luchador profesional un momento de paz en medio de su desesperación. Al final, con el diálogo que comparte con Marisa Tomei, el espectador realmente entiende el destino y aplaude su honestidad.

Para Aronofsky, “El luchador” (perdió en los Oscar como mejor actor ante Sean Penn) y “El cisne negro” (que se convirtió en Oscar para Natalie Portman) serían una sola historia de amor, sin embargo al tratar de llevarla al cine, las complejidades de los mundos de ambos profesionales permitía crear dos historias que compartieran extensiones técnicas y dramáticas, que de alguna manera lograran ser vistas al final como hermanas de una misma fatalidad.

lunes, 14 de febrero de 2011

Black Swan: Ballet, dolor y celuloide


Rainer Tuñón C.

A una bailarina de ballet le llega la oportunidad de su vida: el protagónico de El Lago de los Cisnes. Como profesional tiene mucha técnica, pero el director del ballet siente que debe ‘vivir un poco’.

Ese ‘vive un poco’ se traduce en un estado de frigidez emotiva que no le permite explorar su talento y la técnica que ostenta. Es una muchacha de emociones contenidas. No tiene pareja, amigos o gente que le demuestre que la vida se vive a plenitud. Su madre, una veterana bailarina ‘sacrificó todo por ella’ y se lo hace entender con cada decisión que toma por ella como el reflejo de un espejo que está a punto de destruirse.

El realizador Darren Aronofsky vuelve a explorar la crisis sicológica de los personajes que construye en sus historias y muestra dos facetas de la perfección a toda costa. Por un lado nos lleva a la pureza de Odette, y por el otro, a las oscuras latitudes de Odile, dentro del cuerpo de una mujer afectada por su propia psiquis.

Alexa Nora Gutiérrez, Primera Bailarina del Ballet Nacional de Panamá, sintió la diatriba cuando disfrutó de este reciente trabajo del director de ‘Réquiem por un sueño’ y ‘El luchador’, que en la actualidad consiguió 5 nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Película, Mejor Actriz y Mejor Director del año.

‘Yo seguía la película como si viera la vida de la persona y de pronto se torna de manera fantástica en una película de suspenso. Te transporta de la fantasía a la realidad, sobre todo cuando el personaje te dice: sentí la perfección, porque te da una sensación de dolor y vives los errores de los personajes que intervienen en su vida’, comentó. Al ver este filme, Gutiérrez entró en la piel de Nina, en la extraordinaria interpretación de Natalie Portman (nominada al Oscar por ‘Llevados por el deseo’). Se trata de un ejercicio que te lleva a la reflexión inmediata de cómo la psiquis puede más que lo físico en una bailarina. Es que uno como artista puede llegar a tener pesadillas terribles.

‘Me encantó este filme, me divertí. No esperaba que la película fuera así. Pensaba que era una película de ballet. Pensé en un tema social, no en una película enfocada en la bailarina. Me llamó la atención la transformación de documental a thriller, se percibe y se siente muy clara’, explicó.

El cuidado de la técnica, los efectos especiales, la fragilidad de su guión, la acertada selección del elenco y un gusto exquisito por la música y la dirección de fotografía convierten a El Cisne Negro en una de las mejores experiencias fílmicas de este año.

En ello coincide Henk van der Kolk, co fundador del Toronto International Film Festival y fundador del International Film Festival of Panama (IFF Panamá), a realizarse el próximo año.

En comparación, reflexiona la bailarina Gutiérrez - se trata de una pieza maestra del ballet que invita a sentir mucha emociones, sobre todo en la coda final, cuando sale el cisne negro y se llena de maldad. ‘Eso es precisamente lo que el director de la película logra transmitir al público’, agrega.

El cisne negro se alza por encima de una serie de grandes películas que se han creado para enaltecer la danza. De hecho, Robert Altman cuando dirigió La compañía en 2003 logra descomponer a los integrantes de una compañía de ballet, a través de su singular estilo narrativo.

Posiblemente, el clásico por excelencia en el tema de la danza lo constituya Los zapatos rojos, que recrea las vivencias de Victoria Page –interpretada por Moira Sherarer – una bailarina en ascenso que se enamora de un compositor.

