miércoles, 16 de septiembre de 2015

“Kenke” aviva debate sobre la marihuana en Panamá

Foto: Facebook (Notas de Producción/Kenke)
Rainer Tuñón C.
El debate que ha surgido en la actualidad ante el tema tabú del consumo de marihuana llega a las salas de cine de Panamá con el estreno de la producción “Kenke”, dirigida por Enrique Pérez, y que cuenta con la participación de los actores Milko Delgado, Eric De León, Winnie Sittón, Alejandra Araúz, Nyra Soberón Torchía y el cantante de reggae-rap Mr. Fox.
La trama de esta comedia con toques de humor negro nos lleva a conocer a Kenny, un joven consumidor de la hierba, cuya familia no acepta su preferencia y permite que su primo Josué, un exitoso profesional, sea la persona que enderece al muchacho, desconociendo que él también comparte su gusto particular por el producto y se desata entonces una cruzada para desmitificar temas sociales provistos de doble moral.
“Kenke” ha sido una comedia realizada por el colectivo denominado Mente Pública, en colaboración con la productora Best Picture System, y fue la única película panameña que logró participar en el concurso “Primera Mirada”, organizado durante el pasado Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF Panamá).
Enrique Pérez, realizador de “Kenke”, destacó que el proyecto vio luz en un ambiente muy especial, con locaciones de la ciudad de Panamá, rodeado de amigos y colaboradores que apoyaron en todos los aspectos posibles para hacerlo realidad.
“Siempre es difícil hacer una película. Hay muchas cosas que tomar en cuenta para llevar a cabo una producción y es mucho más difícil sin muchos fondos”, agrega Pérez.
Sobre este filme, el economista Juan Jované, a quien el equipo de producción se acercó para conocer su opinión respecto al tema y al mismo tiempo sobre la idea de hacer una película que reflejara realidades del consumo de marihuana en distintos estratos sociales del país, explicó que el término “kenke” era muy conocido desde los años cincuenta, pero muy cuestionado y perseguido por las autoridades policiales.
El profesor universitario compartió que es necesario promover una seria discusión sobre los tabús para hablar con franqueza sobre los componentes científicos, sociales, económicos y humanos, para que lleguemos a ciertas conclusiones.



lunes, 24 de agosto de 2015

Las andanzas del Chupacabras


Rainer Tuñón C.

Se reconoce a la criptozoología como una pseudociencia que confía en relatos, leyendas, reportes oculares, avistamientos y evidencias que carecen de rigor científico; sin embargo, sus historias pasan generaciones buscando respuestas entre investigaciones paralelas a sucesos científicamente comprobados, revisiones de revistas de sólido prestigio que reportan fenómenos más allá de nuestro entendimiento, o definitivamente las mejores series y películas sobre actividad paranormal y demás hierbas aromáticas.

Desde el monstruo del lago Ness, los rods, el Yeti, el Kraken, el Okapi y Pie Grande hasta nuestro propio ídolo criptológico latinoamericano: "El Chupacabras", ha existido una morbosa fascinación sobre todo por lo que este personaje ha podido hacer para robarle la calma a cualquier vecino puertorriqueño, mexicano, colombiano, argentino y definitivamente, el panameño.

El cine B se está nutriendo de este icónico monstruito, pero lo han llevado de paseo a través de lamentables proyectos, tanto de cine como de televisión, cuya máxima representación tiene como escenario perfecto la selva darienita, y encima toma como contexto el mismísimo tapón del Darién, en donde el calor y las vicisitudes colocan a cinco turistas que llegan a Panamá, se pasean por la cinta costera, logran hospedarse en un hotel con todas las facilidades de fiesta, movida y diversión, buscan lo máximo en turismo ecológico y de aventura en la misteriosa región; pero chocan inevitablemente con el mismísimo “Chupacabras”, que dejó de alimentarse de animalillos, para comer carne y beber la sangre de sus parranderas víctimas.

¿Qué hemos visto por ahí sobre el Chupacabras? Definitivamente aquellas cintas tituladas “Guns of El Chupacabra” y “Chupacabra: Dark Seas”, así como las apariciones del mítico depredador en las series animadas de “El laboratorio de Dexter”, en “Scooby-Doo” y definitivamente en un capítulo de los “Expedientes Secretos X”.

