viernes, 14 de abril de 2017

Rápido y Furioso 8, regresa la gran familia



Rainer Tuñón C.

Cada vez que aparece una noticia sobre la filmación de una nueva película de la franquicia Rápido y Furioso, de inmediato surge la pregunta: ¿Será mejor que la anterior?

La respuesta, siempre está al criterio del fan de la serie. Lo cierto es que cada filme aporta un "no se qué" distinto y en esta octava de la saga, los productores no se quedan atrás.

Se estrena a todo gas este filme de trepidantes aventuras que ya se ha convertido en una plataforma multicultural para mostrar a la gran audiencia que el cine de acción cuenta con héroes y villanos de todas partes del planeta, asimismo los conceptos básicos de honor, respeto, amor, familia, aliados y amigos que no tienen frontera.

Por una parte, se aplaude el acercamiento de la película hacia un humor más familiar, buscando siempre complacer a todas las audiencias. Que el personaje de Luke Hobbs baile “haka” -un baile cantado maorí- con el equipo de fútbol de su hija y elija estar con su familia por encima del trabajo, permite entender que detrás de esas explosiones, llaves y costalazos, hay seres humanos que quieren encontrarse con la paz familiar. De igual manera, que los antiguos villanos hagan alianza común y requieran de la ayuda extra de su mamá para juntos derrotar a un enemigo más poderoso, hace reflexionar en ello de que hasta un malvado tiene su corazoncito.

Lo mejor de este "momento familiar" en "Rápido y Furioso 8": invitar a la gran dama de la actuación, otra ganadora del Oscar, la británica Hellen Mirren, como la madre de los antagónicos de las partes anteriores. Ojo, Mirren ya ha tenido momentos de buena acción en las cintas "Red" y "Red 2", con Bruce Willis y Morgan Freeman.

De igual manera, ha sido extraordinaria la decisión de mostrarnos un poquito de Cuba para los amantes de películas de este género -con mpusica de Gente de Zona incuida- porque el ambiente urbano de La Habana se ve es encantador y con mucho "flow". Luego, la selección del villano, en esta ocasión, la ganadora del Oscar por "Monster", Charlize Theron, mostrando esa fría vitalidad como la super hacker "Cypher", si es que se pensaba que "8 son suficientes", ha sido la mejor decisión en un filme de alto octanaje,  desde Phillip Seymour Hoffman para "Misión Imoisible 3".

Claro, el elemento sorpresa se revela a mitad de la historia y se permite que el cinéfilo se identifique con la motivación del protagonista de inmediato, e inevitablemente vemos cómo se utiliza este elemento para sacar humor y balas, haciendo tributo al cine hiperviolento de John Woo ("Hard Boiled").

Otro acierto que engancha es el sentido de humor, incluso en momentos para que Dwayne Johnson y Jason Statham se luzcan sin tener que batirse a puños, con rítmicos diálogos y buenas secuencias de acción.

"Rápido y Furioso 8" cuenta con un nuevo director: F Gary Gray, que ha trabajado anteriormente con VIn Diesel ("A Man apart"), Johnson ("Be Cool"), Theron y Statham ("The Italian Job"), así que es un veterano en el cine de acción y parte de esa familia.

Como valor agregado, incorporan al equipo al hijo del veterano Clint Eastwood, Scott Eastwood, buscando un tenue remplazo a la figura de Paul Walker y le otorgan mayor protagonismo al también veterano Kurt Russell, conociéndolos como "Little Nobody" y el "Sr. Nobody", respectivamente.

En fin, este filme tiene la misma fórmula de siempre, es incoherente y por momentos inconsistente, pero nunca traiciona al público que espera más ruido y muchas más nueces. Vale la pena, definitivamente, pero  por favor, desconecten el cerebro por dos horas y ratitos porque lógica no tiene, y de paso chequeen de nuevo a Tego Calderón y Don Omar, en uno de los inesperados giros a los cuales esta serie nos acostumbra.

miércoles, 12 de abril de 2017

“Reacomodar” una reputación… la millonaria inversión de United

Rainer Tuñón C.

