sábado, 5 de enero de 2013

Tragedias que iluminan



Rainer Tuñón C.

Dos auténticas joyitas del cine contemporáneo, que valen la pena ser apreciadas y admiradas dentro de su propia genialidad, se presentan durante esta temporada de inicio del 2013. No con ello remarcaré que sean perfectas, pero ambas historias son extraordinarios ejemplos de narrativa y espectacularidad a través de las vicisitudes del ser humano cuando la tragedia llega, creemos como poco probable que algo malo nos suceda y de repente golpea con tanta fuerza que nos obliga a ser testigos de la grandeza de la naturaleza divina.

Por un lado se estrena la versión cinematográfica de “La vida de Pi”, una fantástica novela canadiense de Yann Martel, rechazada de plano por cinco casas editoriales en Londres, y que en el 2001 se convirtiera en un éxito de librerías sin precedentes, mostrándonos cómo un espiritual adolescente hindú es víctima de un naufragio, pierde a su familia, sobrevive 227 días a la deriva junto a un tigre de bengala, es rescatado en las costas mexicanas y vive para contar una aventura extraordinaria llena de fe y perseverancia; y por otro lado, se presenta “Lo Imposible”, película española que nos invita a comprender la experiencia de una familia que logró estar unida luego de ser impactada por un devastador tsunami que alcanzó a los países que bordean el Océano Índico en el año 2004.

En el caso de “La vida de Pi”, el director chino Ang Lee - un verdadero cineasta - lleva al celuloide y en un formato 3-D al servicio total de lo narrado, todo un banquete visual que respeta la técnica narrativa de Martel, agregando colores, formas y dimensiones que acercan al espectador al sentimiento y el espíritu del protagonista cuando, a través de su aventura vivida, nos expone tonos, texturas y expresiones más puras de la creación.

Tan encantadora fue la cinta de Lee que -por poner un ejemplo- aun cuando cause cierta molestia que los padres lleven a sus retoños pequeñitos al cine, pudimos apreciar cómo un bebé se deleitaba con lo visto en la gran pantalla y se estimulaba por completo con todas las imágenes.  

De esta manera, el director taiwanés, premiado por El tigre y el dragón, Secreto en la Montaña o Comer, beber, amar y elogiado por la realización de algunas otras bellezas como Sensatez y Sentimientos, La tormenta de hielo, Taking Woodstock y Peligro, deseo y lujuria, logra imprimir en la mente de los espectadores toda una lección de espiritualidad y motivación por vivir la vida.

En tanto, con “Lo imposible”, el director español J.A. Bayona demuestra que “El Orfanato” no fue un golpe de suerte como ópera prima y exporta cine más allá de las fronteras gracias a una historia alude rápidamente a su título, que por encima de la tragedia nos lleva a conocer todo lo que una familia unida hizo para encontrarse luego de un fenómeno natural de tal magnitud, sobre todo, sabiendo que se trata de una historia real. 

En el contexto histórico conocimos que el 26 de diciembre de 2004 un tsunami golpeó las costas del Océano Índico causando la muerte de más de 240 mil personas. La familia Álvarez-Belón, oriundos de España, se encontraba de vacaciones en Tailandia cuando la tragedia ocurrió y logró lo imposible para mantenerse junta. Ellos sobrevivieron, sin embargo cerca de 2400 turistas fallecieron durante los eventos ocurridos ese fatídico día de finales de año.

Para que esta historia tuviese un impacto en las pantallas del mundo, el equipo de producción logró transmitir los mensajes de manera eficiente para motivas a dos de las estrellas de Hollywood más importantes del momento: Naomi Watts (21 gramos y King Kong) y Ewan McGregor (Episodios I, II y III de Star Wars), ambos considerados como una dupla ganadora, pues además de ser extraordinarios actores dramáticos, cuentan con suficiente peso en el medio para que la película tuviese un atractivo en la taquilla mundial.

El resultado: más que impecable, valiéndose de las más conocidas herramientas del cine catástrofe y aportando el ingrediente de la esperanza desde los ojos de los hijos de la pareja Álvarez-Belón, dignamente liderados por Tom Holland, un joven actor conocido por interpretar en el teatro a "Billy Elliot" en el musical, basado en la premiada cinta inglesa. Además, siempre es agradable contar con la participación de una leyenda del cine como Geraldine Chaplin, quien repite con Bayona por segunda vez en su filmografía en un pequeño papel.