Ahora, el nobel director Alastair Orr y su equipo de producción toman la rienda de este proyecto y quedan más que entusiasmados con las posibilidades de fílmicas del país, pero creemos que dejaron pasar un detalle importante: hacer una historia coherente, distinta y de impacto, no esta monumental pieza de aburrimiento (escrita por Max Roberts), que presentaran en clave de suspenso, que para colmo de males se enreda con una innecesaria secuela de clisés absurdos del género, buscando alguna excusa para crear sustos apenas genuinos.

En el cine de terror de bajo presupuesto, intentarlo no basta. Hasta la trilogía de “Sharknado  o el serial de “explotation” llamado “Machete”, entendiendo su buen gusto por presentar verdaderas basuras que divierten por lo absurdo, son piezas de fina edición al lado de este ejemplo de cine chatarra que trata -sin éxito- de posicionar al país como centro de interés en cuanto a locaciones exóticas.

Lo peor del filme no es el hecho de que sea la típica mala película que presentan como “filmada en Panamá” (“Desnuda en la arena”, con Isabel Sarli al menos  enseñó a ver el Causeway hacia 1969), que tenga actores desconocidos que registran básicos modelos de interpretación, o que mezcle la acción con el pseudo documental y cierre con el clásico formato de “noticia de última hora”, valiéndose de las redes sociales como elemento innovador, sino la referencia perversa del título para satisfacer el gancho marquetero de las audiencias fuera de Latinoamérica, refieriéndose al término “Indigenous”, como profesando al carácter mismo del mito y su aparente relación originaria.

Posiblemente, lo que guste a ratos sea la presentación misma del monstruo; sin embargo, si han visto aquel placer culposo llamado “Especies” (por cierto, dicen que la aparición en Puerto Rico del Chupacabras se dio cuando la estrenaron en 1995, por ello creen que se parece al personaje de Sil, encarnado por Natasha Hernstridge), "El Descenso" de Neil Marshall y la saga del “Señor de los Anillos”, que haga posar al Golum o a cualquier orco, definitivamente desaparece gradualmente la fascinación en la gran pantalla por este fenómeno cultural que acaparó titulares en diarios y programas sensacionalistas cuando no había noticia de interés qué publicar.

Hay cine peor, es cierto, pero ¿para qué ver más de lo mismo con la excusa de que se filmó en el istmo?




jueves, 16 de julio de 2015

Villanos al ritmo de los minions

Rainer Tuñón C.

Los minions son organismos unicelulares que existen desde la era de los dinosaurios. Su propósito en la vida: servir a un villano, no importa si es de origen humano, animal o robótico.

En el curso de su historia A.G. (antes de Gru), han participado en el ascenso y caída de faraones, vampiros, emperadores, entre otras grandes mentes criminales; sin embargo, el exilio y la falta de amo, provoca un sentido abrumador de aburrimiento y presienten su extinción.

Ello los lleva a escoger liderazgos que permitan salir a buscar formas malvadas a quien seguir, por lo que la vista de la Estatua de la Libertad los conduce hacia la tierra de las oportunidades y a su vez a Scarlett Overkill, una villana para morir.  

La carta de presentación de estas amarillentas “tic tacs” permite a los niños ser parte de la fantasía y la hilaridad desenfrenada, pues los minions son el alma de cualquier fiesta, debacle o algún evento con resultado incierto.

Como protagonistas, no podrán sostener realmente una película de más de hora y media, pero: ¿a quién le importa?

Lo bueno del filme, definitivamente es Pierre Coffin, el genio detrás de estas píldoras amarillas que llegamos a conocer gracias a la serie “Mi villano favorito”. La visión de estos personajes y su dispar comportamiento es un toque fino del buen “slapstick” con sardónica picardía, pero el logro más convincente lo aporta con su capacidad de recrear con técnica esas especiales voces y colocar en la pantalla tantos referentes culturales para mantener motivados a los adultos que siguen las desventuras de estos tiernos y siniestros personajes.