Existen otros filmes analizados, entre los cuales se destacan Center Stage, de Nichlas Hynter; The Turning Point, de Herbert Ross, con Shirley Mclaine y Anne Bancroft y Mikhail Baryshnikov; The Tales of Hoffmann, dirigida por Michael Powell; White Nights, con Baryshnikov y Gregory Hines; Billy Elliot, extraordinario relato de un niño de un pueblo minero que encuentra como vocación el ballet clásico y Save the Last Dance, una historia urbana que mezcla ballet clásico con hip hop para audiencias juveniles. Claro está, en otros géneros el ballet ha tenido su fuerte. El realizador italiano Darío Argento asustó a las audiencias en los años setenta con Suspiria; la actriz Vanessa Redgrave puso vida, alma y corazón para interpretar a Isadora Duncan y Bruce Beresford en el año 2009 exhibió una obra titulada Mao’s last dancer, una autobiografía del bailarín Li Cunxin.

Haciendo con Alexa Gutiérrez esta rápida revisión de títulos en donde el ballet se degusta a través del celuloide, compartimos la importancia de este estudio psicológico y técnico que se evidencia en la película.

Es más, Gutiérrez recomienda ver el trabajo de baile reflejado en ‘La Legión de bailarines extraordinarios’, una nueva televisiva que se inspira en el trabajo de John M. Chu.

Por el lado protagónico, independientemente de las críticas hacia los dobles que habría utilizado Portman para alcanzar la perfección, uno guarda cierto asombro ante la calidad técnica que se logra en este filme.

‘Si el ballet evolucionara tal y como lo vimos en El Cisne Negro, deberían considerar los efectos de transformación porque el lago de los cisnes es un ballet mágico y trágico al mismo tiempo’, y coincido con ella.

viernes, 28 de enero de 2011

Hipérbole de la venganza


Rainer Tuñón C.

Dwayne Johnson (mejor conocido como “La Roca”) ha tenido una exitosa carrera como luchador profesional y una aceptable incursión en el cine estadounidense. Posiblemente sus decisiones fílmicas para llegarle a los niños no sean las mejores de su carrera (“Entrenando a papá” y “El hada de los dientes”), pero en el terreno de la verdadera acción logra compensar algunas deficiencias que pueda presentar como actor.

“The Rundown”, de Peter Berg o el remake de Walking Tall no serán clásicos del género, pero sí demuestran que Johnson puede cargar con el protagónico en un filme de acción tradicional.

Este año presenta “Venganza letal”, un proyecto que pretende ir más allá, pues con cierta dosis de exageración premeditada, fabrica un relato de venganza en la cual su personaje, “El conductor”, sale de prisión para matar a todos los que estuvieron vinculados en la muerte de su hermano hace diez años producto de un robo.

La fórmula hiperbólica dentro del género de la acción con dosis de venganza funciona en la medida en que sintamos la motivación del personaje y los caminos que recorre.

Lo único cuestionable es que el guión de Tony y Joe Gayton (vean “The Salton Sea”) tiene algunos baches que nos dejan con el interés de conocer más sobre la psicología del asesino, mientras va delineando otros personajes que son claves a la hora de entender mejor este relato.

Por ejemplo, mientras el protagonista va matando a los que están en su lista, es perseguido por un policía adicto a la heroína (Billy Bob Thorton), una guapa agente policial que sospecha de su colega (Carla Gugino) y un egocéntrico asesino (Oliver Jackson-Cohen) en serie que lo persigue mientras construye una historia de amor con su esposa.

Lo bueno es que el estilo de su realizador George Tillman III (“Soulfood”, “Men of honor” y “Notoriuos”) hace que la experiencia no empeore.

Ahora, si de películas de venganza se trata, revisemos mejores títulos.

“Kill Bill Vol. 1”. Una asesina profesional - en el día de su boda - es atacada por los miembros de la banda de su jefe, Bill. Cinco años después ella despierta, prepara una lista fatal y desea ver sangre derramada.