“El servicio al cliente es la gestión que realiza cada persona que trabaja en una empresa así sea macro o micro y que tiene la oportunidad de estar en contacto con los clientes y buscar en ellos su total satisfacción”.
Se trata de una definición simple tomada de la Wikipedia y muy puesta en contexto, tanto a nivel nacional como global por el simple hecho de que por más que una empresa invierta en esto, sin que el ADN de la compañía realmente lo entienda, perderán reputación, y por ende negocio.
Hace algunas semanas, la sociedad  panameña tuvo su propio ejemplo de crisis reputacional cuando se dio el incidente entre una pizzería local y los jugadores de fútbol, pero ¿realmente nos hicimos las preguntas que valen la pena analizar en temas de atención al cliente?
Estas semanas, vimos otro fenómeno que incluso, lejos de nuestras fronteras, se nos hizo tan cercano, por el simple hecho de que lo que queda en el pensamiento es “cómo tratas a tus clientes”.
Según reportes de prensa, la aerolínea United, buscando liberar cuatros sillas por un asunto de vuelo sobrevendido, y con el propósito de trasladar a unos empleados, ofrece 800 dólares a quien de forma voluntaria cedan sus puestos.
Independientemente del monto que ofrecieron, surge un primer paso en falso en la atención al cliente. Un segundo movimiento frágil se dio cuando, supuestamente un auxiliar de vuelo anunciaba que el avión no iría a ningún lado hasta que cuatro pasajeros salgan de forma voluntaria. El “issue” sigue estando dentro del avión, aún sin un "smartphone" levantado.
Por cierto, ¿está este ítem entre los riesgos controlados de un manual de situaciones, riesgos y posible crisis? Posiblemente sí, pero engavetado en la oficina de la alta gerencia como un voluminoso documento, sin ninguna posibilidad de recordación para mostrar protocolos sencillos al personal a bordo.
No hubo “Big Deal”… aún. Luego que la “compensación mutuamente aceptable”, se fuera sin segudores ni “likes”, se tomó una decisión un tanto invasiva. Se elige sistemáticamente a los voluntarios, basados posiblemente en datos y conexiones que le resulten beneficiosas y como dicen los muchachos “… que empiecen los Juegos del Hambre”.
Si alguien quedó por fuera en este contexto informativo, busque en Google, pero creo que la mayoría de los habitantes que nos vimos forzados a revisar videos, memes, rompedera y bullying digital, conocimos lo ocurrido con el Dr. David Dao. El error cometido sí tiene nombre, pero le invito a que lo ponga usted mismo.
El “mea culpa” organizacional venía con defectos de fábrica: “Pido disculpas por haber tenido que reacomodar a estos pasajeros”. ¿Cómo se reacomoda a un pasajero que no quiere ser reacomodado? Ya se vio cómo. En todo caso, da la impresión de que arrastrar y reacomodar figuran como sinónimos. ¿Lindo eufemismo estratégico?
Insisto, a veces, la selección de palabras dice mucho sobre quién acompaña comunicacionalmente en una situación como esta, que uno pensaría que para ellos no era vista como crisis, aunque entiendo son reincidentes, pues la guitarra del cantante Dave Carroll creo que les costó millones de dólares de pérdidas de su valor en la Bolsa.
En menos de 24 horas la empresa pasó al sótano reputacional y puso a trabajar, supongo que a sus “cracks”, más horas consultor de las rutinarias, pero nunca suficientes para compensar la pérdida que estaban experimentando la compañía.
Si los valores de la empresa llegan a hundirse en tiempo récord 4.4% luego de la indignación global por el videíto de marras, cómo reaparecen con un segundo comunicado que sigue siendo interpretado como desprovisto de humanidad y orientado a calmar a los inversionistas que claman acciones inmediatas frente a lo que ya identifican como crisis.
Ahora, ya no es un tema de atención al cliente sino de frenar las pérdidas y detener la caída de las acciones. ¿Y el doctorcito?
Curiosamente, otros medios como TMZ, People y The New York Post aparecen con “la otra cara de la moneda”, que podría ser interpretada como comunicación de guerrilla para contrarrestar el alcance de la crisis conocida.
Según People, en 2003, el hoy hombre de 69 años fue arrestado en medio de una operación encubierta, y 2 años más tarde fue condenado a libertad condicional luego de hallársele culpable de haber obtenido drogas con fraudes y engaños. Ahora, el lector se pregunta: ¿Qué tiene que ver esto con lo otro?
De hecho, lo anterior ha aparecido como comunicación de contexto. Mientras, en la comunicación formal, salió nuevamente una voz oficial: “la aerolínea llevaría a cabo una revisión de sus procedimientos y políticas que se completarán para el 30 de abril”.
¿Calma las aguas? Creo que no. Pregunten a la audiencia del "host" estadounidense Jimmy Kimmel que disfrutaba morbosamente del "sketch" que hizo de inmediato sobre el tema.
¿Y qué ocurrió después? Otras versiones de prensa que corroboraban que la víctima no tomó una actitud hostil mientras lo "reacomodaban".
Las empresas, cada vez que se ven en situaciones de riesgo y crisis se apoyan en su equipo legal y financiero y dejan a un lado el tema de la comunicación, sólo hasta que las audiencias reclaman que la comunicación ha sido el gran ausente en la crisis.
No se trata de quien comunica qué, a quién, en qué tiempo. En momentos de tormenta se debe atender la situación, analizar los datos, comunicar oportunamente a través de mensajes que sean compatibles a cada audiencia, pero con un racional homogéneo, ser asistido por profesionales que sean respetados por su experiencia y capacidades, atender estratégicamente los frentes digitales y tradicionales, no ser tacaño al invertir en aquello que parece un intangible, comunicar eficazmente, de manera integral, dejar a un lago los egos y sobre todo… entender que todo lo que haga o diga puede ser viralizado en su contra.
Por cierto, ¿cree ud. que era necesario en primera instancia invitar al CEO de la empresa para que entre de inmediato al ruedo? Pienso que no, pero si la alta gerencia estipula que es lo que se debe hacer para enmendar y contener el daño, no hay estratega en comunicación que persuada para evitar ser quemado en una hoguera mediática.
En estos casos, se recomienda tener toda la información disponible, sentarse a analizar todas las incidencias sin que pase mucho tiempo para responder y gerenciar la crisis comunicacional, y por sobre todas las cosas, piense: "PRIMERO EL CLIENTE, no el negocio".
El gerente normalmente no reconoce que necesita apoyo comunicacional por expertos con trayectoria en estos temas (salen y sobresalen todos los "gurús" de crisis, marketing, periodismo y coaching comunicacional), pero es necesario tener en cuenta que una buena asesoría evita pérdidas millonarias y una inminente fractura reputacional.
Que la reputación se destruya sólo toma un “click”; recuperar, cuidar de ella y mantenerla, una millonaria inversión.