Coffin, además, llega a aclarar que en el universo minion no hay hembras, pues "viendo lo tontos y estúpidos que son a menudo, no podría imaginar a minions hembras", según comenta en notas de producción.

Asimismo, el autor desmitifica, a través de esta película, el origen mismo de ellos, alegando no son seres humanos “minionizados” o que son resultado de clonaciones.

El gran valor del filme recae en la capacidad de mantener un ritmo ameno, bajo la dirección de Coffin y Kyle Balda, sin mayores pretensiones, con una buena partitura musical de Heitor Pereira (ex integrante del Simple Red que se dedicó a componer para películas como “Mi villano favorito” y “Los Pitufos”), que evoca con tino la sonoridad de los años sesenta, y hace tributos a Henry Mancini y Lalo Schifrin; así como el loable trabajo de edición y conceptualización de los gráficos para este proyecto que entretiene.

viernes, 10 de julio de 2015

Panamá y Honduras triunfan en The Victory Awards de Comunicación Política


Rainer Tuñón C.

El éxito detrás las estrategias de comunicación política de Panamá y Honduras se han colocado entre los casos más interesantes vistos durante este último año, de acuerdo al criterio de expertos y analistas políticos, que desde Washington D.C., premiaron las mejores campañas de la región en los Victory Awards, los galardones más prestigiosos de la consultoría política en Estados Unidos e Iberoamérica.

El consultor en comunicación política, Raúl Velázquez, se consagró como un verdadero estratega de las “campañas de ataque”, toda vez que su modelo estratégico “El pueblo primero”, logró ayudar a alcanzar el triunfo de Juan Carlos Varela en las pasadas elecciones de Panamá del 2014; mientras que el equipo de la consultora argentina Datamática, liderados por Julio Pizetti y Héctor Iván Rodríguez, se alzó con el trofeo en la categoría de investigación estratégica por la labor de encuestas realizadas para las elecciones presidenciales de Honduras.

Los Victory Awards (http://victoryawards.us/) reconocen la excelencia en los resultados y el  impacto de las campañas políticas, así como de las publicaciones, blogs y spots relacionados con la política, en la cual blogueros, estrategas de campaña, encuestadores, consultores, investigadores, publicistas, asesores en comunicación estratégica y periodistas del mundo postularon sus aportes y experiencias en las campañas electorales.

Las “campañas de ataque” son dinámicas de comunicación orientadas para brindar al elector los argumentos para no votar por un candidato, basado en hechos ciertos, basados en datos de investigación de mercado, que permiten el diseño de mensajes que buscan que hechos sean conocidos por la masa que depositará el sufragio.

El jurado calificador de los Victory Awards estuvo integrado por 40 profesionales de la profesión política a nivel mundial, quienes evaluaron cada postulación relacionada con elementos de consultoría, tecnología, estrategia, periodismo y elementos de campañas realizadas durante los últimos procesos electorales de la región.   

Así, el premio a la consultoría de imagen política del año fue para el argentino Jorge Gerez y su campaña “Por un Paraná Mais Forte”; entre tanto, el reconocido estratega Dick Morris, recibió el Honorary Victory Award por su trayectoria como asesor de éxito en campañas políticas en el mundo.

Juan Carlos Limón, gestor de las campañas electorales para gobernadores y campaña de candidatos a diputados federales por el PRI en México, ganó en la categoría de campañas gubernamentales; mientras que en la tecnología aplicada a la política, el proyecto argentino, VotaApp de Enrique Borba, se alzó con el triunfo.

Asimismo, los premios a la gerencia de crisis del año y a la pieza comunicacional para medio impreso, recayeron en los expertos JJ Rendón y Luis David Duque por el trabajo realizado en la campaña de Juan Manuel Santos en Colombia.

miércoles, 8 de julio de 2015

El momento “blue”


Rainer Tuñón C.

¿Alguno se dio cuenta de que un trío de mimos azules se tomó las noches de la ciudad por unos cuantos días?

