jueves, 15 de septiembre de 2011

La hora de la colombiana

Rainer Tuñón



Luc Besson es un realizador francés que ha redefinido en las últimas dos décadas la tendencia en el cine de acción. A principio de los noventa hizo lo suyo con La Femme Nikita y años más tarde gracias a León (El profesional) y El quinto elemento, el director impactó a las audiencias entregando historias con fuerte contenido violento, pero dotadas de un inusitado sentido de realidad y humanidad a través de la tristeza que embargaba a sus protagonistas.

Claro está, estas películas sirvieron para catapultar a ciertos actores franceses y estadounidenses que brillaron con luz propia. El ejemplo de Anne Parilaud, como la mujer asesina, la convirtió en un icono dentro del “actioneer”, y la bondad mostrada por Jean Reno, aún siendo un implacable asesino a sueldo de El Profesional, puso su nombre entre los grandes actores de la industria. Además, esta misma película significó el debut de la ganadora del Oscar, Natalie Portman, como la pupila de León.

En los años noventa y parte de la siguiente década, Besson, en calidad de productor, se incorporó a proyectos de bajo presupuesto, pero destinados a satisfacer la demanda de una masa que en Europa quería ver algo distinto en cuanto al cine de acción.

Con la moda de la hiperviolencia, el “wire fu” y la comedia de acción, Besson entregó algunos clásicos como la serie Taxi (con cuatro películas), que luego le hicieron un desastrozo remake estadounidense con Queen Latifah; El Transportador con Jason Statham (que tendrá en el 2012 su teleserie), el Beso del Dragón y La Bestia con Jet Li, así como una serie de productos exitosos para Europa, que tuvieron su resonancia en el continente americano.

En los últimos años, se ha catapultado como el productor de pequeñas joyas de la acción como “Taken” y este año nos lleva al protagónico de la dominicana Zoe Saldaña, titulado Colombiana, en la cual la bella actriz interpreta a Cataleya, una joven criada como asesina profesional después de ser testigo de la muerte de sus papás por causas de la violencia sangrienta.

La película nos muestra un poco del enfoque de Besson al trabajar con estos productos de acción, pues nos traslada a la bella dama convertida en una asesina profesional y trabajando para su tío, muy enfocada en acabar con quienes quitaron la vida de sus progenitores.

Por supuesto, una película con este pedigrí pudiera prestarse para las siguientes interpretaciones negativas sobre su título, y por ende, las críticas que surgen por la utilización del gentilicio, a lo que Saldaña en una entrevista con medios internacionales expresa que esta película en nada daña la imagen del país, ya que generaliza las situaciones y convierte a su protagonista en una especia de heroína que retira a los malos.

Este filme es dirigido por uno de los consentidos de Besson, Oliver Megaton, quien se lució con la estética de la tercera parte de El Transportador, y cuenta entre su reparto con los aportes de Cliff Curtis, actor neo zelandés que se mantiene entre los mejores profesionales de Hollywood dando carisma a sus roles, así como las actuaciones de Michael Vartán, conocido por su rol en la teleserie Alias y el español Jordi Mollá.

En la actualidad, Colombiana es una de las películas más taquilleras de la semana y se espera que su paso por Latinoamérica permita saborear el cine de acción a la francesa.

A que no queremos a Ben

Rainer Tuñón C.

Una de las poses más ridículas en las películas de grandes presupuestos se manifiesta cuando el actor principal intenta brindarnos la combinación de macho caballería con romanticismo clásico para lograr que el público se identifique con los protagonistas de estas historias.

Cada vez que le toca el turno a Ben Affleck no me queda otra que pedirle que por favor se dedique a la dirección de actores o a ser guionista, que definitivamente parece ser su verdadera vocación en la industria del entretenimiento.

Es cierto, las chicas suspiran, pero yo simplemente me cabreo. No hay otra forma de definir la sensación de molestia ante tanto talento desperdiciado. Durante la entrega número 70 de los premios de la Academia, Jack Lemmon y Walther Mathaw entregaron a Matt Damon y a Benjamin Geza Affleck el premio de la Academia por el guión del filme “Good Will Hunting”.

Hasta ahí la promesa. Luego de este momento de gloria para la mancuerna, sus carreras por separado, como actores han permitido diferenciar estilos y calidad que demuestran que en el caso de Ben, mejor pasar detrás de las cámaras porque delante de ellas se estropea todo lo que intenta construir.