El autor es Periodista y Consultor en Comunicación

jueves, 30 de marzo de 2017

Salidos del closet en el castillo de “La Bella y la Bestia”


Rainer Tuñón C.

Antes de Pixar, la versión animada de la increíble historia de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, se convirtió en un hito en la historia del cine, logrando ser la primera en su género en ser nominada al Oscar como Mejor Película de Animación.

Este año, Bill Condon, creador de interesantes historias como “Dioses y Monstruos”, “Mr. Holmes”, “Kinsey” y el musical “Dreamgirls”, así como aquellos basurones de “Candyman 2” o cualquiera de las dos últimas partes de “Crepúsculo”, se inspira con la batuta de Disney y arrasa en taquilla con esta nueva versión de “La Bella y la Bestia”.  

Sí, la película es típicamente linda y aporta estilización, pero peca de tontorrona e ingneua, a pesar de su sutil controversia gay con el personaje de Le Fou (un correcto Josh Gad), que para algunos da un paso adelante en los tema de inclusión y diversidad en cuento a la aceptación de preferencias sexuales, pero para otros un insulto a la educación de los niños.

Tanto espanto para nada. Hemos aplaudido a muchos personajes bajitos de sale n películas que ni se imaginan que se han hecho para introducir visualmente el tema LGTB. No nos referimos a “Moonlight”, “The Danish girl” o “Secreto en la montaña”. 

Hay ciertos personajes que tienen su tinte pastel por ahí. Nadie preguntó por el general Blue de “Dragon Ball”, Luis y Lestat (Brad Pitt y Tom Cruise) en “Entrevista con el Vampiro”, “Constantine” (Keanu Reeves resolviendo todo con nicotina) y “Deadpool” (que aguanta como varón la embestida trasera de su novia) o el inolvidable papel de Whoopie Goldberg en “The purple color”.

Disney tiene referentes dentro del closet. ¿Si le ponen mucha atención, qué piensan de Hades en “Hércules”; Baloo vestido de hawaiana ante el Rey Louis del “Libro de la Selva”, Mérida de “Valiente”, Chi Fu de “Mulán”, Timón, el “sidekick” de Pumba en “El Ray León”; Francis, la mariquita de “Bichos”, Oaken y definitivamente la princesa Elsa, de Frozen (“Libre soy… Libre sooooy”)?

Sin detenernos en ese polémco, pero innecesario detallito, la película misma tiene un elenco brillante, salvo el personaje de “Bestia”; números musicales sólo para amantes del género (largos y repetitivos), así como momentos de bostezos que permiten tomar un “break” para ver si algo bueno pasar minutos más adelante (bueno para comprar el maravilloso “pop corn”).


Sin duda es para quienes disfrutan de este género. Mejor estuvo y por cancha la versión de “Jungle Book”. 

sábado, 31 de diciembre de 2016

Cine: Lo mejor del 2016


Rainer Tuñón C.

