domingo, 12 de abril de 2020

El cine después del coronavirus



Rainer Tuñón C. 

Toda crisis genera oportunidades y en la industria del cine esas encrucijadas de la gran pantalla se trasladarán pronto al formato de cine casero como parte de las medidas extremas ante la crisis pandémica que se vive en todo el mundo. 
Si desde los años ochenta se hizo muy popular el sistema de ventanas de distribución de películas para que su ciclo de estreno no compitiera en diferentes canales, llámese televisión por cable, alquiler o compra en vídeo (que años más tarde migró a dvd y blu ray) y luego televisión abierta; ahora con los formatos de Vídeo en Demanda y plataformas de streaming, la industria ha tenido que reinventarse para que el circuito de cine “mainstream” pueda sacar algo de ganancia, pues las salas de cine en el mundo pasaron del 50% de ocupación al cero por ciento debido al Covid-19. 
Recordemos que hace tan solo unos meses, gigantes como Netflix (que creció con el mito de que creador Reed Hastings era un cliente que debía 40 dólares por recargos al alquilar Apollo 13, de Ron Howard y cansado de ese sistema inició este revolucionario cambio de paradigma), pasó a ser visto como la oveja negra de la familia porque hacía series y películas originales que competían en festivales y premiaciones, no respetaba el ciclo de distribución y para colmo de males, ofrecía bajos precios por un catálogo de cine de todas partes del mundo. 
Días atrás, el productor estadounidense Jason Blum, conocido por sus películas de suspenso como Huye y El Hombre Invisible, comentó al medio The Daily Wire que “el tiempo de espera entre el estreno en cines y el estreno digital de las películas va a disminuir aún más de lo que ya lo hizo durante la cuarentena”. Se conoce que existe un tiempo promedio de cuatro meses para que una película de estreno pase hacia formatos caseros, respondiendo a la interrogante de siempre sobre el por qué sistemas como televisión por cable y servicios como Netflix no estrenan similar a las salas de cine.
Ahora, la industria deberá competir con Amazon, Movistar, Canales de tv por cable, Youtube o Apple, que incluso producen sus propios contenidos, muy probablemente con películas cuyo comportamiento en taquilla en sus primeras semanas de estreno decaiga en la boletería tradicional.
En esta línea, el consumidor, que se acostumbrará más a quedarse en casa, de pronto podrá ver un gran estreno por un precio más alto, pero con la alternativa de permanecer en el hogar para ver con la mayor calidad posible su película favorita. 
En el formato de retransmisión en directo o streaming, que no es más que la distribución de contenido multimedia para que los clientes puedan ver o descargar sus películas, documentales o series favoritas desde la casa gracias a que ahora existe contratación suficiente de ancho de banda para que desde el teléfono en el hogar se disfrute a plenitud de la experiencia, existen plataformas de pago que podrán ser más o menos amigables para la audiencia y con catálogos más completos de contenidos, entre ellas: HBO, Prime Video, Rakuten TV, Filmin, Itunes, Movistar, Claro o hasta Google Play Movies, pero también hay opciones gratuitas desde ELiteStream, Cinecalidad, Hdfiull, Gnula.nu, Cuevana3 o Repelistv, con menor calidad y riesgos por posibles infracciones a leyes sobre derecho de autor. 
¿Cómo ha respondido la industria del cine? 
Una película como Unidos (Onward), con las voces de Chris Pratt y Tom Holland, ha representado la peor recaudación en 20 años de Disney/Pixar estará disponible para ser descargada por Internet a un precio de unos 20 dólares, desde el próximo 3 de abril desde la plataforma de Streaming Disney+. Según se dio a conocer, Frozen II también tiene estreno próximo desestimando el tiempo del ciclo tradicional de paso hacia otro formato. 
La repentina decisión ha abierto la puerta para que una cantidad de filmes que necesitan ser conocidos por su afición, tengan en las plataformas digitales una ventana de distribución nueva que haga que lleguen ingresos. Mientras tanto, China está en el periodo de reapertura de salas de cine iniciando con reestrenos, como en el caso de la franquicia de Harry Potter, las cuatro películas de Los Vengadores o los taquillazos chinos Wolf Warrior, con su secuela, y The Wandering Earth
Sin embargo, los esperados blockbusters de la temporada han tenido que mover sus estrenos para meses fuera de la cuarentena impuesta en los países del mundo, como en el caso de Un lugar en silencio 2, Mulán, Rápidos y Furiosos 9, La Mujer Maravilla, la última de James Bond titulada no time to die, Trolls 2, la nueva de Bob Esponja, los Nuevos Mutantes y la secuela de Peter Rabbit. Ante esta situación, el público cambiará sus hábitos y la industria tendrá que hacer una forzada reingeniería que los lleve a considerar todas las opciones que permitan que se mantenga el cine como la actividad favorita y cotidiana en el mundo.