Benjamin debutó a los 9 años como actor con una película perfectamente olvidable que llevaba bajo título “El oscuro final de la calle”, de Jan Egleson, pero el inicio formal de su carrera se dio cuando lo presentaron junto a Chris O´Donnell, Matt Damon y Brendan Fraser en un drama estudiantil titulado School Ties para posteriormente integrarse al elenco de Daze and Confused, de Richard Linklater. En ambas, su presencia es inocua, aunque las películas aportan por su calidad.

Su relación con el irreverente Kevin Smith también permite identificar los momentos “Ben”. Si bien es cierto, “Mallrats”, “Persiguiendo a Amy”, “Dogma”, “Jersey Girl”, “Jay y Silent Bob contraatacan” y la segunda parte de “Clerks”, representan películas con cierta independencia creativa, flaco favor le hace Affleck a estas historias con su presencia.

Poner cara de pendejo ha sido su sello en las películas que protagoniza. Así el filme “Fuerzas de la Naturaleza”, junto a Sandra Bullock, hizo que el resto del mundo se diera cuenta de lo que escribo. No es que el filme sea eminentemente malo (de por sí es un basurón), es que Ben Affleck le mete tanta sazón a su caracterización que termina salando el producto.

Otro punto interesante es que no pega ni para dramas contemporáneos ni para películas de época. “Shakespeare enamorado”, cinta de John Madden que ganó el Oscar a la Mejor Película del año, es recordada por el trabajo de Gwyneth Paltrow, Geoffrey Rush, Judy Dench y Joseph Fiennes, no por las inaguantables secuencias en las que aparece Ben, en lo que parecía ser una concesión de los hermanos Weinstein para con él. Si se fijan, todo el esta película función a de mil maravillas, sin embargo nunca entendimos cuál fue el aporte de Affleck a la trama… una verdadera sinvergüenzura.

Eso sí, el estrafalario Michael Bay lo puso a vivir en “Pearl Harbor” y “Armageddon”, dos escandalosas mega producciones de pésima factura narrativa, aunque espectaculares. Ni de eso se salva “mister” Affleck, que sigue haciendo de las suyas poniendo el impecable rostro de pendejo.

En el rubro de la acción, además de ser mal actor, suele tener pésimas escogencias con interesantes directores. Un caso muy común se dio cuando el mítico John Frankenheimer, que venía de dirigir la impecable “Ronin”, decide contratarlo para algo que se hace llamar “Reindeer Gamer”, junto a Charlize Theron y Gary Sinise. El resultado, un bostezo de padre y señor nuestro que sólo fue opacado por el siguiente ronquido en el medio de “Daredevil”, cuya adaptación al cine hizo que me olvidara por algunos años de los héroes de Marvel Comics.

Ahora, dicen que lo peor estaba por venir, yo creo que no, pues es la suma de todos nuestros miedos. Martin Brest es un director estadounidense que tiene pocas películas en su haber. Se hizo un nombre con “Beverly Hills Cop”, con Eddie Murphy y años más tarde “Midnight Run”, con Robert De Niro y Charles Grodin. Cayó un poco con la incomprendida “¿Conoces a Joe Black?”, aquel remake que hicieron Brad Pitt y Anthony Hopkins, y definitivamente se hundió cuando intentó darle coherencia a una comedia dramática de matones y lesbianas con la inolvidable “Gigli”. De hecho, es inolvidable por el tamaño de críticas negativas que se dieron apenas la estrenaron en el año 2003.

Haciendo un repaso por su carrera, hemos visto desaciertos cuando lo escogen para comedias románticas como “He’s not that into you” y “Sobreviviendo las navidades”, dramas como “State of play”, “Hollywoodland” o “Changing lanes” o filmes de acción descerebrada en la talla de “El pago”, del mago de la hiperviolencia John Woo (que se quemó cuando se aventuró a conquistar Hollywood”, “Smocking Aces”, de Joe Carnahan, un experimento de acción, comedia con diálogos chispeantes y cierta independencia en su textura, Además de su fugaz aparición en “Buffy, la cazadora de vampiros”.

Poseer un récord de 40 películas protagonizadas y al menos dos rescatables participaciones: “La suma de todos los miedos”, de Phil Alden Robinson y “The Town”, que él mismo la dirige, aunque le roba el show su co protagonista Jeremy Renner (“The Hurt Locker”), hacen que definitivamente Ben Affleck esté en el tope de mi lista de pésimos actores.