Al cierre del año 2016, en el cine hubo interesantes propuestas que animaron al público a buscar, tanto películas comerciales estadounidenses, como de otros mercados mundiales y producciones independientes con resultados muy positivos para la taquilla. He aquí una lista de las mejores películas vistas durante este año que culmina.

Tren a Busan. Los pasajeros de un tren que viaja de Seúl a Busan tendrán que luchar por su supervivencia ante una epidemia zombie. Sí, esto se ha visto en tantas ocasiones que para qué una más del género, sin embargo este drama de suspenso coreano empaca mejor un producto caduco, dándole un enfoque más retorcido desde la perspectiva del detestable ser humano, con un ritmo narrativo más intenso y más efectivo que cualquier capítulo de "The Walking Dead".

El Libro de la Selva. Los personajes de “Jungle Book” cobran vida gracias a una gran labor de especialistas en efectos especiales guiados por el actor y director Jan Favreau (“Iron Man”), para lograr una extraordinaria fantasía que nos hace regresar en el tiempo en que los dibujos animados de la casa Disney ofrecían historias llenas de música y emoción. Una de las mejores películas del año y un deleite visual para niños y adultos.

Capitán América: Guerra Civil. Para los estudios Marvel, la fórmula funciona cada vez mejor y definitivamente la tercera parte de las aventuras del Capitán América tiene todos los elementos de una receta para el éxito. El enfrentamiento de estos míticos guerreros se hace más emocionante una vez presentan al nuevo hombre araña (Tom Holland), y la estructura misma del guión permite que el fanático se meta en una historia que mezcla con tino espionaje, intriga y acción en medio de tanto súper héroe.

Elle. Un intruso entra en la casa de una diseñadora de videojuegos y abusa de ella. Esta es la premisa que usa el director Paul Verhoeven (“Bajos Instintos”) en su regreso a la gran pantalla, sólo que en esta ocasión entrega un filme francés con una impecable actuación de Isabelle Huppert en un atrevido mix entre Hitchcock y Michael Haneke, con crudos guiños cómicos de la factura de este realizador famoso por “Robocop”, “Total Recall” y “Showgirls”.  

Sully. Cualquiera que diga que Clint Eastwood es un director viejo tiene toda la razón. La sabiduría y la experiencia permiten que siga dirigiendo interesantes propuestas que se complementan con el trabajo de un elenco que sabe lo importante de cada proyecto del mítico actor y director de cine. Este año muestra la verdadera historia del capitán Chesley Sullenberger, mejor conocido como “Sully”, quien logró salvar la vida de 155 pasajeros amerizando en las gélidas aguas del Río Hudson en el 2009. Se destaca el filme por una muy humana caracterización de Tom Hanks en el protagónico y el rigor, tono y secuencia dramática con la que narra Eastwood estos hechos verídicos.


SPLII: A Time for Consequences. De las pocas películas de acción que llegan desde Asia, esta es definitivamente es la mejor. Tony Jaa ("Ong-Bak") forma parte del elenco en este relato que combina acción y drama a partir de la mafia en la donación internacional de órganos, los corruptos sistemas penitenciarios y una variedad de talentosos villanos. El resultado: explosivo y muy recomendado.


Mi Gran Noche. Subversiva comedia negra coral española de Alex de la Iglesia, que logra una química inusual entre la nostalgia “kistch” y la más absoluta plasticidad del pop de los noventa para llevarnos al endemoniado set de una noche de fin de año en donde todo sale tan mal que en ocasiones logra desternillantes experiencias tipo “Muertos de risa” meets “Soapdish”, pero una grata incursión del monstruo de la canción Raphael. Disponible en Netflix.

No respires. El uruguayo Fede Álvarez (“Evil Dead”) regresa a Hollywood con un pequeño thriller lleno de sorpresas provocadas gracias a una muy lucida actuación de Stephen Lang (“Avatar”), interpretando a un no vidente que persigue a un grupo de rateritos que entran a su casa para hurtar.


The Mermaid. Con una recaudación de más de 500 millones de dólares, la última película del director Stephen Chow (“Kung Fu Hustle” y “CJ7”) se ha convertido en la sorpresa del año. Una sirena es enviada a asesinar a un empresario que amenaza con acabar la colonia de estos míticos seres, desatando una serie de cómicas situaciones con un mensaje ambiental muy marcado a o largo del filme.

Hacksaw Ridge. Otros nombres que están en boca de los críticos son Mel Gibson (“Arma mortal”) y Andrew Garfield (“El hombre araña”), quienes muestran una historia única sobre la Segunda Guerra Mundial y las experiencias del sargento Desmond Doss, cristiano adventista que salvó a 75 soldados en el frente de la batalla de Okinawa, a pesar de su rotunda negativa a portar armas de fuego. Por el acto heroico sin precedentes, el presidente Harry Truman lo condecoró con la medalla de honor.