Su propuesta escénica llenaba las cabezas de rock, colores, sensaciones y locuras visuales, en una tanda interactiva que por hora y tantito logró sacudir a un público poco acostumbrado a vivir este tipo de experiencias en la ciudad de Panamá.

Desde la década de los ochenta, los integrantes del Blue Man Gruop (BMG)se han dedicado a entretener con un show siempre renovado que combina con tino los trucos de la vieja escuela, la comedia teatral, eficientes “gags” de la técnica silente, toquecillos audiovisuales con colores encendidos y una respuesta musical que reta los límites perceptivos de la audiencia.

Con máscaras de látex azul, los muchachos del BMG logran ejecutan una intensa ráfaga de diversión que logra mover a los espectadores de su silla, con saltos, sobre saltos, bailes, vacilones y muchas carcajadas, mientras abren ventanas de deleite intelectual para dejar salir la data divertida que se esparce entre partículas de genialidad.

Blue Man Group es teatro, arte visual y locura electrónica que pone a disposición una gama de texturas que junto con las actividades irreverentes que incorporan en el espectáculo, ofrece momentos de fiesta para todas las audiencias.

La “performance” del grupo logra con éxito satirizar lo cotidiano y hace tributos evidentes a los momentos sociales que parecen apoderarse de nuestro imaginario cultural (la sorna a la booty-manía, por ejemplo, es una pequeña muestra de demostración del clima urbano).  

Lo bueno: Panamá recibió con aplausos y entusiasmo al grupo que viene desde hace décadas deleitando en las ciudades más cosmopolitas del mundo. 
Lo malo: ¿Alguno se dio cuenta que este trío de mimos azul se tomó las noches de la ciudad por unos cuantos días?

Recordemos que nos encontramos en una ciudad que trata de no dormirse. 

miércoles, 1 de julio de 2015

Periodismo responsable para nuestros “millennials”

Rainer Tuñón C.

La evolución constante de la comunicación digital y la búsqueda de tácticas que logren influir positivamente en nuestros “millennials”, comprendiendo su oferta de valor, motiva a hacer una profunda reflexión sobre la realidad que se desnuda descaradamente a diario, a través de las plataformas digitales, así como la validación de un periodismo que apueste por las nuevas tendencias, pero demostrando en su justa medida que el periodista funge como un curador de la información veraz, responsable y comprometida con el desarrollo positivo de nuestra sociedad.

Si entendemos que el curador de arte ejecuta aquellas estrategias que le aseguren una exitosa relación entre los artistas y su público en cómo una obra debe ser presentada, los periodistas nos estamos convirtiendo en algo más que eficientes compiladores de datos y hechos veraces que elevan la voz para ayudar a orientar a la sociedad con compromiso social, ética, valores humanos y la búsqueda constante de lo que idealmente se entiende como la verdad.

El poder de las nuevas herramientas de comunicación que desfilan ante múltiples formatos y plataformas es completamente palpable, sobre todo cuando interpretamos las razones por las cuales se difunden a diario campañas informativas que tienden persuadir a un público específico en un momento clave para la toma de alguna decisión importante.

Asimismo, la utilización de estos soportes se está prestando para hacernos revivir, como sociedad, lamentables capítulos de nuestra historia que tanto cuestionamos y que en este momento parecen despertar las mismas pasiones, ahora con capacidades de data ilimitada.

Vemos en redes sociales o escuchamos comentarios de gasolineras y pasillos de supermercado, cómo nos estamos volcamos hacia el evidente rasgo de xenofobia, la discriminación racial y sexual, el absurdo conservadurismo, el juicio sin el respeto a la legítima defensa, el linchamiento en redes sociales/foros virtuales y el desnudo como moda “status quo” de un movimiento social inmaduro muy contradictorio que nos mueven como horda hacia un moderno coliseo, en donde el “smartphone” es verdugo de un pulso social que clama por sangre, sudor, sexo, arena y prisión, sin mayor una mayor reflexión.