Ambas películas son altamente inspiradoras y motivan lo suficiente para que entendamos que el cine es definitivamente un vehículo que permite que el mundo vea que la esperanza es lo último que se pierde.

martes, 18 de diciembre de 2012

Mercadeo de un cine que se debe apreciar



Rainer Tuñón C.

Para poder disfrutar y luego recomendar una película que no haya sido bendecida por las oficinas locales de los grandes estudios o sencillamente no cuente con mayor presupuesto de mercadeo para funcione mejor en la taquilla, sin importar su país de origen y/o la calidad del producto, habría que estar muy pendiente de las carteleras de cine en los diarios locales, medios web o radio emisoras de la ciudad o el interior del país.

Ir al cine ya dejó de ser una visita de dos horas para ver tu película favorita; ahora es toda una experiencia que se enriquece con información y retroalimentación a través de medios digitales. 

La realidad es que entre tantos estrenos publicitados se pierden al año decenas de buenos títulos, porque sencillamente desaparecen a la semana – o a la segunda, si la buena fortuna le acompaña – por tener un nivel ínfimo de inversión en promoción y marketing; sin embargo, resulta muy agradable saber que una vez estrenada la película, el boca a boca, ya sea a través canales formales o por redes sociales, sigue siendo la mejor receta.

El reciente estreno de la extraordinaria comedia dramática francesa Amigos, que desfiló en poquísimas salas y tuvo una audiencia pequeña, pero fiel dada las circunstancias, es un ejemplo de lo que comentamos sobre el valor de la comunicación cuando se aplica a la venta del producto cinematográfico.

Se entiende que el marketing en la distribución de obras cinematográficas es dinámico, de alto consumo y muy complicado dado el parámetro de su audiencia, la alta rotación de los productos y el canibalismo voraz que existe cada semana con la cantidad de filmes a estrenar. De hecho, la estrategia no se basa en dotar notoriedad a una marca sino distintas películas que tienen sus propios componentes para ser vendidos para concentrar su margen de venta en las dos primeras semanas de estreno, que puede interpretarse como el periodo de vida útil para recaudar en las taquillas.

En mercados como el panameño, un plan de marketing debería tomar en cuenta el minúsculo o nulo presupuesto para que el lanzamiento del título tenga algún impacto frente a los grandes estrenos. De esta manera, las acciones de comunicación pueden enfocarse hacia el componente publicitario gratuito o de intercambio y el editorial, independientemente de la escasez de prensa especializada para aportar criterios serios que refuercen la venta del producto.

Las películas, que llevan el sello de “otro cine”, cine alternativo o estrenos distintos a lo que acostumbramos a ver siempre, son poco conocidas por el hecho de que se promocionan con mínima pasión y creatividad.

De hecho, para que funcionen, se debería contemplar algo de presencia en punto de venta más allá del afiche. En las salas de cine se debe conocer qué tipo de película se estrenará, ya que es poco conocida y publicitada; debería establecerse algún tipo de promoción con posibles patrocinadores del filme para que den valor agregado al producto; se debe adaptar la creatividad al mercado local, vendiendo el producto como algo cercano al "target" local y definitivamente la cercanía con directores de medios, editores y periodistas de cine y entretenimiento, así como blogueros y gente en redes sociales que le lleguen a los usuarios que pagarán la entrada si la película cuenta con argumentos de venta que los convenzan. SI esto tampoco funciona, pues nos pegamos de la cartelera, vamos a la sala y a la salida, recomendamos el título y nos encargamos de crearles una masa fiel de fanáticos que mantenga a flote esa joya del séptimo arte a punto de naufragar.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Cine 2012: Lo mejor, lo peor y algunos placeres culposos



Rainer Tuñón C.

En la recta final del año 2012 siempre viene la pregunta del cinéfilo: ¿Qué es lo mejor y lo peor que has visto desde el mes de enero? Por lo mejor, la respuesta se hace sencilla al describir las experiencias cinematográficas más agradables en estos doce meses, entre ellas: el prodigio de “El Artista”, ganadora del Oscar como mejor Película del Año, y que lamentablemente tuvo un paso efímero por las pantallas locales, así como también todo lo programado durante el pasado Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF Panamá), que en para el mes de abril del 2013 ajustará un año más de existencia.