martes, 18 de junio de 2019

Cine romántico y política: Polos opuestos se atraen


Rainer Tuñón

La sinopsis de Wikipedia para describir la película Casi Imposible menciona lo siguiente: “Un periodista político intenta ponerse en contacto con su vieja niñera, que ahora ocupa un puesto importante en el gobierno”.

Esto se traduce en 125 minutos de un estreno políticamente correcto con la buena actuación una pareja aparentemente incorrecta que funciona en el celuloide gracias a los guiños de la comedia clásica hollywoodense y ciertas irreverencias de la comedia gamberra que permiten que la experiencia entre la bella Charlize Theron y el cómico Seth Rogen, refresque la pantalla esta temporada.

Casi imposible entra con estilo en la parrilla de películas sobre la política estadounidense, en donde nos acercamos a Charlette Field (Theron), una de las políticas más influyentes en los Estados Unidos, aspirante a la silla presidencial, que se encuentra con Fred (Rogen) un periodista independiente, de espíritu libre, a quien ella cuidaba de niño.

Así, el idealismo y el buen sentido del humor fortalecen la química de ambos y la lideresa lo invita a unirse a su equipo de trabajo para escribir discursos, aunque el reto es en realidad sobrellevar a los asesores políticos y de imagen en medio de una incipiente relación sentimental, ¡ah! Y una campaña.

¿Balance apropiado?

Los directores que intentan rescatar géneros que ya parecen destinados al olvido, toman elementos actuales para vestir a sus películas con ese viejo aire de las grandes parejas como Katherine Hepburn/Spencer Tracy, o hace 20 años, con Meg Ryan/Tom Hanks y Richard Gere/Julia Roberts, que ahora se refrescan con el estilo y tendencias de estos años; sin embargo, pocas películas logran avanzar en ese balance adecuado.

La propuesta cinematográfica del director Johnathan Levine va buscando posicionarse en un subgénero que mezcla con algunos aciertos, la comedia y el drama de interés social. Existen dos ejemplos interesantes: 50/50 es una película con Seth Rogen y Joseph Gordon-Levitt, sobre la solidaria relación de dos amigos frente a la amenaza de vida por un cáncer en la columna vertebral y aquella comedia romántica titulada Mi novio es un zombie, basada en el libro de Isaac Marion, que narra el idilio entre una adolescente un zombi.

Cine políticamente correcto

Dicen que la forma de ver el cine político cambió tras lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001. El relato cinematográfico mutó, así como la mirada crítica de una manifestación cuyos productos insignia pueden estudiarse dependiendo de la administración gubernamental.

Si bien es cierto, la década del setenta ofreció manifestaciones muy incisivas que lograron posicionar clásicos como ”Todos los hombres del presidente”, de Alan Pakula o “Poder que mata”, de Sidney Lumet, en la actualidad el cine político ha sido más punzante, autocrítico, atrevido y comprometido, desde la mirada de la industria, con resultados interesantes como La guerra de Charlie Wilson, de Mike Nichols, con Julia Roberts y Tom Hanks; Leones por corderos, con Robert Redford y trabajos de denuncia como Farenheit 9/11 de Michael Moore y Road To Guantánamo, de Michael Winterbottom y Matt Whitecross.

También, en cuanto a narrativas y formatos, algunos grandes realizadores han dirigido piezas de análisis necesario como Redacted, de Brian de Palma y la teleserie en streaming de David Fincher, House of Cards, todo un fenómeno en Netflix que se basó en una serie inglesa, que son prueba del impulso atrevido del cine como plataforma de difusión de contenidos que nos ponen a cuestionar el status quo.