El dilema de la asesina adolescente

Rainer Tuñón C.

Una hermosa muchacha de 16 años se ha educado y crecido en un ambiente lleno de conocimiento con el firme propósito de matar. Su padre le ha puesto a su disposición todas las técnicas para acabar con vidas humanas y al mismo tiempo, sobrevivir en una sociedad de agentes y asesinos a sueldo.

Enciclopedia y libro de cuento de hadas en mano, Hanna se ha convertido en una máquina de matar, pero al mismo tiempo, es una chica que busca encontrar el camino a la felicidad.

El dilema de este personaje creado por David Farr, Seth Lochhead, Joe Penhall y Joe Wright es sin duda una de las propuestas de acción más trepidantes de los últimos años, llevando a la talentosa Soarisse Ronan a una nueva dimensión dentro de su rango como actriz.

La joven irlandesa ha tenido una meteórica carrera en el cine internacional, debutando con Michelle Pfeiffer en una cinta que dirigiera Amy Heckerling (“Fast Times at Ridgemont Times”) titulada “El novio de mi madre”. Asimismo, consiguió una nominación a los Oscar por el filme “Expiación”, de Joe Wright, quien la dirigió en este filme.

Anteriormente había participado con Catherine Zeta-Jones en una película sobre el mago Harry Houdini y estuvo a órdenes de Peter Jackson para el emotivo drama Desde mi cielo.

Este año, para su papel en Hanna, aporta ese halo de candidez y seguridad que nos recuerda en cierta medida a Hit Girl, el personaje del comic Kick Ass, que fue llevado con extraordinaria sutileza para su versión cinematográfica.



Ahora, si de adolescentes asesinas se trata, el debut de Natalie Portman para la cinta El profesional, de Luc Besson, es sin duda el mejor referente, siempre y cuando se revise el tema de las mujeres fuertes del cine, entre ellas Geena Davis para Long Kiss Goodnight, de Renny Harling; Anne Parilaud en La femme Nikita de Luc Besson o Angelina Jolie para Se busca o la Agente Salt.



Quien mejor caracterización de mujeres asesinas ha desempolvado en el cine ha sido Quentin Tarantino con su serie Kill Bill construyendo a La novia (Uma Thurman), basado en una amplia investigación de películas con mujeres asesinas en los últimos treinta años del entretenimiento visual.



En todo caso, la problemática de Hanna como centro de la atención en este filme ha sido planteada con cierta espectacularidad para recrear las múltiples preguntas propias de su edad mientras huye de quienes desean matarla.



En su elenco, acompañas a Soarisse Ronan, unos actores de trayectoria impecable, tal es el caso de la siempre eficiente Cate Blanchett (Elizabeth, El Aviador) y el actor Eric Bana (Troya).

Aunque para muchos Hanna podrá considerarse como una concesión del director Joe Wright, cuyos filmes anteriores Expiación y Orgullo y Prejuicio se han caracterizado con un cuidadoso estilo narrativo y visual, lo cierto es que este thriller de acción mantiene un ritmo estético que supera el estándar en el cine de acción, aportando la dosis necesaria de drama y adrenalina que gusta a la audiencia que busca el valor agregado en los denominados “actioneers”.

La propuesta es buena, pero definitivamente necesita tomar prestado elementos de la técnica Bourne para dotar de realismo lo incoherente e ilógico de ciertos aspectos de este estreno cinematográfico.

viernes, 20 de mayo de 2011

Piratas en el cine

Rainer Tuñón C.

Parche negro en un ojo y espada empuñada en la mano izquierda, me pregunta mi hijo:

- Papá, ¿qué hay de malo en ser pirata?

- ¡Todo!, un pirata es un saqueador organizado que ataca embarcaciones en aguas del mundo para robar carga, secuestrar gente, traficar con esclavos y asesinar, algunos de ellos con el permiso de los reyes de sus países de origen.

- Y entonces… ¿Jack Sparrow, Barbosa, Davey Jones o Barba Negra?

La siguiente respuesta se alejó de la formalidad y recorrió una serie de aventuras que desfilaron ante mis ojos gracias a la magia de la televisión de finales de los años setenta y principio de los ochenta, junto con esporádicas apariciones en el cine, que resultaron ser, entre otras cosas, sonoros fracasos de taquilla.