Siendo justos, demos una repasada por los mejores títulos vistos hasta la fecha, entre ellos: “Tenemos que hablar de Kevin”, un poderoso drama de Lynne Ramsay que se enfoca en las masacres escolares. Tilda Swinton y John C. Rilley son los protagonistas de esta adaptación del libro de Lionel Shriver.

Un buen amigo "birrioso" de películas, Noel Sánchez de Obaldía, se me acercó para avisarme de una buena comedia negra con otro tema muy actual y similar al anterior titulado "Dios Bendiga a América" / ("God Bless America"), escrita y dirigida por el comediante Bobcat Goldthwait (si recuerdan a Zed, el de las películas de Locademia de Policía).

Recomendación satisfactoria y muy reflexiva dado el tratamiento que utiliza la violencia para dar en el clavo al identificar a los agentes que promueven el comportamiento inmoralidad de la cultura pop, defendiendo al mismo tiempo la pérdida irreparable de ciertos valores gracias a la influencia de los medios masivos de comunicación utilizados fuera de su contexto ideal. 

Así, el ejercicio fílmico de Bobcat, aunque a veces exagerado y sin mayor congruencia, sirve al propósito del director al mostrar -a punta de pistola- el camino de no retorno al cual estamos yendo como sociedad de consumo.


En el rubro del cine comercial, han caído agradables sorpresas que mezclan calidad con impacto al público a través de los recursos que invierten en efectos especiales, de sonido e historias bien contadas. Sólo con los ejemplos de Los Vengadores (dirigida por Joss Whedon); Salvajes (de Oliver Stone), Paranorman (de Chris Butler y Sam Fell), Skyfall (de Sam Mendes), Batman, el caballero de la noche asciende (de Christopher Nolan), Frankenweenie (de Tim Burton) y la bien ponderada Looper (de Rian Johnson), tenemos suficientes motivos para explicar que este año ha sido bueno para el cine taquillero de buena factura.


Ahora, dos menciones muy especiales van para los filmes JCVD, extraordinario ejercicio de catarsis del belga Jean Claude Van Damme, interpretándose a él mismo metido en líos de dinero, custodia de sus hijas y para colmo de males en un robo a mano armada en una estafeta de correos, que se estrenó hace algunos años, pero pude ver vía Netflix, y una una joya de Indonesia llamada The Raid, sobre la arriesgada operación de un escuadron tipo SWAT en Jakarta que ingresa a un edificio lleno de los más peligrosos delincuentes, con el propósito de arrestar al líder de una pandilla criminal (está disponible para alquiles en Blockbuster).

Entonces, si me preguntaran: ¿cuáles han sido las dos mejores cintas que he visto en lo que va de año?, debo compartir que Argo, de Ben Affleck (pésimo actor convertido en extraordinario realizador), basada en la inverosímil historia real sobre cómo la CIA se inventa la producción de una película de ciencia ficción ambientada en Irán, engañando al mismo establishment de Hollywood y al gobierno iraní en plena crisis posterior al derrocamiento del Sha, para evacuar a seis diplomáticos escondidos en la residencia del embajador de Canadá, y Amigos, una extraordinaria comedia dramática francesa que narra con buen humor y mucha humanidad la relación entre un tetrapléjico ricachón y un senegalés ex convicto que contrata como su ayudante, también basada en hechos reales, son las dos películas que más he disfrutado en este año.     

¿Lo peor?


Ni modo, en el repaso me acordé que las comedias y dramas romanticones se destacaron. Si se aburrieron con “The Lucky One”, de Scott Hicks (aquel que hizo la extraordinaria “Claroscuro”, que le valió el Oscar a  Geoffrey Rush), a lo mejor sintieron algo de pena ajena con la insulsa ¿Qué esperar cuando estás esperando?, salieron de la sala con aquella ridícula comedia de acción protagonizada por Katherine Heigel, titulada “One for de money” o como yo, cerramos el capítulo del inolvidable cine Alhambra de Vía España viendo aquella desubicada comedia de espías “Esto es guerra”.

Por el área infantil, “The Lorax”, basada en la obra de Dr. Seuss y la comedia con Eddie Murphy “Mil palabras” fueron el abre bocas para más adelante disfrutar de un sonado fracaso de taquilla titulado “John Carter”.