En cuanto a comedias, por supuesto que hay grandes aportes. La teleserie Veep, con Julia Louise Dreyfuss y la famosa serie inglesa de los ochenta Yes, Minister, que tuvo tres temporadas e interpretadas por Nigel Hawthorne, Paul Eddington y Derek Fowlds, son clásicos de la tv.

Asimismo, son dignas de mención las teleseries Spin City con Michael J. Fox y The West Wing, un ejercicio dramático que tuvo como chispa argumental, una comedia de Rob Reiner titulada Mi querido presidente, con Michael Dogulas y Annette Bening.

Curiosamente, los analistas de cine coinciden en que la realidad está superando a la ficción y en muchos casos, los productores han tenido que ser muy cuidadosos en los temas que abordan por lo profético de sus escrutinios en plena era Trump.

Si se compara el debate sobre la prohibición de centros que practican abortos o leyes que obligan a destruir tejidos fetales, seguramente en algún capítulo de la multipremiada serie Los cuentos de la criada, basada en la novela de Margaret Atwood, algo habría que comparar.

Lo cierto es que, más allá de ver en la comedia política saborizada con romance, hay que detenerse a analizar los diálogos de los personajes y compararlos con las situaciones cotidianas que nos exponen los medios tradicionales y digitales y sus efectos de fake news o lo que entendemos como realidad virtual en nuestro contexto socio cultural.



Comedias políticas con sentimental sazón



Mi querido presidente (1995)

Un presidente viudo (Michael Douglas) y con una hija se enamora de una activista de una importante organización ecologista (Annette Bening). Ella es defensora del medio ambiente, y está en contra de la política de la Casa Blanca. Él se enamora, ella también. En plena campaña electoral, su rival, el republicano Bob Rumson (Richard Dreyfuss), aprovechará esa relación para desacreditarlo. Una de las más blandas, pero certeras comedias románticas con reminiscencias del cine de Fran Capra, es considerada como la chispa que inició el fenómeno de The West Wing.

Desde el jardín (1979)

El libro de Jerzy Kosinski es bello. La película que se hizo, también. Encantadora y sutil fábula protagonizada por Peter Sellers, en uno de sus últimos roles en el cine, interpretando a Chance, un particular ser humano cuya vida se reduce a cuidar el jardín de la mansión de un hombre adinerado y a ver la televisión el resto del día. Pero, cuando el dueño de la casa muere y Chance es despedido, no está preparado para hacer frente al mundo exterior. Tiene, sin embargo, la suerte de conocer a Eve (Shirley Mclane), una buena mujer que lo acoge en su casa. Poco a poco conocemos que este sencillo hombre es visto como un gran líder político.

Bulworth (1998)

Un gran fracas de taquilla, pero una de las películas de culto que continúa ganando seguidores por su tono y ritmo. Warren Beatty dirige y protagoniza esta sátira sobre un candidato del Partido Demócrata que por una crisis personal decide organizar su propio suicidio y contrata a un sicario para que lo acabe. En medio de su propio caos, empieza a expresar libremente sus pensamientos y se hace acompañar de la bella Halle Berry como el antídoto perfecto para mantenerse con vida. Por cierto, no se pierdan “Contraté a un asesino a sueldo”, de Aki Kaurismaki.

Maid in Manhattan (202)

¿Quién no ha visto este placer culposo de Wayne Wang? Marisa Ventura (Jennifer López) es una madre soltera de Nueva York que trabaja como empleada de la limpieza en un lujoso hotel de Manhattan y conoce a Christopher Marshall (Ralph Fiennes), un candidato a senador que la confunde con una de huésped de ese lujosísimo hotel. Entre el clisé de Cenicienta y lo fresón de una telenovela, se alza como ganadora esta simple, pero entretenida fábula que se ganó el corazón de muchos.

Dave (1993)

Comedia del director de Gemelos y Los Cazafantasmas, Ivan Reitman, que nos lleva a conocer a Dave (Kevin Kline), un ciudadano que se parece al presidente de los Estados Unidos y es contratado para sustituir al presidente durante un día y una noche. Las cosas se complican cuando el presidente real sufre una embolia cerebral muy grave y sus colaboradores deciden mantener a Dave como sustituto, con la esperanza de que el presidente se recupere a la larga. Dave aprende todo lo necesario para parecer el verdadero presidente. Poco a poco toma sus propias iniciativas y resulta ser mucho más humano que la persona a la que imita e incluso, su esposa (Sigourney Weaver) empieza a sospechar.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Bertolucci: el último gran poeta del cine italiano



Rainer Tuñón C.