También, hubo el recuerdo de obras literarias como La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson; Los piratas de Halifax y 20 mil leguas de viaje submarino, de Julio Verne; Sandokan, de Emilio Salgari, Peter Pan y Wendy, de James Mathew Barrie; Lord Jim de Joseph Conrad; La expedición del pirata, de Jack London y por supuesto, las películas “El capitán Blood”, “El halcón del mar”, “El cisne negro”, “El corsario rojo” y la miniserie de Sandokan con Kabir Bedi.

Aunque no necesariamente eran concebidas como películas que exaltaban la figura del delincuente marino, pertenecían a un género que nos encantaba: "swashbuckler" o películas de espadachines, protagonizados por grandes estrellas, con una dirección apenas aceptable, pero que se destacaban por las proezas de sus protagonistas.

Lionel Barrymore, Lon Chaney, Robert Newton y hasta el mismísimo Boris Karloff se lucieron en trajes de piratas, pero a quienes más se les recuerda como estos temidos héroes o villanos son: Kirk Douglas, Tyrone Power, Erroll Flynn, Douglas Fairbanks, Burt Lancaster, Anthony Quinn, Christopher Lee, Peter Ustinov, Charles Laughton, Robert Shaw, Dustin Hoffman, Geoffrey Rush, Walter Matthau, Geena Davis y por supuesto, Johnny Depp.

Claro, en este recorrido también habría que darle una revisada a los filmes de Cecil B. de Mile “Los Bucaneros”, de 1937 y “Reap the wind”, que hizo cinco años más tarde; “Scaramouche”, con Stewart Granger y “El pirata negro”, con Fairbanks.

Dicho esto, en una lista de los filmes más representativos sobre piratas no deben faltar:

Capitán Blood, de 1933 y The Sea Hawk, con Erroll Flynn

The Crimson Pirate, con Burt Lancaster

Monthy Pyton’s Yellowbeard, hecha en 1983

The Goonies, de Richard Donner (1985)

Los hermanos Corso, con Cheech Marin y Tommy Chong

Pirates 1 y 2, la version para adultos de piratas del Caribe

Light at the edge of the World, Kirk Douglas y Yul Bryner

Master and Commander, dirigida por Peter Weir en 2003

Nate and Hayes, de 1983, con Michael O’Keefe y Tommy Lee Jones (la ví en el Savoy de Bethania)

Peter Pan, hecha en 1953 por los studios Disney

Las tres de la saga “Piratas del Caribe”

The Princess Bride, de Rob Reiner

La princesa y el pirata, de 1944, con Bob Hope

Pirates of Penzance, extraño filme de 1990 con Kevin Kline

La isla del tesoro, la versión de 1950 que hicieron en Disney

Aunque también hay títulos maravillosos e infames como “La Pirata”, de Renny Harlin, que supuso una de las catástrofes financieras más sonada en la industria del cine en los años noventa; The Crimson Assurance de Terry Gillian, que es un cortometraje que viene antes de la película “The meaning of life”, del Monthy Pyton, sobre un edificio pirata que asalta corporaciones en los mares del capitalismo; “El regreso del capitán garfio”, de Steven Spielberg y por supuesto la de los “Piratas”, de Roman Polanski.

Todo este recorrido literario y fílmico vino al recuerdo por la pregunta inicial del pequeño, pues durante las próximas semanas se estrena la cuarta parte de la serie Piratas del Caribe, aventura de la cual ha desarrollado un enorme fanatismo.

Incluso, menciona que en el filme actuará la chica de “Bandidas” (Penélope Cruz), como el nuevo misterio de Jack Sparrow, quien busca la fuente de la juventud


“Piratas del Caribe: Navegando en mareas misteriosas”, se basa incluso en un libro de piratas escrito en 1987 por Tim Powers y se espera que el filme se convierta en una de las diversiones garantizadas en este temporada de estrenos.

Priest: ¿un manhwa llevado al buen cine?

Rainer Tuñón C.

Los comics coreanos en pocas ocasiones han sido llevados al cine. El género es conocido como manhwa y en el mundo existe una legión importante de creyentes y seguidores de ellos gracias al trabajo de Hyung Min-woo, cuando, inspirado en el famoso videojuego “Blood”, creó el universo de “Priest” o “El Sacerdote”.

Para efectos de los manhwa, estas tiras cómicas se leen de la misma manera que los libros que cuentan con alfabeto latino (de izquierda a derecha y de manera horizontal).