Eso sí, a mi criterio, las dos peores películas vistas en lo que va del año son: “El legado Bourne”, por tener tan altas expectativas de la saga (con un aceptable Jeremy Renner en el protagónico) y recibir tan poco que me llevó al sueño profundo y al despertar abruptamente, me provocó una salida inmediata de la sala, sólo a los 40 minutos de iniciado el filme, y definitivamente un thriller sobre secuestros titulado "12 horas / "“Gone”, del brasileño Heitor Dhalia, con la bellísima Amanda Seyfried, que lamentablemente se iba desplomando en caída libre conforme avanzaba el relato.


Claro, hay placeres culposos que se pasearon por aquella delgada línea entre lo bueno y lo malo: "Cristiada", por los momentos en que Peter O¨Toole aparecía (no por Rubén Blades ehhh); “La cabaña del terror”, por mezclar comedia, horror y apocalipsis con un alto sentido del sarcasmo; "Battleship", que funcionó a la perfección si te olvidas de su guión, los clisés del género de ciencia ficción, la propaganda militar incluida y las pobres actuaciones de la mayoría del elenco; la tercera parte de "Hombres de Negro", cuyo final arregla todo lo malo que apreciemos desde que inició este enredo que tardó más de diez años en hacerse y por supuesto la segunda parte de "Los Mercenarios", con Sylvester Stallone y un batallón de estrellas del cine de acción, en la cual Chuck Norris y Jean Claude Van Damme se roban el show.


Finaliza el año 2012 y vienen los estrenos de la temporada de festivales, círculo de críticos y por supuesto los Globos de Oro y los Premios de la Academia de Ciencias y artes Cinematográficas de los Estados Unidos, así que la oferta en las salas de cine de la ciudad mejorará para las siguientes semanas.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Madres en el celuloide

Rainer Tuñón C.


En muchos lugares del mundo, lo que comenzó como una celebración en honor a Rea, madre de Hades, Zeus y Poseidón, para los romanos, fiestas en el templo de Cibeles, y para el santoral católico el día de la Inmaculada Concepción, con el tiempo pasó a convertirse en una fecha de conmemoración de las madres por la paz gracias a la labor de Julia Ward Howe, una célebre abolicionista y defensora de los derechos de las mujeres, hacia 1870. 

Cada 8 de diciembre se celebra la fiesta a lo grande en Panamá, cuya víspera se degusta con cenas familiares en casa o restaurantes, conciertos en la ciudad o preparando serenatas en las calles, plazas, parques, aceras y terrazas; sin embargo, en la cálida sala de algunos hogares existen fanáticos del cine que, en vez de rumbear y disfrutar de la música del Día de las Madres, se pasean por los vídeoclubes buscando historias para compartirlas con nuestras queridas madrecitas.



En algunos casos, alquilan, por ejemplo, Tira a mamá del tren, por si quieren divertirse con el lado negro de la relación madre e hijo desde la lupa de Danny de Vitto, o El Edipo reprimido, cortometraje de Woody Allen inserto en las Historias de Nueva York, que compartiría en la dirección junto con Francis Ford Coppola y Martin Scorsese, pero hay quienes recuperan algunos placeres culposos, como por ejemplo: Para o mamá dispara, una de las peores películas de Sylvester Stallone, pero muy emotiva por la relación entre Estelle Getty y Sly, como un policía que sólo se rinde ante su viejita. 

También, los hermanos Ethan y Joel Coen respondieron con su Educando a Arizona, una  extraordinaria comedia sobre maternidad, secuestros y quíntuples que protagonizaran hace más de 25 años Holly Hunter, Nicolas Cage y John Goodman, que por cierto, definió el tinte cómico de los Coen a través de los clásicos que realizaron más adelante. 


Por el cine más serio y tradicional, existen las lacrimógenas a ritmo simple de comedia ligera del calibre de Qué Buena madre es mi padre, y Mr. Mom, haciendo de Al Pacino y Michael Keaton respectivamente, dos buenas madres padres en sus hogares; agridulces relatos como Stepmom, con la dupla ganadora de Susan Sarandon y Julia Roberts en una historia triste y aleccionadora sobre la sucesión en el hogar tras una enfermedad terminal; Madre, la tragicomedia con Albert Brooks y Debbie Reynolds, en uno de los mejores ejercicios cómicos de actores y enfoques relacionales entre madres e hijos; la siempre efectiva a la hora de los llantos Magnolias de acero, de Herbert Ross con un elenco impecable que incluía a Julia Roberts, Sally Field, Olimpia Dukakis, Shirley McLaine, Dolly Parton y Darryl Hannah; El club de la buena estrella, sobre generaciones y relaciones entre madres e hijas de la comunidad asiática y definitivamente La hermandad de las Ya-ya, aquella tontorrona película con Sandra Bullock y Ashley Judd.