Un bonus track…

Deadpool. El ex operativo de las fuerzas especiales Wade Wilson se convierte en Deadpool, lo más anti todo en la lista de héroes de Marvel, y su película se convierte en una sorpresa de temporada gracias a una retorcida habilidad para proponer con sorna y vulgaridad todos los chistes posibles dentro de una película de acción, una extraordinaria caracterización de Ryan Reynolds como el protagonistas, junto con una muy efectiva campaña de marketing que buscaba provocar… y lo logró.

https://www.youtube.com/watch?v=-FRgkJWR2W8

Y el placer culposo del 2016...

Escuadrón Suicida. Parece que las películas más divertidas del 2016 han tenido como común denominador el ser políticamente incorrectas. En el caso de "Suicide Squad" de David Ayer, Margott Robbie y Will Smith se encargaron de darle pimienta a una inusual acentura contada con cierta torpeza y candidez, a pesar de ser una prometedora historia sobre villanos reclutados para salvar al mundo en una especie de "Los 12 del Patíbulo" en versión meta-humana.

https://www.youtube.com/watch?v=XR0a3ZpKxkY





viernes, 8 de julio de 2016

La puja y repuja en el cine por los Panama Papers


Rainer Tuñón C.

Los grandes estudios de Hollywood están en la puja por obtener los derechos del libro “Secrecy World” del ganador del premio Pulitzer, el periodista Jake Bernstein, sobre el escándalo mundial de los “Panama Papers”, aún considerado como la más importante filtración de información sobre activos, ganancias y evasiones tributarias de personalidades de alto perfil en el mundo.

“Una película basada en los Panama Papers está siendo comprada alrededor de Hollywood”, anunciaba una noticia difundida en la versión web de “The Guardian”, la cual se adelantaban algunos conceptos que Bernstein revela sobre lo que sería su próxima publicación. Y eso que desde hace algunos meses el periodista destapó una olla cromática muy ensalzada que apuntaría su onda expansiva hacia el mundo del arte con la divulgación de datos de transacciones secretas a propósito de obras clásicas de Vincent Van Gogh, Jean-Michel Basquiat, Andy Warhol y Amedeo Modigliani, valoradas en cientos de millones de dólares.

La publicación Deadline ya adelantó que Steven Soderberg (“Tráfico”) busca producir y dirigir el filme basado en el libro, haciendo mancuerna con el guionista Scott Z. Burns (“Contagio” y “Efectos secundarios”), con quien ha trabajado antes.

Existe una altísima expectativa sobre este proyecto literario que estará en los más concurridos anaqueles del mundo desde la segunda mitad del 2017, sin embargo, ya se habla también que contará con un tratamiento cinematográfico que evoque la fórmula del clásico “Todos los hombres del presidente”, de Alan J. Pakula, de la ganadora del Oscar de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos, “Spotlight” o del drama de Olver Stone sobre la figura de Edward Snowden, pues este tipo de escándalos periodísticos han sido terreno fértil para hacer que el público se plantee más inquietudes sobre las vulnerabilidades existentes en los sistemas que rigen el orden mundial.


Desde dramas históricos impactantes como “El año que vivimos en peligro”, de Peter Weir, hasta recientes proyectos como “Argo”, de Ben Affleck, las investigaciones periodísticas provocan reflexiones importantes en la sociedad. En el caso de un filme sobre los “Panamá Papers”, el resultado de su factura técnica amplificaría será de interés especial para las grandes audiencias. De pronto, sería bueno alentar al escritor Ramón Fonseca Mora para que de su experiencia se monte en esta ola, agregue mensajes de expectativa en sus redes sociales y luzca un monumental "bestseller", que seguro venderá millones de ejemplares en todo el mundo.

jueves, 7 de julio de 2016

Educación sexual en Panamá: ¿Quién tiene la razón?


Rainer Tuñón C.

La absurda diatriba que se coloca en el ojo público como consecuencia de la posible producción de una guía de educación sexual para beneficio de la población, a propósito de la discusión de una legislación que busca la adopción de políticas públicas de educación integral, atención y promoción de la salud, parece tener el mismo destino de una relación que enfrenta un embarazo adolescente no deseado por puro gustito, pero con falta de información razonada, presiones de grupo, mala comunicación y un pésimo sentido de planificación familiar, a pesar de su romántica intención.