Hace poco, un auto denominado periodista digital mostraba la producción de un interesante video -de minuto y medio- sobre un hecho que según sus palabras “haría estragos”. Su idea era venderlo, como parte de un paquete de comunicación estratégica, junto con una grilla de tuits, un par de explosivos memes, una caricatura de grueso calibre y una cadena de cuestionadores mails, desde una personalidad digital anónima, para mostrar cuán poderosa sería esta campaña una vez se la posteara a los periodistas más influyentes de la ciudad.

De inmediato, la pregunta necia: ¿Investigaste, corroboraste y verificaste esta información? Lejos de cuestionar su conducta profesional, compartí el propósito de comunicar con responsabilidad y evitarse problemas legales por promover un tipo de escenario desprovisto de información real, lo que de inmediato hizo recordar algo que Carl Bernstein mencionaba: “… la esencia del periodismo, que debe ser la que guíe a todo buen profesional, es buscar la verdad y contarla sin manufacturas, ni sensacionalismos”.
En la actualidad, el buen periodista, sobre todo, el que interactúa con nuestra generación de “millennials” se debe distinguir por un común denominador: es un profesional que sabe diferenciar entre una información veraz, relevante y actual, frente al resto que coloca cualquier contenido en los múltiples vehículos de la comunicación digital y otros soportes de la comunicación tradicional.

De esta manera, el periodismo, en estos tiempos digitales, ha de desarrollarse a ritmo trepidante, pues los datos que llegan en tiempo real, aunque requiere de una importante inflexión que lo lleva hacia el análisis y decantado profesional de hechos, que sean complementarios a nuestro parecer sobre la discernimiento entre un hecho cierto y la información que se mueve sobre la pista digital.

En definitiva, porque somos parte de esta nueva cultura, el whatsapp, los teléfonos inteligentes, las redes sociales y los micro formatos son claramente algunas de las herramientas eficientes de la gestión comunicacional para nuestros “millennials”, porque van más allá de los paradigmas conocidos al servicio de la información, pero estas deben ser parte de una estrategia comunicacional responsable que más allá de los contenidos, informe con seriedad y compromiso para que todos podamos tomar las mejores decisiones como sociedad.


viernes, 26 de junio de 2015

Noriega: La producción del perdón


Rainer Tuñón C.

La oportunidad histórica de producir y conducir la entrevista “frente a frente” con una personalidad de muy alto perfil, es motivo de admiración dada las circunstancias que vive el país, el claro mensaje a transmitir y la experiencia de calibrar el pulso ciudadano en relación a su madurez social respecto a acontecimientos que mantienen abiertas las heridas de algunas generaciones.

Esa misma oportunidad histórica, permite al entrevistado plantear el formato, la producción misma de su participación, su caracterización y la elaboración de palabras claves y mensajes a transmitir para su propósito comunicacional.

El mensaje, sencillo y contundente: - “Pido perdón a toda persona que se sienta ofendida afectada perjudicada o humillada por mis acciones o las de mis superiores en el cumplimento de órdenes, o la de mis subalternos en ese mismo estatus; y en el tiempo de la responsabilidad de mi gobierno civil y militar… gracias”-.

Lo interesante de esta reflexión viene siendo en realidad la intención de la “oportunidad histórica”, el formato en el cual se da, los mensajes a transmitir y la medición del resultado, dentro de lo que conocemos como clima de favorabilidad social.

El detenido Manuel Antonio Noriega Moreno accede a participar de un encuentro con el periodista Álvaro Alvarado y aprovecha la cámara para subrayar frases claves: “último General de la era militar”, “cautiverio por más de 25 años”, “tiempo que excede las penas impuestas en ausencia”, “tiempo servido”, “reflexionando con la iglesia”, “bajo mis propias convicciones”, “totalmente en paz”, “reflexión cristiana que conlleva los actos de contrición” y “solemnidad ante el altar de mi conciencia”.

Estas palabras claves las enmarca el emisor del mensaje en un formato conocido como declaración, lo que en comunicación estratégica supone una herramienta que presenta menajes cortos, claros, precisos, que no buscan desarrollar el ejercicio de preguntas y respuestas, que se son parte del formato entrevista, de interés tácito del periodista.