Entre los fanáticos del mundo, el mundo de Min-woo se ubica en el oeste tradicional (western) y mezcla la oscura fantasía con horror sobrenatural con un estilo artístico angular.

La descripción de la historia la da su propio autor cuando le recuerda a sus lectores que: “En un mundo devastado y sin esperanza, poblado por demonios y muertos vivientes, la humanidad sobrevive como puede en pequeños reductos protegidos por los más variopintos personajes. Isaak es un pistolero errante que vendió parte de su alma para conseguir el poder necesario para destruir a los no-muertos”.

Así, en el relato, Ivan Isaak es un cura renegado que deberá enfrentarse a una horda de muertos vivientes, luego de haber vendido parte de su alma al diablo para vengar la muerte de su amada, la suya propia y rescatar a una sobrina de manos de una secta.

Lo interesante del relato de Min-woo es que a lo largo de los 16 tomos que se conocen en occidente, el autor se destaca por aportarle los puntos de vista e introspecciones de los todos bandos en este conflicto de manera tal que el lector puede identificarse con el origen de las acciones de los héroes y sus antagónicos mientras sigue la historia.

En cierta forma, “Priest” es una revisión interesante a otras historietas creadas en el universo de películas y comics como “Van Helsing”, basado en el personaje Abraham Van Helsing de la novela Drácula de Bram Stoker, o “Preacher”, que crearon el guionista Garth Ennis y el artista gráfico Steve Dillon y forma parte de la colección vértigo de DC Comics.

La versión cinematográfica de “Priest” es protagonizada por Paul Bettany, un actor inglés en carrera ascendente que se dio a conocer en filmes como “Corazón de Caballero”, de Brian Helgeland; “Master and Commander”, de Peter Weir; “Una mente brillante”, y “El código Da Vinci”, de Ron Howard.

Se trata de la segunda película de Scott Charles Stewart, quien trabajara con Bettany anteriormente en el filme “Legión”, y su estreno viene con tecnología 3-D.

En unas notas de producción, el director describe que: "Bettany interpreta a un caza-vampiros 
en un futuro distópico donde los chupasangre están confinados a las reservas. En nuestro mundo, los sacerdotes son como Caballeros Jedi con poderes especiales y formación".

En este nuevo filme, acompañan a Bettany, la actriz Maggie Q, quien participó en “Misión Imposible 3”, “Duro de Matar 4” y actualmente es la protagonista de la nueva versión de la teleserie “Nikita”; Cam Gigandet, a quien hemos visto en la serie de “Crepúsculo”, y los veteranos Brad Dourif (“Chucky”) y Christopher Plummer (“The Insider”).

En algunos países, tanto los comics como el filme son conocidos como “El sicario de Dios”, y supone una oferta más en el género de terror religioso que mezcla los estilos de cine post-apocalíptico, vampírico, western y de ciencia ficción.

La crítica cinematográfica coincide en que la película entretiene, pero no deslumbra al espectador que espera algo más de este tipo de rodajes. Lo lamentable es que al final, la película es una más del montón y decepciona.


Para efectos de los fanáticos del cómic, puede resultar una experiencia poco halagadora resumir los tomos del cómic y llevarlos a hora y media de un entretenimiento algo alejado de la magia coreana y el estilo visual del manhwa.

Terror y bajo presupuesto

Rainer Tuñón C.




"…Una vez cada cinco años alguien hace una película con cinco centavos que puede llegar a una audiencia universal".                                                 Jason Blum, Productor de Actividad Paranormal.

Hemos visto, en contadas ocasiones, cómo películas no producidas por grandes estudios y con presupuestos ínfimos levantan en taquilla más de 100 millones de dólares. Este fenómeno es visto como golazos del cine independiente en Hollywood.

Estas experiencias ganadoras, usualmente se colocan en el género del terror, aquel que busca provocar miedo, pavor, repugnancia y preocupación con el ánimo de entretener a la audiencia.

En realidad, los grandes golazos del cine, ubicados en la sub categoría de terror de bajo presupuesto, son: “La masacre de Texas”, de Tobe Hooper; “Halloween”, de John Carpenter; “The evil dead”, de Sam Raimi; “La noche de los muertos vivientes”, de George Romero; “Pesadilla en la calle Elm”, de Wes Craven; “Martes 13”, de Sean Cunningham y recientemente “El proyecto de la bruja de Blair”, de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez; “Saw”, de James Wan, Actividad Paranormal, de Orin Peli e “Insidious”, del mismo Wan.