Una generación influenciada por la nouvelle vague, el spaghetti western, los movimientos sociales y políticos de finales de los sesenta, paradigmas de la época sobre la sexualidad a través de las bellas artes y la lucha civil por hacer respetar derechos humanos, seguramente recuerda como principales referentes cinematográfico de la época a “El último tango en París” y “Novecento”, ambas, obras fundamentales en la filmografía de Bernardo Bertolucci.

El joven e inquieto rapsoda, hijo de Don Attilio Bertolucci, poeta, escritor, documentalista, profesor de historia del arte y una de las figuras más representativas de las letras italianas gracias a “Viaggio d'inverno”, se ha convertido en el más influyente realizador y polemizador del cine italiano por sus logros y controversias durante su carrera como director de cine.

Sin haber cursado estudios formales ni técnicos, por la buena relación que tenía su padre con el mítico cineasta Pier Paolo Pasolini (“Saló o los 120 días de Sodoma”), logró entrar en una industria como asistente de su filme “Accatone”, lo que facilitó su encuentro hacia la maravillosa simbiosis entre el lenguaje de fotogramas, la lírica, las ciencias políticas y fenómenos sociales para exponer su trabajo con un lenguaje que más adelante se reconoce como rico en texturas, policromías, ritmo, secuencia lógica, compromiso político y franco en su enfoque sexual, que lo colocó como un realizador muy querido por la clase intelectual europea, pero de igual manera, un autor aplaudido y vapuleado entre el público que le seguía en cada filme.

“La cosecha estéril”, su primer producto formal que toma el mundillo de ladronzuelos y chulos romanos a propósito de la muerte de una meretriz, se abrió como una gran obra escrita por Pasolini, pero dirigida por un joven de apenas 22 años, con suficiente madurez para abordar una temática dura y seca como la sociedad criminal que acompañaba al relato. Luego, se trasladó al drama con ribetes políticos y sexuales titulado “Antes de la revolución”, en donde empieza a manifestar la relación incestuosa de sus personajes, va creciendo a lo largo de su filmografía y se hace evidente cuando rueda “La luna”, con Jill Clayburgh, a finales de los años 70, y la actualiza al mostrarnos por primera vez a Eva Green con “Los Soñadores”, del año 2003.

Sus siguientes impulsos fílmicos fueron mucho más cercanos a su vena literaria. “El conformista”, la versión cinematográfica del libro de Alberto Moravia, protagonizada por Jean-Louis Trintingnant, y “La estrategia de la araña”, basada en el cuento “Tema del traidor y del héroe”, escrito por Jorge Luis Borges de su colección “Ficciones” (1944), han sido considerados como dos prolijos ejemplos que consolidaron la fama de Bertolucci.

Su obra más recordada en el mundo es “El último tango en París”, escrita y dirigida por el italiano, y protagonizada por Marlon Bando, interpretando a un recién enviudado hombre de negocios que tiene una relación anónima y clandestina con la novia de un director de cine, donde la violencia física, sexual y verbal son la tónica de un estudio sobre los límites de la soledad y la lujuria, con su ya conocida, pero muy polémica anécdota de la mantequilla, que incluso tuvo una discutida repercusión hacia el año 2007, cuando la actriz Romy Schneider reconoció que había sido víctima de agresión sexual y humillación en la filmación de esa escena por no haber sido previamente consultada sobre si deseaba hacerla, pues comentaba que no formaba parte del guión y decidieron hacerla sin su consentimiento.

La película se convirtió en un hit mundial, llegó a ser prohibida en algunos países, pero sentó un antes y un después en la mesa de conversaciones entre adultos de esa década, además de recibir nominaciones al premio Oscar para Bertolucci como director y Brando en calidad de actor.