Otros dos ejemplos del cine y las mamás los aportan La chica del adiós, con Marsha Mason y Richard Dreyfuss, sobre una madre soltera que conoce en un extravagante actor al hombre de su vida y la fatalista - y a la vez muy criticada - Mamita querida, con Faye Dunaway, que en su momento causó cierta controversia al retratar la tórrida relación entre Joan Crawford y su hijastra Christina.



Eso sí, hay algunas más que valen la pena alquilar, ver desde la computadora o esperar a que las pasen por la tele en estos días, entre ellas: Forrest Gump, por la intrínseca relación entre Forrest (Hanks) y su mamá interpretada con belleza y carácter por la siempre efectiva Sally Field; la comedia de los estudios Disney Un viernes de locos, que además resultó ser una de las buenas de la sexy y problemática Lindsay Lohan, además de muy rescatable por la actuación de Jamie Lee Curtis; Heartbreakers, con Sigorney Weaver y Jennifer Love Hewitt, que describe la cercana relación entre madre e hija, ambas expertas en el arte de la estafa utilizando sus encantos femeninos, y no nos olvidemos de Jerry Maguire, por el personaje de Dorothy (Renné Zellwegger), una madre que además de estar perdidamente enamorada de su jefe, pone los pies en la tierra y educa el corazón del egoísta personaje principal en esta joya de Cameron Crowe y El hijo de la novia, de Juan José Campanella, por esa verdadera misión del personaje de Ricardo Darín: casar por la iglesia a su padre con su madre antes de que ella fallezca.

martes, 20 de noviembre de 2012

Cine "prohibido"



Rainer Tuñón

La libertad de expresión, derecho humano fundamental, ha sido uno de los temas más discutidos en las sesiones de análisis de películas cuando se registra el estreno de un material cuyo contenido sea víctima de cortes en su metraje original bajo presiones políticas, militares o religiosas, y algunas de ellas llegan con el sello de censurada o prohibida en el territorio nacional y nunca exhibirse.

En el cine, posiblemente el primer registro de censura y prohibición data de 1907 en algunas ciudades australianas con el estreno de “La historia de la pandilla de Kelly”, basada en las andanzas delictiva del forajido Ned Kelly (hace algunos años llevaron al cine un filme australiano sobre este personaje, con el difunto Heath Ledger, Orlando Bloom y Naomi Watts).

A pesar de considerarse como un instrumento de apología del delito en aquella época, y prohibido en las ciudades de Wangaratta y Benalla en 1907, la película fue inscrita en el 2007 en el registro de la UNESCO como el primer filme de larga duración en la historia.

Con el paso de los años y la adolescencia del séptimo arte, la censura fue cayendo sobre otros filmes como “El Fantasma Invisible”, “Drácula”, “King Kong” o “Frankenstein” por tratarse de materiales que provocaban sustos y repulsión.

Otros filmes que hacia las décadas de los sesenta y setenta se convirtieron en productos de arte y culto en Europa y Latinoamérica, sufrieron sus golpes. Ellos son “Blow-up” de Antonioni, "El Silencio" de Igmar Bergman, "Viridiana" de Luis Buñuel o "La Dolce Vita" de Federico Fellini.

Un revolucionario del cine estadounidense, John Walters, estrenó “Pink Flamingos” en 1972 y tuvo una clasificación de X18+.

“Vase de Noces”, filme belga de 1975 reconocido también como “The pig fucking movie”, incluía bestialismo, muerte real de animales y coprofagia.


En otro contexto, la infame “Holocausto Caníbal” de Ruggero Deodato, extrema y gráfica estuvo prohibida hasta el año 2005 en algunos países y la serie “Guinea Pig”, de películas de horror de los con efectos especiales que rayan en lo real gráficamente explícitos, tuvo una denuncia del FBI por parte del actor Charlie Sheen cuando vio “Flor de Carne y Sangre” y pensó que era cine snuff.

Esta serie fue muy famosa por ser las favoritas del asesino Tsutomu Miyazakil. Según se sabe, en Japón es prohibido hacer cine con denominación Guinea Pig.