“Hombre en llamas”, segunda versión de la novela de A.J. Quinnell, sobre un peligroso guardaespaldas (Denzel Washington) a quien se le asigna el cuidado de una niña (Dakota Fanning). Cuando ella es secuestrada y él resulta malherido, el guardaespaldas jura matar a todos aquellos que tuvieran algo que ver con el secuestro de su querida muchachita. Y lo logra con crueldad.



 “Thriller: A cruel picture”, realizada en 1974 y cuenta la historia de una chica que fue violada por un vagabundo causándole trauma y pérdida del habla. En su historia es recogida por un chulo que la hace adicta a las drogas y la pone a trabajar. Entre clientes y clientes fragua su lenta y sangrienta venganza.



“A quemarropa”, con Lee Marvin interpretando a Walker, un hombre que busca vengarse de su mejor amigo que le dispara y huye con su mujer. Walker se recupera y busca vengarse llegando al centro de una red criminal. Esta película tuvo un remake con Mel Gibson que vale la pena ser destacado.

“Taken”, con Liam Neeson interpretando a un agente jubilado de la CIA a quien le secuestran a su hija en Francia y persigue a todos los que intervinieron en este hecho para matarlos y recuperar a su muchacha.

“Oldboy”, imprescindible obra coreana del sub género de “venganzas”. Un ejecutivo es secuestrado y confinado durante años en un apartamento/celda. De pronto es liberado para que investigue por qué le hicieron esto y busca venganza a cualquier precio.

“Death Wish”. Charles Bronson es un arquitecto cuya esposa e hija fueron violadas y asesinadas en casa. Entonces, el profesional se convierte en el mayor defensor de los débiles, matando a todos los maleantes. Eso sí, olvídense de todas las secuelas que hicieron, todas protagonizadas por el mismo actor.

“Valiente”, de Neil Jordan (“The Crying game”). Semanas después que asaltan a un médico y a su novia, la mujer (Josie Foster) despierta en el hospital y descubre que el amor de su vida lo han asesinado. Ya recuperada, adquiere ilegalmente un arma y busca venganza contra cualquier malhechor que represente –según ella- lo peor de la ciudad.



“I spit in your grave”, la versión del año 2010, aunque también vale la pena ver la de 1978. Una joven escritora, se aísla en un pueblito para escribir una novela. Unos tipos la persiguen, la violan y humillan repetidas veces. La dieron por muerta, pero ella vuelve para su cruenta venganza.

“Los Imperdonables”, protagonizada y dirigida por Clint Eastwood. William Munny es un pistolero retirado, viudo y padre de familia, que a causa de un último “trabajo” que le encargan tendrá que matar a dos hombres que cortaron la cara a una prostituta y luego de la muerte de su mejor amigo (Morgan Freeman), se propone acabar con el sheriff del pueblo (Gene Hackman) y todo aquel que se cruce en su camino.

viernes, 21 de enero de 2011

The Crazies: La lupa sangrienta de George Romero

Rainer Tuñón C.