De los más recientes casos, posiblemente el más exitoso en la historia del cine lo constituye el proyecto de Myrick y Sánchez, por arriesgarse a lanzar una campaña de marketing viral en Internet para vender la idea de sucesos reales en torno al filme, cuando en realidad eran hechos de ficción, perfectamente ejecutados por el equipo de producción del relato. Al final, es la cinta más rentable en la historia de las películas independientes tras la impresionante recaudación mundial de 248 millones de dólares en todo el mundo.

El más reciente caso de éxito es “Insidious”, una película que costó 1.5 millones de dólares y fue estrenada en Estados Unidos desde el año pasado, recaudando más de 50 millones de dólares en taquilla.

Wan, y su productor Orin Peli, ya son nombre conocidos en esta nueva tendencia de realización de películas de terror de bajo presupuesto y se concentran en relatos de casas embrujadas y posesiones en un ambiente familiar.

Cuenta la historia que una pereja con tres hijos es víctima de fantasmas que atormentan al mayor de los muchachos, quien entra en una extraño coma tras haberse caído de unas escaleras.

La técnica empleada y los recursos cinematográficos presentados lograron captar la atención del público y en la actualidad es uno de los estrenos más esperados en Latinoamérica.

Dicho esto, los golazos de terror y bajo presupuesto que han hecho historia en el cine son: Actividad Paranormal, que costó $15,000 y recaudó 196 Millones; Blair Witch Project, con $ 60,000 invertidos y 248 Millones en taquillas mundiales; Halloween, de John Carpenter que costó $320,000 y consiguió 363;  Millones; la legendaria The Evil Dead, que costó $375.000 y recaudó poco más de 29,4 Millones, ah y por supuesto Saw, en donde se invirtieron $1,200,000 y se recaudaron 103 Millones.
En cuanto al cine de posesiones y casas embrujadas, “Insidious” sin plantear novedades en el género logra ser lo suficientemente convincente a la hora de asustar genuinamente con el estilo de Actividad Paranormal.

Por supuesto, existen ejemplos sobresalientes de películas sobre posesiones que en la historia del cine son consideradas como las favoritas, entre ellas:

El Exorcista, de William Friedkin

The Evil Dead, de Sam Raimi

Poltergeist, de Tobe Hooper

Chucky, el muñeco diabólico, de Tom Holland

The Amytiville Horror, de Start Rosenberg



De por sí, existen otros títulos que aunque desconocidos, nos interesaría revisar o volver a ver, ya sea en televisión, alquilados en una video tienda o descargados desde la web. Recomendamos, por ejemplo:

- Ruby, de Curtis Harrington, sobre la posesión de una mujer que además busca vengarse de los asesinos de su novio gángster

- El Exorcismo de Emily Rose, de Scott Derrickson, que plantea en los tribunales la defensa de un sacerdote que por practicar un exorcismo es acusado de homicidio involuntario.

- La llave maestra, de Iain Softley, que coloca a Kate Hudson como víctima de posesiones y cambios de almas en Nueva Orleans

- The Frighteners, de Peter Jackson, posiblemente una de las mejores comedias de terror que se han realizado en los últimos 25 años

- El resplandor, de Stanley Kubrick, que es en realidad una adaptación de la novela de Stephen King con momentos memorables dentro del cine de terror.

- Pesadilla diabólica, de Dan Curtis, con Karen Black y Oliver Reed, que adapta la novela “Holocausto” de Robert Marasco.

- The Uninvited, que Lewis Allen hizo en 1944 con Ray Milland y Ruth Hussey.

martes, 3 de mayo de 2011

Autos 5ntrol

Rainer Tuñón C.



Pocas franquicias han logrado tener entre sus últimas entregas a las mejores representantes de esas sagas. Salvo el caso del tercer episodio de Star Wars, la quinta y sexta de Batman (si contamos la serie que inició Tim Burton) la cuarta y sexta de Viaje a las Estrellas, la sexta de Rocky, la cuarta de Rambo o la cuarta de Rápido y Furioso, son contados los ejemplos de elementos refrescantes que funcionan para mejorar la fórmula.