Existe una combinación explosiva cuando se mezcla el horror con el sexo. “Nekromantic”, por ejemplo o “Buio Omega” son películas extremas con sangre y vísceras, pero “La bestia en calor” fue repudiada por violencia excesiva y sexual.

En cuanto a los contenidos sexuales, aún existen referencias de prohibición. La francesa “Baise-Moi”, una versión sexualmente explícita de “road movie” tipo “Thelma y Louise” ha sido prohibida en más de 10 países desde su estreno en el 2002.

Incluso, filmes religiosos o políticos han sufrido por la prohibición. Caso reciente: “The Kite Runner” en Afganistán.

Burma, Malasya o Singapur han censurados filmes como “El príncipe de Egipto”, “Pinocho”, “Rescatando al Soldado Ryan”, “Ana y el Rey”, “El Exorcista”, “Matrix”, “La pasión de Cristo”, “Rambo” o la reciente “Meet the Spartans”.

En China, ha habido controversia por “Ben Hur”, “Kundun”, “Siete años en el Tibet”, “Lara Croft: Tomb Raider”, “Memorias de una geisha”, “Secreto en la montaña”, “Los infiltrados” y “Borat”; asimismo en Alemania, “Evil Dead, “Brain dead”, “Maniac”, “Holocausto Caníbal” o “Spielen wir Liebe” (pornografía infantil); o en Reino Unido la “video nasty” y “Las visiones del éxtasis”, de 1989 por blasfema.

Y ¿qué decir en Estados Unidos? De las últimas, posiblemente The Profit, realizada en el 2002, toma elementos de la vida de L. Ron Hubbard. La publicación The Times la ha caracterizado como una película prohibida.

Lo prohibido atrae y lo que atrae le pueden rendir culto con el tiempo; sin embargo dentro del abanico de películas prohibidas, existen bellas joyas que demuestran que por encima de la percepción cerrada, el mensaje es poderoso sin importar la década en que se emitió.

10 títulos prohibidos

1. “Sin novedad en el frente”, de 1930, por tener un efecto antibelicista, fue prohibida en Alemania e Italia.
2. “Yellow: Soy Curiosa”, filme sueco de 1967 que peleó para que no la catalogaran de obscena.

3. “El nacimiento de una nación”, que en 1915 despertó polémica por realzar al Ku Klux Klan.
4. 'Je vous salue, Marie' (1985), de Jean-Luc Godard. Es que a muchos le resultó incómodo que la virgen María trabajase en una gasolinera y tuviera a su novio José como taxista.
5. "El último tango en París", de Bernardo Bertolucci”, por la escena de la mantequilla.
6. “Saló o los 120 días de Sodoma”, la prohibición más conocida de la época de los setentas le tocó al italiano Pier Paolo Pasolini cuando hizo este drama ambientado en la Segunda Guerra Mundial.
7. “La última tentación de Cristo”, de Martin Scorsese, produjo manifestaciones en todo el continente cuando se hizo a finales de los ochentas.
8. El documental “Titicut Follies”, sobre los pacientes en un psiquiátrico, en la prisión de Massachusetts Correctional Institution, fue prohibido por violar la privacidad de los pacientes, pero el tiempo le dio la razón y se ha convertido en uno de los mejores trabajos investigativos de todos los tiempos.
9. “Baise-moi”, del año 2000, dirigida por Virginie Despentes y la actriz porno Coralie, nos llevan hacia la humillación sexual y violencia extrema en 77 minutos.
10. “Batalla en el cielo”, película mexicana del 2005 y candidata a la Palma de Oro en Cannes, que inicia y termina con sexo oral explícito, que levantó fuerte polémica.



Son filmes demasiado explícitos, que algunos rayan en la pornografía, la violencia extrema, son considerados políticamente incorrectos o blasfemos que atentan contra la religión. Que si los hemos visto, pues sí, en video o en alguna sala en alguna ciudad en Panamá u otros países del mundo porque muestra ese lado bello y nada prohibido sobre la libertad de expresión.

Cine y pornografía



Rainer Tuñón C.