Es cierto, y da pena leerlo de esta manera. La mayoría de nuestros abuelos y padres, como secuela de tabúes y posturas sociales mal tratadas, hicieron caso omiso en el suministro de una adecuada y oportuna información a nosotros como generaciones siguientes, y a su vez no somos capaces de reconocer que metimos la pata con nuestros niños y jóvenes en temas de sexualidad, sobre todo en una era en la cual los referentes sexuales son parte de nuestro día a día dada las deformaciones sociales que estamos experimentando, incluyendo la pérdida total de lo que entendemos son valores, derechos humanos y una bajísima espiritualidad disfrazada por temor a Dios.

Desde que se nos decían frases tan poco edificantes como: “recuerde mijita que si la tocan arriba, se abre la puerta de abajo”; “atento que apenas cumplas 17 te llevo yo mismo al putero para que te hagas hombrecito”; “deja al niño que le toque la nalga si para eso es hombre”; “deja a la beby menearse así va aprendiendo”; “no te afanes niña que cuando te ven mayorcita, cualquier marido conseguirás”, en realidad estábamos alimentando a esta criatura que en el contexto actual no permite que la sociedad avance con responsabilidad, compromiso y seriedad.

Este bache provocó que el sexo sin orientación seria se tomara la mente de todos, haciendo que buscáramos nuestros referentes por terceros fuera del hogar, internet y redes sociales incluidas. El lamentable panorama no tiene que ver con la fragmentación del núcleo familiar, comprende en realidad lo que dejamos de hacer como padres de familia y gente de bien por nuestros propios hijos.


Se presenta la oportunidad de detenernos a corregir, y de inmediato se propone una ley que, sin ser discutida a profundidad, provoca cuestionables gestiones paralelas que en realidad deberían surgir después del consenso como sociedad y la aprobación de la ley, para que tengamos una visión más clara de sus contenidos.

Ahora, me crea la duda, por ejemplo, sobre la conformación y el radio de acción de una Comisión Nacional de Salud Sexual y Salud Reproductiva, que tendrá dentro de sus objetivos, la vigilancia y el seguimiento de la disponibilidad de métodos de planificación familiar, pero que no sabemos quiénes la integran y cómo debería funcionar.

Asimismo, el supuesto análisis a conciencia de los artículos del 6 al 9 del proyecto de ley que plantean la interpretación sobre el derecho de la salud sexual y reproductiva reconocido por el proyecto a todas las personas, que sustentan una limitación al ejercicio de la patria potestad. Por todo lo anterior y algunas líneas más, creo que es necesario que aprendamos a no imponer la buena intención porque se cruza con la desinformación y lo único que crea es la división de bandos equivocados, y con ello le hacemos más daño a nuestras futuras generaciones.

Señoras y señores. Hasta para comunicar hay que detenerse unos minutos para comprender lo que no se está diciendo con alma, verdad y razón. A propósito, ¿Era necesario hablar de una guía sexual primero que la ley en este contexto? Creo que no. Preparemos bien los insumos para que una vez aprobada podamos tener la hoja de ruta clara y dejemos de leer a grandes titulares que nuestros hijos adolescentes no tienen control de sus hormonas y además quedan enfermos de por vida.




sábado, 11 de junio de 2016

Anomia social y los excesos de productos ciudadanos "internamente brutos"


Rainer Tuñón C.

Existe un porcentaje mínimo, pero muy importante, de lo que recientemente se le ocurrió a un colega denominar como modelo hacia una nueva forma de entender qué es "producto interno bruto". 

Esta interesante variable se puede fragmentar si analizamos el comportamiento de núcleos de población que, al margen de su formación académica o cultural, presentan todos los padecimientos que en sociedad cuestionamos sin darnos cuenta que, por la falta de un modelo educativo y socio cultural de aceptable nivel, nos enfrentamos sin herramientas de cambio a un mal crónico que aumenta en detrimento de nuestra anatomía como nación.

Contamos, por ejemplo, a una mano de obra poco calificada, hasta para trabajos fundamentales, como el cuidado de nuestros hijos, ancianos y familiares enfermos, sobre un salario exponencialmente aumentado dada la ínfula de una oleada migratoria que especuló sobre el tipo de servicio que ofrece y provocó que el mercado se abultara de trabajadores locales y foráneos residentes con mucha ambición salarial, pero sin aptitudes y actitudes correctas para el empleo.

Hay gente con problemas serios de cuestionamientos al servicio de transporte selectivo de pasajeros, no tanto por la llegada de ciertas innovaciones que tienen amantes y detractores, sino porque el sienten que el sistema no puso reglas claras y apadrinó la cultura del “no voy”. Al final, comentan: "tenemos al deficiente taxista y al mismo tiempo una uberizada respuesta que vive de la ilusión del servicio de calidad, cuando al final es sencillo, si el conductor es una bestia, no hay aplicación que le calme el instinto".