Los más de 87 millones de dólares recaudados sólo el pasado fin de semana en Estados Unidos gracias al espectacular despegue de Fast Five, la última de la serie de Rápidos y Furiosos, demuestran que cambiar las locaciones –ahora están en Río de Janeiro-, colocar a Vin Diesel contra La Roca (Dwayne Johnson), recoger en el camino a otros miembros del elenco de las cintas anteriores, entre ellos: Ludracris, la española Elsa Pataki, la actriz nacida en Panamá Jordana Brewster, Tyresse, Don Omar, Tego Calderón, Matt Schulze y Sung Kang, orquestar las más inverosímiles secuencias de acción y aportar líneas inteligentes en medio de tanta silicona, nitrógeno, esteroides, clembuterol y adrenalina sin freno alguno, son la clave del éxito.

El joven realizador Justin Lin, quien impresionó a la crítica con su ópera prima “Better luck tomorrow”, ha sido el artífice de la peor y las mejores películas de la serie “Rápido y Furioso”. Ahora, dado los resultados de la última entrega, Lin se ha convertido en el nuevo rey del cine hiperbólico hollywoodero -y eso es mucho decir en estos momentos-.

La franquicia, creada en el 2001 cuando Rob Cohen la dirige, toma el título y algunos elementos de una película serie B producida por Roger Corman de 1955 para convertirla en un exuberante desfile de autos “tunneados”, bellas chicas y acción descerebrada que tuvo una divertida pero decepcionante segunda parte y una irreconocible tercera, sólo interesante por estar ambientada en Japón.

El mismo Lin, con el retorno de Vin Diesel a la serie, consigue mejorar su visión y aportarle una cuarta parte que se convierte en una continuación de la original de Cohen, pero aportándole mayor espectacularidad en las secuencias.

Ahora, con la quinta, se ha superado, poniendo en el tapete la posibilidad de realizar una más para darle más vida a esta exitosa franquicia.

De todas formas, si lo suyo es recordar filmes de autos, sobre persecuciones con autos o carreras a todo motor, les recomiendo buscar en video: "American Graffiti", de George Lucas (que luce un Ford de cinco ventas de 1932, un Chevy de 1955 y un Chevy de 1958); “La carrera de la muerte” (la primera versión), “Bullit”, con Steve Mcqueen; “60 segundos” con Nicolas Cage y Angelina Jolie, la animada “Cars”, que estrena su secuela este año; la segunda parte de “Mad Max” y “Contacto en Francia”, de William Friedkin.

Ahora, mis favoritas en estos géneros de autos rápidos son:

1. Ronin, de John Frankenheimer, que hace maravillas con un BMW M5, un Mercedes 6.9 y un Audi S8, junto a Robert De Niro y Jean Reno en medio de un confuso complot por un maletín en Francia

2. The Italian Job, de Peter Collinson (no la versión nueva con Mark Walhberg y Edward Norton). En la original disfrutamos a plenitud de los Mini Coopers y de un Lamborghini Miura, con el equipo de Michael Caine, acompañado en el elenco por Benny Hill.

3. The Gumball Rally, dirigida por Charles Bail, en donde a Gary Busey y Michael Serezin se les veía con un Shelby Cobra 427 de 1965, un Camaro de 1970 y un ferrari Daytona Spider de 1971. Claro, el género era comedia sin un guión muy coherente. Ah, también salía el gran actor puertorriqueño Raúl Julia.

4. Smokey and The Bandit, de Hal Needham. Esta la vi varias veces en las matinés del Moderno de La Chorrera y en Fidelia en Antón. Ok, Burt Reynolds manejando el famoso TransAm junto a Sally Field, perseguidos por el único e irrepetible Jackie Gleason en la segunda película más taquillera de 1977, sólo superada por Star Wars.

5. Grand Theft Auto, de Ron Howard. Roger Corman la produce y toma algunos elementos de “Eat my dust”, de Charles Griffith. Howard, quien también la protagoniza, interpreta al novio de una heredera que toma las llaves del Rolls Royce familiar y se dirigen a Las Vegas, pero son perseguidos por el padre de la novia que está dispuesto a pagar una recompensa de 25 mil dólares para recuperar a su chiquilla y por ende su carro.

En fin, está demás decir que se recomienda ver “Rápido y Furioso: 5ntrol” para abrir la temporada de estrenos taquilleros con estos autos desfilando en las salas de cine del país, sin permiso alguno para sentarse a pensar en esas cuestiones lógicas.

El Monstruo Leñador, asesino de sicópatas

Rainer Tuñón C. La navegación sin rumbo fijo entre títulos del catálogo de Netflix nos lleva a encontrarnos con inusitadas curiosidades. Apa...