Cuando el cine prohibido es seducido por la industria del cine que lo cuestiona a diario, se logran interesantes propuestas que apuntan a dejar en perspectiva lo que cientos de fanáticos del género intentan explicar: la pornografía tiene su ligue con el cine formal. En este contexto, recomendamos una serie de títulos interesantes que de alguna manera merece la pena apreciar, entre ellos:


Los pornógrafos (1966), de Shoei Imamura, sobre los avatares, en tono de comedia, de un realizador de pornografía en el Japón de los años sesenta. Lo interesante del filme es que se basa en una novela muy polémica de Akiyuki Nosaka, conocido por La Tumba de las Luciérnagas.


Inserts, hecha en 1975 por John Byrum y filmada como una obra de teatro en el set, con Richard Dreyfuss, Bob Hoskins y Verónica Cartwright, mostrando desnudos frontales y un humor negro sin tapujos, sobre la idea de realizar clips pornográficos para sifilíticos que pagarán “hasta 25 centésimos para verlos”.

Hardcore (1978), de Paul Schrader, en donde George C. Scott interpreta a un hombre de negocios que busca a su hija desaparecida sólo para encontrarse en el bajo mundo de la pornografía norteamericana.



Doble de cuerpo (1984), de Brian De Palma, siendo errática a irregular, se constituye en un verdadero tributo hitchckoniano sumergido en el porno cuando vemos a su protagonista, Jake Scully, un claustrofóbico actor de cine de terror metido en la industria porno para encontrar a la doble de cuerpo de la vecina que fisgoneaba a diario y que murió asesinada. Melanie Griffith ofrece una de sus mejores actuaciones como una diva sexy de la industria del video para adultos.


La Tarea (1991), acusada injustamente de ser un espectáculo pornográfico, más bien es un ejercicio de sicología de parejas bien ejecutado por José Alonso y María Rojo, basados en un trabajo del propio director, titulado El aprendiz de pornógrafo (1989).


Tenshi no harawata: Akai Inga (1981), que es una serie de 9 películas sobre sexo y violencia que se hicieron entre 1978 y 1994. En esta entrega nos presenta a una Nami, una reportera que trabaja sobre entrevistas a strippers y víctimas de violaciones, las cuales obsesionan al personaje.


This girl´s life (2003), recientemente apreciada en televisión por cable, sobre Moon, una estrella porno que narra sus vivencias en la industria y comparte su vida con distintos personajes que intervienen en el relato, entre ellos su padre (James Woods), quien sufre de Parkinson.


Autofocus (2002), de Paul Schrader, con otro atrevido enfoque, en esta ocasión sobre la vida del actor de los héroes de Hogan, Bob Crane, cuyo apetito sexual desmedido abre la brecha para mostrarnos un mundo de orgias y obsesiones. Grandes actuaciones de Greg Kinnear y Willem Defoe.


Wonderland (2003), con Val Kilmer interpretando a John Holmes, el indiscutible rey del porno. La cinta explora los sangrientos incidentes acaecidos en la Avenida Wonderland en el Laurel Canyon de Los Ángeles durante 1981.


La chica de al lado (2004), posiblemente una de las mejores comedias de adolescentes de los últimos años, que se basa en la sencilla premisa de un estudiante de instituto que sale con una estrella del cine para adultos.


Ahora, las mejores películas sobre cine y pornografía definitivamente son:


Larry Flint, el nombre del escándalo, de Milos Forman, con muy buenas actuaciones de Woody Harrelson, Edward Norton y Courtney Love.


Boogie Nights, de Paul Anderson Thomas (no confundirlo con el actor y director porno Paul Thomas), con un elenco de lujo que incluía a Burt Reynolds, Mark Wahlberg, Jullianne Moore, Don Cheadle, Luis Guzmán, Phillip Seymour-Hoffma, Heather Graham, William Macy y la reina del porno Nina Hartley.


Deep Inside Deep Throat, producido por Brian Grazer. El documental expone el viacrucis del equipo de producción de la mítica Garganta Profunda y sus innumerables encuentros con los agentes de las leyes de los Estados Unidos.


The Girlfriend Experience, pseudo documental de Steven Soderberg que pone en el ojo público a la extraordinaria Sasha Grey.


Zack y Miri hacen una porno, de Kevin Smith, una de las más blandas comedias del director de Clerks, que si la vemos como un ejercicio pornográfico cumple con su cometido, a través de buenas actuaciones de Elizabeth Banks y Seth Rogen.


lunes, 19 de noviembre de 2012

Vampiros para la nueva generación



Rainer Tuñón C.