Por los buses, ni hablar. Cambiaste los artefactos, pero no las mañas del sistema. Al final, lo adquiere nuevo dueño, pero el daño hecho está. El "diablo rojo" no era malo, de hecho, identificaba culturalmente el sentir guapachoso de la ciudad. Era el sistema que jamás debió llegar a convertirse en un depredador de la selva de cemento.

Fondas y restaurantes tienen mano de obra calificada en extranjeros que derriten tímpanos dizque con una buena atención, cuando en realidad es una venta de valor agregado de ellos que identificaron las fallas por el absurdo sentido de "orgullo local" que no siente que debe servir, sino existe para que le sirvan. A veces es bueno darse cuanta que se puede trabajar con humildad y ganar mucho más dinero sin tener envidias pendejas por el "trato" del foráneo en este tipo de negocios.

Se cuestiona al trabajador de la construcción por provocar ese desagrado por sus afamados piropos, que además son apadrinados por una horda de machos "machotes" que no entienden que lo que hacen no es piropear. Señores: un piropo es una frase ingeniosa que se utiliza para adular, no para deningrar, insultar o irrespetar, sobre todo a nuestras mujeres, como gesto de galantería, y pasó de moda porque dejamos de ser ingeniosos y galanes.

He leído recientemente quejas en cuanto a los proveedores de servicios de promoción, comunicación digital, periodismo y publicidad, en donde tenemos serios inconvenientes entre clientes que prefieren pagar por servicios por debajo del estándar de precio local, pero sin una regulación costo efectiva, tomando en cuenta que los dueños de este tipo de empresas y los nuevos jugadores de la cancha, muchos de ellos extranjeros y otro tanto “talento” local sin mayor experiencia en este tipo de trabajos, atendiendo a una realidad de la economía local, ajustan sus montos y  provocan un “momentum” incómodo porque se paga por debajo de la calidad óptima del entregable.

Las demás asignaciones en sectores como contratistas, mensajería, servicios a domicilio y asistencias en comercios en general cuentan con una capa social de muchachos que desestimaron su esperanza académica por trabajar de lo que fuera, como si el sueño americano aplicara en la ganancia semana a semana en una tierra en donde se come tamal y chicheme. De esto, tenemos jóvenes que simplemente dejaron la escuela y encontraron refugio en actividades que dejan algo de plata y les permite vivir en "cuartitos", o con compañeros de habitación con las mismas aspiraciones en la vida, pero con la excusa de que lo hacen porque algún día les irá mejor.

Peor aún, nuestra población de “ninis” aún no encuentra el momento de demostrar si salen o no del prejuicio mediático sobre su estado de vagancia, si tienen oportunidades de crecimiento real, si se resignan a ser amos y amas de casa, o si la plata cayera del cielo para ir desapareciendo de la percepción colectiva que los acusa de ser una de las casas por la cual la economía no se mueve con mayor dinamismo.

La clase política no se escapa. La ausencia de egresados “cum laude” de sus respectivas "escuelas de cuadros", provoca un reciclamiento de viejas y podridas glorias, segundas opciones o el clásico “peor es nada” para mostrar cada  cinco años al electorado que los cambios son comportamientos realmente cíclicos y lo que nunca varía es que la visión de país está en el ojo retorcido de quien se enriquece.

Hallamos a una población que encuentra en el sexoservicio la calve del éxito para obtener de la manera más sencilla, lujos y demás placeres. Ojo, el marcado, que antes estaba muy vinculado a las “especialistas” extranjeras porque Panamá "es una lenteja", ahora cuenta con un importante impulso de locales – hombres y mujeres - que reclaman espacios perdidos, porque están en un momento en el cual no le rinden cuentas a nadie de su núcleo familiar o entre sus tutores sociales. Para ello, se promocionan en medios locales, páginas web, anuncios radiales o se presentan en casinos, bares y lugares de ambiente para presentar un menú ser oportunidades a los clientes. Este producto ya tiene demanda en poblaciones infanto-juveniles y las autoridades junto con la sociedad civil se enfrentan en una diatriba estéril sobre educación sexual cuando el problema ya no tiene punto de retorno, sino con educación.

En este mismo saco se encuentran los aprendices de corruptos que aprendieron de aquellos que en un gobierno son pillos y en otros héroes de la patria que disfrutan de cada “selfie” u homenaje por los logros alcanzados durante su generación de obras y proyectos.