Resalta, por el interés del emisor, transmitir que “cierra” el ciclo de la era militar, pues lo considera oportuno en las circunstancias que vive el país, siendo este un mensaje que se presta a una multiplicidad de interpretaciones; y de facto lo hace en su calidad de “Comandante en jefe” y “Jefe de gobierno”, en control del tono del mensaje mismo.

Se trata de un acto reflexivo del emisor dentro de un formato establecido por él -la declaración-, que luego de ser leída con pausa, buena dicción, con elementos visibles a la percepción (manuscrito con algunas líneas subrayadas en rojo), con aceptable presencia física, adecuada postura frente a su propio interés de emitir un mensaje, y en lo que parece un perfecto control de su participación en televisión, cierra su intervención con un “gancho” de supuesto interés noticioso: “…Dios primero, las circunstancias darán la oportunidad de presentar las verdades desconocidas”.

El papel como periodista lo obliga a hacer preguntas, sin embargo el entrevistado se remite a una declaración, y mantiene su esfera de control, en el entendimiento de que una respuesta no es más que la ilación de sus reflexiones y la oportunidad de transmitir tanto mensajes como palabras claves. Esto sería el reconocimiento de un interesante y acertado ejercicio de comunicación en el cual el emisor del mensaje controla la intención de transmitir bajo sus propios términos. Una respuesta típica a cualquier pegunta en este contexto, sería lo que expresó: “…el espíritu, en su expresión y en su esencia, lo contemplan las palabras que acabo de decir”.

Asimismo, el agregar que: “…yo quiero mantener la solemnidad de mis expresiones, de mis meditaciones, de mis asesoramiento espirituales en este marco para que no se salga –hablando en panameño- del propósito por el cual yo hoy después de tantos años acepté a sentarme frente a usted y hablar pidiendo perdón a la ciudadanía”, reitera que su participación responde al único interés de posicionar un mensaje dentro del formato de una declaración.

Si el momento histórico fue pactado como entrevista, se dio una declaración, en los términos del emisor. Vimos a un entrevistado sereno, mostrando sentido de reflexión, preparado para la oportunidad, diciendo: “…yo he venido hoy, bajo mis propias convicciones, sin apremio, sin intereses, a dar una declaración. No doy una entrevista hoy, doy una declaración que es la que voy a compartir y a leer”, pero al mismo tiempo, entendimos que en comunicación uno es capaz de decir algo a alguien con una intención, esperando una cadena de sucesos para capitalizar algún resultado.

Numéricamente hablando, y sumando desde la métrica más sencilla, la oportunidad del entrevistado generó en web y redes sociales - horas después de la intervención- la visibilidad de más de 15 mil usuarios que se identificaron dando “like” o votos en contra, siguiendo alguna red social o visitando páginas en donde el mensaje estaba “posteado”.

En cuanto al índice de recepción a través de medios impresos, la cobertura de la oportunidad histórica no superó en interés periodístico los temas recurrentes de nuestra actual agenda informativa, lo que al final se traduce en un hecho de menor valor noticioso inmediato, aunque sí ha genera una ola de reflexiones ciudadanas, dada las reacciones luego de la declaración.

Es curioso, aunque la oportunidad histórica le permitió al emisor, transmitir un mensaje contundente y 10 frases claves, en sus propios términos, redondea su participación con un avance en calidad de expectativa de lo que arguye el que vendrá de sus siguientes reflexiones, aunque queda la duda si lo que el emisor genere despierte clima de opinión, tomando en cuenta la sed y el hambre de justicia frente a la nueva realidad que vive el país.

En todo caso, el tiempo le dará la oportunidad a este ejercicio de adquirir la solemnidad y el valor histórico en una multiplicidad de formatos, entre ellos: ensayos, libros, revistas, documentales, periodismo a profundidad, hasta llegar, posiblemente a la gran pantalla, pero no en géneros de comedia negra de la talla de "Noriega: el favorito de Dios" o documentales como "Panama Deception" o "Invasión", como hemos visto anteriormente.

El Monstruo Leñador, asesino de sicópatas

Rainer Tuñón C. La navegación sin rumbo fijo entre títulos del catálogo de Netflix nos lleva a encontrarnos con inusitadas curiosidades. Apa...