El drama más personal y ambicioso de su carrera se titula “Novecento”, que nos narra cinco décadas de historia italiana, protagonizada por Robert De Niro, Gerard Depardieu, Dominic Sanda, Donald Sutherland y Burt Lancaster. Siendo una gran epopeya de su tiempo, con una bellísima cinematografía a cargo de Vitorio Storaro (ganador del Oscar por “Apocalipsis ahora”, “Reds” y “El último emperador”) y la grandeza de Ennio Morricone (Oscar por “Los 8 más odiados”, de Quentin Tarantino) como compositor musical, sigue siendo considerada la gran obra europea del cine clásico.

Antes de su proyecto más premiado por Hollywood, “El último emperador”, se hizo de una pequeña y celebrada tragicomedia con Ugo Tognazzi y Anouk Aimée titulada “La tragedia de un hombre ridículo”. Después de ganar 9 premios Oscar, y haber conquistado las plazas más importantes del cine mundial, Bertolucci atraviesa una etapa más comercial, madura y rica en tonalidades, con sus siguientes proyectos “El cielo protector”, “El asedio” y “El pequeño Buda”; sin embargo sus guiños de libertad e inocencia sexual se vieron más cercanos con sus películas “Belleza robada”, “The Dreamers” y su última película “Io e te”, encontrando nuevas musas en Liv Tyler, Eva Green y Tea Falco, respectivamente.

Bernardo Bertolucci, innegable maestro del cine italiano, dejó grandes obras, en su mayoría piezas eternas del celuloide que generaciones completas siguen estudiando y revisando para encontrar interpretaciones y hacer paralelos socioculturales a propósito de una visión controvertida y mordaz en nuestro comportamiento político, cultural y social.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Latin Grammy apuesta por la diversidad musical y la experiencia de los grandes

Rainer Tuñón C.
Si hay algo que se ha aplaudido, luego de la ceremonia de entrega de los premios Latin Grammy en su décimo novena edición, es que la voz de experimentados talentos de Iberoamérica se alzó por encima de la brisa efímera de un reggaetón que ya empieza a sentir las sacudidas sobre la sensibilidad artística en una industria que les apoya contra corriente, pero que al mismo tiempo se da cuenta que necesita elevar la calidad de las propuestas para beneficio de las futuras generaciones.
El hecho de que un trovador uruguayo del calibre de Jorge Drexler, una exponente neo flamenca con fusión urbana como la española Rosalía y el retorno del astro mexicano Luis Miguel con un disco de música ranchera, hayan sido la nota más alta de la ceremonia, no resta el mérito crítico de haber entendido que no todo está dominado por lo que actualmente se apodera de las plataformas digitales en las voces de Ozuna, Karol G, Daddy Yankee, Romeo, J Balvin o Maluma, aunque algunos de ellos habrían ganado su preciado gramófono.
Para segunda muestra, las noticias globales sobre el dominio del rock en las listas de popularidades gracias a la efervescencia por la película “Bohemian Rhapsody”, dan ciertas luces sobre un aparente agotamiento del género.
Entretanto, Panamá, a través del trabajo del grupo Afrodisíaco, se une a la marcha feroz de la música diversa que poco a poco se cierne sobre el resto de lo que ocupa la atención global entre el trap/reguetón. Su nominación al premio por el disco “Viene de Panamá (sin raíz no hay país)” es un triunfo para los panameños y se destaca por el hecho de haber competido con una producción impecable como la de Natalia Lafourcade por “Musas (Un Homenaje Al Folclore Latinoamericano En Manos De Los Macorinos), Vol. 2”, un exquisito viaje artístico a los parajes de nuestro continente, y que de paso se ganó un merecido Grammy Latino.
Asimismo, veteranos de la música de la talla de Manolo García, Fito Páez, la banda Aterciopelados, Laura Pausini, Enrique Bunbury y Juanes, lograron sendos premios en las categorías de pop, rock, música alternativa y mejor vídeo, demostrando que el sonido de cada uno de ellos se mantiene inquieto y vigente, y está lejos de enfrentarse al olvido de las nuevas audiencias de plataformas digitales.  
Un fijo en estas premiaciones, el panameño Rubén Blades, resultó nominado por un proyecto muy íntimo, su tributo al son cubano a través de su alter ego “Modeoro Madera”, un sonero octogenario, travieso y creativo que propone estructuras ya conocidas con letras cotidianas en la voz impostada de Blades, que en esta ocasión sucumbió ante el Septeto Santiaguero y el salsero dominicano José Alberto “El Canario” con un respetable tributo al son cubano, con el apoyo de Gilberto Santarrosa.
De igual manera, una institución musical brasileña, Hermeto Pascoal, fue la figura más sobresaliente en la categoría de Jazz, con su producción Naturaleza Universal. Se trata de un trabajo de impresionante factura de parte de un multi instrumentalista de más de 82 años de edad que sigue dando qué hablar en la música; mientras que en la categoría de Samba Pagode, la producción "Amor e Musica", de María Rita y el último trabajo de Chico Buarque, Caravanas, se llevaron estatuillas.
El jazzista venezolano Miguel Siso también se alzó con su cuarto Grammy con el disco "Identidad", la cantante cubana Aymee Nuviola con su producción "Como anillo al dedo", el puertorriqueño Víctor Manuelle con su disco "25/7" y el sonido del colombiano Silvestre Dangond, fueron galardonados por la industria de la música latina.
También, en la categoría de música clásica, “50 Años Tocando Para Ti”, de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y el disco de la compositora argentina Claudia Montero, “Mágica y Misteriosa”, lograron conseguir el Grammy Latino.
Es cierto, cada vez que escuchamos sobre las premiaciones musicales objetamos desde Panamá, que ganan perfectos desconocidos, porque en muchos casos, los Dj’s y/o locutores no tienen idea en relación con los ganadores, e inclusos nominados. De pronto, valdría la pena revisar en esos listados y buscar música de cada uno de los exponentes antes mencionados, así como dedicar espacios para programar buena música y no depender tanto de los “trends”, el sonido urbano que se repite a diario, los más visitado en Youtube o lo que me dijeron que estaba pegado en los famosos “charts”.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Documental sobre Panama al Brown, buen “pitch” para una mega producción de cine