Ah, sin duda alguna están los aspirantes a maleante, los "wanabí" maleante, chacalitos y chacalitas (de esas que usan tubi, franela y chancletitas) que encuentran en el lenguaje bajo lumpen un cómodo nicho para evidenciar que la ni escuela ni el hogar pasaron por cada uno de ellos y encima culpan a la sociedad por no darles la oportunidad para demostrar su talento. ¿De cuál talento hablamos? Hasta para ser maleante hay que estudiar, rezaba un verso de Rubén Blades.

Si a la justicia le permitieran trabajar, y los gobernantes no jugaran con los poderes del Estado, al menos el ciudadano tendría la esperanza de verlos presos luego de juicios realizados en estricto derecho, en vez de someterse a retenes innecesarios, detenimientos ilógicos por “actitudes sospechosas” o esa percepción de nuestros policías de que todos somos culpables hasta que después de la absurda medida cautelar y juicio apenas justo, se compruebe su inocencia.  

Y qué decir de esa masa interactiva, sin mayores funciones cerebrales que levanta el dedo en el coliseo de las redes sociales. Es gente de bien – me dicen-, que estudió, trabaja activamente, responde económicamente, pero perdió toda capacidad de construcción lógica de pensamiento para discernir lo bueno de lo malo antes de dar un “click” por una falsa imagen, un meme o un vídeo plantado por ahí.

Allí también cohabita lo que en su momento nos hizo recordar el profesor Danilo Toro cuando se refería en un medio de comunicación al estado de “anomía social” que estudió a través de Emile Durkeim, que deriva de la desorganización social como consecuencia de normas sociales que no tienen congruencia. Esto lo despreciamos, pero lo seguimos con morbo y malva cuando exponen a ciudadanos pelearse en plena calle o a estudiantes simulando sexo como travesura adolescente, y son filmados desde un teléfono para que los periodistas eleven su voz de protesta frente a estos actos grotescos que no tienen castigo terrenal.  

Peor aún, esa masa que encima apadrinamos los medios y sus profesionales, transpira hediondo racismo, xenofobia, discriminación sexual, fundamentalismo extremo, ignorancia dictatorial y un enfermizo fanatismo religioso que ya raya en lo inaguantable.

Peor, tanta información y tanta más ignorancia probada en cuanto a temas de referencia sexual. Ni leyendo el Kama Sutra o metiendo un chip el algún lugar (no imaginen), entraría información oportuna para que reflexionemos sobre nuestras conductas y dejemos de ser tan desafortunadamente ignorantes sobre la sexualidad.

Cuestionamos una delincuencia y un estado de sitio de la pobreza que realmente nos importa cuando esto revienta en nuestra puerta y Para colmo de males, tenemos a nuestros salvadores, un segmento interesante de sabihondos y culturetas, aspirantes y veteranos mercenarios, que dicen asistir al prójimo por un mejor país, sin mayor sensibilidad ante cualquier emprendimiento real de una clase limitada llena de dirigentes que sienten que nos echan perlas, por lo que además debemos agradecerles el aporte significativo a nuestro impulso mediocre por creer que el “status quo” actual está más que bien porque somos #Panamá.

¿No se han dado cuenta que el ADN nuestro tiene mezcla de todas las razas posibles y que además las preferencias de sexo, culturas, religión o ideas políticas se deben respetar aunque no se compartan?

Pareciera que estamos en un momento en que creemos que somos sabios analistas de todos los temas de interés, somos expertos en deportes, política, valores, y nos vanagloriamos de un sentimiento y orgullo patrio, falsamente nacionalizado por verdades que nos atrevemos a enfrentar con madurez, pero sobre todo, seguimos en ese estado cínico de rompedera que no nos permite ver en qué estamos fallando, porque, es cierto, tenemos que crecer en educación, pensamiento científico, critico, espiritualidad, y muchísima humanidad.

Si el conocido producto interno bruto se define como un instrumento macroeconómico para analizar en dinero el valor de nuestros bienes y servicios de final de demanda en nuestro país, el nuevo modelo de producto interno bruto describe a un ciudadano producido artificialmente -nacional o foráneo-, que comparte nuestro espacio geográfico, definitivamente posee mucha o escasa información, pero no la procesa para algún beneficio, es poco inteligente y cuenta con una impresionante deformación emocional.

“Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad”, inmortalizaba el abogado colombiano Diego Luis Córdoba y de veras que esta sabiduría sigue siendo universal.

El Monstruo Leñador, asesino de sicópatas

Rainer Tuñón C. La navegación sin rumbo fijo entre títulos del catálogo de Netflix nos lleva a encontrarnos con inusitadas curiosidades. Apa...