La saga literaria de Stephenie Meyer, que inició con “Crespúsculo” y cierra su ciclo con la adaptación cinematográfica de “Amanecer: Parte II”, se ha convertido en un inusitado fenómeno cultural globalizado de la juventud que por fin… ha llegado a su fin.

Si bien es cierto, de los libros de Meyer se rescata el atinado viaje descriptivo que en primera persona nos invita a entender el camino de una atormentada adolescente como Bella Swan, y al mismo tiempo nos hace identificarnos con el miedo de Edward Cullen a vivir plenamente el amor dada su condición de vampiro, esta obra es sin lugar a dudas uno de los más claros referentes para la generación post Harry Potter, que luego de Hogwarts, la magia y el encanto por lo fantástico, los lleva por el sendero del romance con retoques cursi, que a ritmo y narración sencilla, refleja ante ellos cierta factura honesta, sin mayores complicaciones sobre las preguntas que se hacen sobre su sexualidad y la manera de entender los conceptos de familia y sociedad, lo que hace que cada púber se enganche con los libros y luego vaya en miriadas a las salas de cine para suspirar por sus apuestos protagonistas.

Como anécdota curiosa, durante el estreno de “Amanecer: Parte I”, dentro de la sala de cine - la VIP, ¿no que no? - un padre llevaba a su niña adolescente a ver el filme - bueno… un padre es un padre- e intentaba taparte los ojos a su niña en el momento más romántico de la cinta: la noche de bodas de Edward y Bella. La muchacha emocionada no lograba entender la razón del comportamiento de su papá, así que ella le respondió: “Oye, pero si tú me regalaste los libros…”

El padre de la chica no pasó por Goethe leyendo el poema de La novia de Corinto o por la de dupla Mary Shelly (Frankenstein) y Bram Stoker (Drácula, pintado de sexo reprimido en plena época victoriana), salvo por sus enumeradas versiones de cine; ni tuvo acceso a Alekeséi Konstantínovich Tolstoi con El Vampiro; los folletines de James Malcom Rymer o visitó las páginas de Joseph Sheridan con la versión erótica titulada Carmilla, que escribiera por 1872.

De pronto, sí vio a Tom Cruise, Antonio Banderas y Brad Pitt en la “Entrevista con el Vampiro”, de Neil Jordan, basado en la novela de Anne Rice o “Soy Leyenda”, con Will Smith, cuya historia fue llevada al cine con Charlton Heston hace 40 años con la película “The Omega Man”, del libro de vampirismo post-apocalíptico de Richard Matheson.

Claro, a la hora de beber de la fuente de Meyer, el referente inmediato es “Beverly Hills 90210”, con todas sus imitaciones, mezclado con las crónicas de Anne Rice, que daban un carácter contemporáneo al mito del chupasangres, aportándole el componente romanticoide que luego nos lleva a otros fenómenos interesantes de la televisión vistos en su momento a través de la tele novela “Sombras tenebrosas”, y asimilado para que en estos últimos años disfrutásemos de  “Las Crónicas de Vampiros” y “True Blood”.

Otros interesantes enfoques lo presentan los libros de Brian Lumley denominados “Necroscopio” y el best seller de John Ajvide Lindqvist titulado “Déjame entrar”, que además consigue meter al lector en el análisis de lo que se conoce como "bullying" (acoso escolar) y que fuere llevado al cine en su versión sueca y más adelante, su remake para audiencias en Norteamérica.

Ni modo, la pelota pica y se extiende. Ahora se habla de llevar al cine la saga de la escritora Claudia Gray, iniciando con “Medianoche”, seguidas por “Adicción”, “Despedida” y “Renacer”, que narra el idilio entre Bianca, chica hija de vampiros, enamorada de Lucas, un cazador de hematófagos.

Eso sí, la fórmula de Crepúsculo ha demostrado que funciona. Su fuente es un best seller, las versiones cinematográficas cuentan con una factura técnica modesta, de presupuestos limitados para lo que la industria acostumbra a invertir en este tipo de trabajos; sus versiones fílmicas no se destacan por un buen guión o logros importantes en la dirección, las protagonizan actores sacados de catálogos de cine adolescente y definitivamente son digeribles, sin pretender ser efectivas, racionales o definitivamente buenas películas.

El Monstruo Leñador, asesino de sicópatas

Rainer Tuñón C. La navegación sin rumbo fijo entre títulos del catálogo de Netflix nos lleva a encontrarnos con inusitadas curiosidades. Apa...