Las películas de George Romero son en su mayoría una crítica a la sociedad en la cual hemos vivido en los últimos cuarenta años. Para el autor de “La noche de los muertos vivientes” y “The Crazies”, su cine es para “expresar alguna opinión o satirizar cosas y divertirse”.
Quienes apuestan por el cine de Romero ven - por ejemplo - más allá de las vísceras, los saltos, los sustos y los gritos, una verdadera voz que le dice al espectador que el consumismo nos corroe, la discriminación es una cruel enemiga y que a veces, los villanos no son los muertos en vida, sino los humanos que luchan por sobrevivir.
Algunos realizadores han captado la esencia del cine de este ciudadano norteamericano que se inspiró en Orson Welles y Michael Powell para convertirse en autor. Zack Snyder, quien hizo “300” y “Watchmen”, desarrolló el concepto del “Amanecer de los muertos” a ritmo frenético y con un elenco de primera. El resultado, una visión fresca del fenómeno de los zombies.
Este año se estrena la nueva versión de “The Crazies”, en esta ocasión dirigida por Breck Eisner (aquel que hizo la olvidable “Sahara”, con Penélope Cruz) y la calidad de la propuesta, estéticamente supera a su original.
En el filme, una toxina en el agua convierte a cualquiera que la tome en un asesino. Esto sucede en un pueblecito que de la nada se convierte en la ruta de un sangriento carnaval lleno de masacre y anarquía. En medio de la epidemia se da la instrucción a la milicia y los habitantes que no están infectados quedan a merced de los macabros vecinos.
La versión de Romero (hecha en 1973) nos invitaba a un festín de sangre que se desarrollaba en Pennsylvania, luego que un accidente aéreo liberara una vacuna experimental y provocara la infección en la población.
Cuando el ejército reacciona en ese pueblo, son los mismos pobladores quienes se levantan en armas y se le rebelan a los militares por el temor que infundían, amén de la crisis por la infestación existente.
Las diferencias entre ambos trabajos son perfectamente identificables en cuanto a su factura técnica. El segundo filme costó más de 40 millones de dólares más y se cuela con facilidad en el esquema videoclipero con sus variantes de sonido, maquillaje, efectos, post producción fotografía y demás recursos; sin embargo la cinta de George Romero tiene el matiz inocente y el ojo crítico de una sociedad post Vietnam, aunque se viera muy oscura por el escaso presupuesto de producción.
Otro aspecto importante en el cine de Romero es la selección del elenco. Este director, salvo por “La tierra de los muertos”, que contaba con un “casting” de lujo entre los cuales se destacaban Dennis Hooper, Simon Baker, John Leguizamo y Asia Argento, habitualmente contrataba a actores poco conocidos o novatos para darle más realismo a su cine (o como excusa perfecta para no gastar de más).
En el remake de “The Crazies”, Eisner contrata a actores relativamente conocidos, entre ellos Timothy Olyphant (recomiendo la serie de tv por cable titulada “Justified”, basada en historias de Elmore Leonard) y Radha Mitchell (“Hombre en llamas”), que llevan el peso de la película y la convierten en una experiencia aterradora en el poblado de Ogden Marsh.
El giro gracioso del original de Romero se relaciona con la sátira sobre la conducta militar que se debatía entre órdenes torpes, errores tácticos y errores estratégicos, burocracia ilógica dentro de los cánones de la disciplina militar y las decisiones tomadas para contener el virus. De esta manera la original, a pesar de sus limitaciones evidentes, resultaba ingeniosa y osada respecto a la nueva versión.
Para la nueva versión, un aspecto digno de mencionar es el guión de Ray Wright y Scott Kosar, que siendo fieles a la producción de Romero, logran actualizar el relato y desarrollar las facetas de sus personajes y las vicisitudes de ellos en medio de la voraz locura pueblerina.
Lo complejo de la trama original permite que a ritmo de cine de terror, sean subyacentes las verdaderas motivaciones de crítica social que imprimía George A. Romero. Esto hace que "The Crazies", la versión de 1973 parezca un minúsculo gran trabajo de un director de cine B, que luego de 30 años se convierta en un poderoso ejemplo de cine valiente y descarado que dotado de más dinero y tecnología rinda un tributo con honores y reconocimiento de crítica.
Lo que importa es que para muchos espectadores la nueva versión de “The Crazies” será una buena experiencia de terror, pero para otros, un reconocimiento al legado de la lupa sangrienta de Romero.

jueves, 6 de enero de 2011

El Cascanueces: la importancia de bailar como el soldadito

Rainer Tuñón C.

Foto: Daniel Tuñón Serrano

Me llegan a la oficina unos boletos para ir a ver "El Cascanueces". Converso con Eyhaes y quedamos en llevarlo. Le explico a Daniel...

- Daniel, para mañana tenemos misiones que cumplir, entre ellas, ir a ver El Cascanueces

¿Y cuáles son las otras misiones? - dice Daniel.

- Bañarse, lavarse los dientes, salir en bus hacia Cinema Paraíso, conseguir una Malta para ti y trasladarnos al Teatro Anayansi a ver un Ballet - Le respondo.

¿Ballet al Teatro Anayansi? Papá… Creo que no quiero ir

- Daniel, te va a gustar El Cascanueces.

¿Qué es El Cascanueces?