Rainer Tuñón C.

El cine documental está concebido para ser didáctico. Como expresión misma del cine, a través de la experiencia audiovisual, el público recibe información que aporta su realizador para tener un contexto histórico sobre un personaje, un acontecimiento trascendental, un movimiento de época o simplemente el aspecto que más le llame la atención al autor y le permita encontrar veracidad y compromiso social para beneficio de su entorno.

Así, el documental se constituye en la memoria audiovisual de cada cultura y, por ende, en uno de los registros que mejor ayudan a encontrar elementos que fortalezcan nuestro sentido de identidad. Es que nació con ese distintivo sólo por el hecho de recoger nuestra realidad y presentársela al ingenuo habitante terrenal que quedaba maravillado en ese momento, que luego pasó a la narrativa – ficción, y con la evolución misma del cine, a la producción audiovisual, como la conocemos hoy día.

Pese a que el cine mismo nació del documental, la respuesta del público con el paso de los años ha sido llevado a un plano donde comparte con el periodismo el puesto de compilador histórico por excelencia, pero relegado al rango académico, hasta marginarlo. Aún así, cada país aporta en su catálogo de producción audiovisual, una serie de documentales que ahora está siendo aplaudidos por un público que se interesa cada vez más por encontrar aspectos que los lleven a la verdad de las cosas.

En el caso panameño, este año se han difundido tres extraordinarios enfoques documentales que han sido éxito tanto de público como de crítica cinematográfica en las plazas en donde se han podido presentar. 
En el primero de los casos, la realizadora Delfina Vidal, se enfoca en Marta Matamoros, una auténtica líder sindical, conocida por haber fundado la Unión Nacional de Mujeres Panameñas y siempre referente obligado como sindicalista y abanderada de los derechos de la mujer.

Gracias a su condensado y eficaz relato con “La Matamoros”, el público que logró apreciar este documento de memoria histórica sobre las luchas por la conquista del salario mínimo y del fuero maternal en Panamá, que fueron parte de la vida de nuestra gran gestora del movimiento obrero.

Meses más tarde, le tocó el turno al director panameño Abner Benaim, que logra abrir la puerta de la casa de Rubén Blades para narrar con eficiente narrativa cinematográfica, detalles desconocidos en la vida privada del cantautor.