- El Cascanueves es un cuento narrado en forma de ballet que tiene dos actos. Lo hizo un músico ruso llamado Chaikovski, adaptando un cuento de Alejandro Dumas, el que escribió la de "Los tres mosqueteros", y está ambientado en Navidad.

¿De qué se trata El Cascanueces?

- La historia trata de dos hermanitos que reciben como regalos de navidad un cascanueces en la forma de un soldado. Clara recibe el Cascanueces, pero su hermano lo rompe en un ataque de rabia. Ellos están en una fiesta, pero cuando se acaba esa fiesta y el padrino de los niños - el que regaló el Cascanueces – repara el juguete pasan cosas estrañas. Aparecen unos ratones, se agranda el árbol de Navidad y ellos están como en un sueño porque El Cascanueces de pronto cobra vida y unos soldados se convierten en defensores de la niña. De repente se forma una batalla entre los ratones, que tienen su rey, y los soldados.

Ahhh, wao…! Y ¿va a bailar tía Alexa?

- No lo sé, es una presentación en la mañana y tu tía creo que baila en las noches.

Si baila hoy, ¿la podré ver?

- Creo que sí, si alcanzamos a ver desde el balcón.

¿Podemos comprar burundangas?

- Sí, claro. Que tal un Golpe o unas papitas con cebolla.

Un Golpe estará bien… y, ¿puedo llevar Malta?

- No, pero podemos tomarnos algo mientras esperamos el taxi.

- Está bien papá, dice Daniel.

Llegamos tarde al Teatro y subimos al balcón. Los músicos de la Orquesta Sinfónica están tocando. Disfruto más la música que el baile.

- Papá… ¿me prestas la cámara de tu teléfono?

- Ok.

Por cierto Papá, ¿Qué es un cascanueces?

- Es un instrumento de hierro o de madera, que a modo de tenazas, se usa para partir nueces

¿En casa tenemos uno?

- Creo que sí, pero lo usa más mamá.

Ah, yo sólo como maní, como los piratas, ¿tú comes nueces?

- Yo no soy fan de las nueces.

- Yo tampoco soy fan de las nueces, papá...

Estoy viendo a los niños vestidos de soldados, ¿puedo bailar como ellos?

- Sí puedes, pero tendrías que entrenarte en ballet clásico.

¿Dónde uno aprende a bailar como ellos?

- Acuérdate que tía Alexa tiene una escuela de Ballet, donde va también Lara.

Me gusta el ballet, ¿puedo aprender a bailar Ballet?

- Sí, también puedes aprender a bailar bachata, merengue, salsa...

- Papá. en el área de juegos yo bailo música disco, es bien prity

- Cierto, ya te he visto y me gustan tus pasos...

Papá, terminé el Golpe, ¿ya se está acabando el ballet?

- No, creo que terminado el primer acto, esperaremos unos 5 minutos y veremos cómo termina la historia

Es que creo que es demasiado tiempo y tengo un poco de hambre.

- Ok Daniel ya veremos qué hacer…

¿Podemos subirnos a un Metro Bus?

- ¿Podemos terminar de ver el ballet?

Papá, mira... Es que tengo hambre…

lunes, 3 de enero de 2011

La definitiva invasión de los usurpadores de cerebros

Rainer Tuñón C.


La Invasión” o “Skyline” aparece en las pantallas locales como un gran estreno de nuevo año. De ella, sólo se sabe que se trata de un cruce entre “Cloverfeld” y “Día de Independencia”; tiene actores conocidos en algunas series de televisión y, por los avances vistos en internet o en canales de televisión, sus efectos especiales son “impresionantes”.

Está bien… uno busca información sobre este filme y rescata – por ejemplo - que costó 500 mil dólares producirlo - sin los efectos especiales – porque la empresa de los hermanos Strause, los directores de “Alien vs. Depredador: Réquiem”,  y genios detrás de este ambicioso proyecto que busca tener otras secuelas, y para que la primera quedara “buena”, le metieron 10 millones sólo en el departamento de “FX”.

El resultado es visualmente aceptable, pero sin mucha materia gris de parte de sus guionistas, directores y actores, sólo hecho con el firme propósito de asustarnos dentro y fuera de la pantalla.

La buena noticia –para ellos- es que el filme está recaudando más de 50 millones de dólares en todo el mundo y a quién le importa si tuvo buena o mala.

En sí, “La invasión” propone un inicio revelador -15 horas antes de los eventos-, continúa con una fiesta en un apartamento de lujo en Los Ángeles - en donde se pasan las 14 horas y 59 minutos - y de repente se forma la salsa, e inexplicablemente aparece el halo de luz jalando gente hacia las naves (abducción alienígena o cuarto contacto, sí, como quieran llamarle), para llevarnos a una atmósfera que se parece a la de “El despertar de los muertos” con la “Guerra de los mundos”, pero más cercana a la de Steven Spielberg. No mencionaremos qué ocurre después… Los invito a pasarla “chilin” en la sala, que por cierto, lo mejor del filme resultan ser los avances presentados previo a la función.

En este proyecto, el gran ganador es la empresa Hydraulx, propiedad de Greg y Colon Strause, los responsables de este basurón, pero los creadores visuales de algunas buenas películas como “300”, “El día después de mañana” o “X Men: la batalla final”.

Ahora, si quieren ver cine de invasiones alienígenas en serio, recomendamos definitivamente:

They Live!, de John Carpenter, basada en un cuento de Ray Nelson escrito en 1963. En esta historia, el protagonista, llamado Nada e interpretado por el entonces luchador de la WWF “Rowdy Pipper”, se ecuentra unos lentes de sol que le permiten ver la verdad: quienes nos rodean son alienígenas que llenan el mundo con mensajes subliminales para convertir a los humanos en esclavos de una sociedad de consumo, en medio de la realidad socioeconómica de Estados Unidos en los ochenta.



Dark City, de Alex Proyas, en donde unos aliens con poderosas mentalidades colectivas la usan para detener el tiempo y rehacer el paisaje en el mundo usando a los habitantes de la tierra como juguetes y conejillos de india.


La invasión de los usurpadores de cuerpos, de Phillip Kaufman. Se trata de la segunda – y definitivamente extraordinaria versión- sobre el fenómeno de los ataques alienígenas. El final es aterrador, pero por favor, no confundir este título con el de “The Invasion of the Booty Snatchers”, con Jenna Jameson.

El enigma de otro mundo, de John Carpenter. Es el remake del clásico de 1951, con la pequeñísima diferencia de que esta sí que es una buena película de terror, con unos efectos especiales insuperables hechos por Rob Bottin. ¿De qué se trata? Un equipo de investigadores de la Antártica son asesinados por una forma alienígena que puede mutar hacia los cuerpos humanos de quienes se encuentran en la estación polar.

El día en que la tierra se detuvo, de Robert Wise. En1951, la gente conoció a Klaatu y el robot Gort en Washington, DC para advertir que la Tierra será destruida si los humanos continúan con sus “ganas de guerrear”.

Ahora, para las buenas, hay muy malas, entre ellas:

El día en que la tierra se detuvo, la versión de 2008 con Keanu Reeves.

Mi amigo Mac (1988), un clon asqueroso de ET.

Invasion of the saucer men (1957), en donde los alienígenas tienen uñas en forma de agujas para inyectar con guaro a la gente.

Critters, otra "joya" subvalorada de los años ochenta. Pequeños monstruos vienen de otro planeta (como una alternativa de menor presupuesto a los Gremlins de Joe Dante). Estos bichitos escaparon en un asteroide y llegaron a la tierra devorando todo a su paso, y ocurre todo en un pueblito de Kansas.

I come in peace, de seguro la hicieron para que Dolph Lundgren (¿Se acuerdan de "Rocky IV" y "He-Man"?) se luciera como un agente del FBI que anda tras la pista de un narcotraficante alienígena que inyecta heroína a sus víctimas terrícolas y usando "tecnología alien" extrae endorfina de sus cerebros para venderla como narcótico a los congéneres de su planeta de orígen. WOW!!!!

El Monstruo Leñador, asesino de sicópatas

Rainer Tuñón C. La navegación sin rumbo fijo entre títulos del catálogo de Netflix nos lleva a encontrarnos con inusitadas curiosidades. Apa...