“Yo no me llamo Rubén Blades” es un registro necesario para entender y seguir aprendiendo sobre la historia de un panameño del mundo, pero al mismo tiempo, una de las figuras públicas más privadas de los últimos 50 años, gracias a un inusual tributo cinematográfico de un director y productor panameño que conoce su oficio en el formato de cine y un artista icónico que lleva a Panamá siempre en el corazón, que ambos aprovechan para entregar un testamento de vida y obra que deja abierta la puerta para un siguiente capítulo. 
Mientras tanto, en las últimas semanas, en la ciudad se habla de “Panama Al Brown: cuando el puño se abre”, documental de Carlos Aguilar, que se centra en la historia del boxeador colonense y que al mismo tiempo merece ser conocida entre todos los panameños, tanto por su legado boxístico (fue el primer latinoamericano en ganar un título mundial de boxeo; estuvo en el ranking de los mejores peleadores y estilistas del ring y, definitivamente, es nuestro primer gran campeón en la historia), como por el simple hecho de tratarse de un ciudadano de mundo, culto y enigmático, que sedujo e inspiró a una escena parisina en pleno apogeo cultural, con su encanto natural y extravagante estilo de vida.

En este caso, Aguilar ofrece a la cartelera local un prolijo retrato documentado sobre la vida del connotado deportista, a través del formato documental y el resultado es una pieza cinematográfica imprescindible que abre la ventana para que importantes productores cinematográficos se interesen por llevarlo al cine francés, británico o norteamericano.

El "pitch" (presentación breve de la historia que pueda lograr que algún inversionista de cine se motive a producir la película) para vender la película como mega producción parece ser sencillo en estos tiempos: Un habilidoso boxeador, hijo de un esclavo liberto, cuyo fuego apagaba con los puños en el cuadrilátero y encendía con pasión en los cabarets parisinos junto a la diva de ébano, Josephine Baker, el can can y las alegres fiestas de la época, se convierte, en un momento de derrotas boxísticas y demonios personales, en el objeto del deseo del afamado Jean Cocteau, quien enamorado de todo él, lo ayuda a recuperarse para una mítica revancha a 15 asaltos, esta vez con el apoyo de la diseñadora de modas Coco Chanel y los intelectuales galos. La determinación y el amor hacen que regrese triunfante a un combate de vida y muerte, dándole alegría a su Panamá con la victoria de un campeón para la historia mundial del box.
El trabajo de búsqueda y recopilación de datos hecho por Aguilar en la dirección del proyecto convierte al filme documental en un diamante bruto que puede abrirse como la gran joya del cine panameño. Aguilar, al final, gana por nocaut, rindiendo un digno tributo a nuestro colonense, a quien el Estado debería preocuparle más en cómo resaltar su grandeza.

La oferta documental que muestra Panamá se puede convertir en una importante oportunidad para vender a grandes productores historias frescas sobre fenómenos globales que salieron de una franja canalera que sigue motivando al mundo entero con lo que ofrece. El cine es una expresión creativa que bien concebida puede convertirse en un pilar en la economía del país.

Queen: el tributo cinematográfico que mueve a millones en el mundo


Rainer Tuñón C.

El estreno de “Bohemian Rhapsody”, drama biográfico sobre la agrupación británica de rock Queen, se ha convertido en un inusitado fenómeno mediático y de marketing de contenidos, a propósito de su legado musical que pasa de generación en generación y se esparce por todas las plataformas digitales.

Los números del filme hablan por sí solos. Su presupuesto fue de 52 millones de dólares y a pocas semanas de estreno en 4 mil salas de cine, ha recaudado más de 290 millones de dólares a nivel global, con lo que se espera alcanzar o superar la marca del reciente estreno de “Nace una estrella”, protagonizada por Lady Gaga y dirigida por el actor Bradley Cooper, de acuerdo con los registros del sitio www.boxofficemojo.com, especializado en análisis de data de las películas que se estrenan en el mundo.

Pero existen otros datos interesantes sobre la banda. Según estudios realizados desde el 2010, existen más de 12.225 sitios web dedicados a bootlegs (ediciones do autorizadas de libros y/o materiales audiovisuales) del grupo, el mayor número para cualquier banda de rock en la historia y las ventas de sus discos aumentaron a más de 200 millones en el planeta, sin contar el posicionamiento de la música de la banda sonora de esta película que dirige el estadounidense Bryan Singer.

Sin embargo, existen opiniones divididas en cuanto al resultado del filme sobre la banda de “arena/glam rock ", y su extraordinario vocalista, Freddie Mercury, un barítono (se creía que era tenor) que llegó a alcanzar frecuencias de más de 117,3 Hz y es considerado hoy por hoy el mejor vocalista de rock de todos los tiempos.

Por un lado, se aplaude la elección del actor Rami Malek (Mr. Robot) en el protagónico, pues es sin duda uno de los principales aciertos de este drama dirigido por Singer ("Los Sospechosos de siempre” y la serie de películas sobre los “X-Men”), que según se diera a conocer recientemente a través de la revista Cinemanía, el cineasta fue despedido por conductas erráticas que incluían tardanzas o ausencias al set de filmaciones, que provocaban cambios al plan de rodaje, y discusiones con el protagonista. De hecho, la película fue terminada por el actor y director británico Dexter Fletcher (que también es productor ejecutivo), quien se encuentra finalizando la dirección de "Rocketman", un biográfico sobre la leyenda de la música pop británica, Sir Elton John.

Asimismo, el trabajo en la edición a cargo de John Ottman (frecuente colaborador de Singer en sus proyectos) y la recreación del concierto de Live Aid de 1985 en el estadio de Wembley -considerada como una las mejores actuaciones de rock en la historia de la música-, que junto al impecable talento de Gwilym Lee (con los mismos registros de Brian May) y Lucy Boynton (como Mary Austin, el primer gran amor de Mercury) hacen que la película y su música se ganen al público con aplausos y un “encore”.

Argumentalmente hablando, la relación entre Brian May, Roger Taylor y John Deacon, los otros miembros de Queen, ha sido trabajada de manera sutil y muy respetuosa, incluso cuando las imprecisiones históricas se hacen evidentes para darle solemnidad y drama al relato, así como la forma cómo abordan la homosexualidad de Mercury, entendiendo que se trata de un filme para mayores de 13 años, en presencia de un adulto responsable.

Ahora, hay otro público que siente que se trata de un poco profundo "biopic" sobre las complejidades de un genio víctima del etiquetado y producto empacado por una sociedad de consumo que esperaba de él que se convirtiera en una figura más del mundo del entretenimiento y no necesariamente en la leyenda que se ha cimentado con el paso del tiempo. Otros percibieron que si acentuaban en la trama su orientación sexual, encontrarían un mejor clímax.

Independientemente de esto, Eso sí, hay algo muy particular que hace que "Bohemian Rapsody" funcione para todos: la música de Queen. No se puede negar que el Libro de récords Guinness tiene a la banda en el pináculo de estrellas británicas de la historia, pues sus discos, 18 de estudio en total, han estado más de 26 años en las listas álbumes del Reino Unido, y cada uno de sus integrantes ha compuesto un éxito dentro de ese catálogo de éxitos.

Entre datos y trivias de la época, el disco de “Grandes Éxitos” sigue siendo el más vendido en el Reino Unido y todas las escuelas de rock del planeta estudian la herencia musical de la banda que ha superado ventas por más de 103,9 millones de discos en el mundo.

De igual manera, queda claro que el rock es la fuerza que sigue moviendo a generaciones por décadas y tras el éxito comercial global de la película “Rapsodia Bohemia”, el público queda con el entendido que Farrokh Bulsara es el mejor cantante de rock y un artista que seguirá cautivando a generaciones por ese poderoso registro y su completa libertad musical.

Queen es el artista número 52 entre las 100 más importantes de todos los tiempos, según la revista Rolling Stones y el tributo cinematográfico que se produjo reafirma ese poder musical. Me preguntaron recientemente que si me gustó la película. La respuesta fue “sin duda”, aunque tengo en mi lista de películas musicales con resultados más integrales a: "Ray", de Taylor Hackford; "Walk the Line", de James Mangold; "Amadeus", de Milos Forman; "Bird", de Clint Eastwood y "Straight Outta Compton", de F. Gary Gray, pero es inevitable cantar y bailar al ritmo de esa gran banda de rock de todos los tiempos.

El Monstruo Leñador, asesino de sicópatas

Rainer Tuñón C. La navegación sin rumbo fijo entre títulos del catálogo de Netflix nos lleva a encontrarnos con inusitadas curiosidades. Apa...