sábado, 6 de abril de 2013

En cartelera…


Presencia del más allá



Dirección: Ti West
Elenco: Sara Paxton, Kelly Mcguillis, Pat Healy
Clasificación: Mayores de 14 años
Calificación: * ½


El mítico Yankee Pedlar Hotel cerrará sus puertas después de un siglo de operaciones. Sus últimos empleados piensan que el lugar está maldito. Llega una síquica que insiste en hospedarse en una habitación y lo que sigue son sustos genuinos, pero soporíferamente dosificados. Ti West, director de este bostezo de suspenso, hizo más efectiva su propuesta siendo parte del proyecto V/H/S.


Posesión satánica


Dirección: Ole Bornedal
Elenco: Jeffrey Dean Morgan, Natasha Calis, Kyra Sedwick y Grant Shaw.
Clasificación: Mayores de 14 años
Calificación **


Los padres de una niña harán lo imposible por salvarla de las garras de la maldad luego de que una caja de madera con un espíritu malévolo inserto, se apodera de ella. Sustos y efectos para un filme de fórmula conocida, que lamentablemente no logra su cometido.


De Bornedal se recomienda: Nightwatch (http://www.youtube.com/watch?v=2PPs4kubU04)





Jugando por amor


Dirección: Gabriele Muccino
Elenco: Gerard Butler, Uma Thurman, Dennis Quaid, Catherine Zeta-Jones y Jessica Biel.
Clasificación: Mayores de 14 años
Calificación: ***

Una ex estrella de fútbol profesional acepta ser el entrenador del equipo infantil donde juega su hijo de 9 años. En el camino, bellas mujeres y su ex esposa le permitirán aprender a ser un mejor jugador para bien de su propio destino. Gabrielle Muccino es un gran director italiano capaz de mezclar con absoluta naturalidad el drama profundo, el romanticismo cursi y la comedia rítmica y precisa. El elenco conformado por Gerard Butler, Jessica Biel, Uma Thurman y Catherine Zeta-Jones se mezcla bien, aunque la película parece no encontrar tierra firme, pero se mantiene tierna y graciosa.


Los Croods

Dirección: Chris Sanders y Kirk De Micco
Elenco (voces): Nicolas Cage, Ryan Reynolds, Emma Stone, Catherine Keener y Cloris Leechman.
Clasificación: Todo Público
Calificación: ** ½


Los Croods son una familia de Neardentales unidos y temerosos, excepto por Eep, la hija mayor. Ante las fracturas de la tierra conocida por ellos, se ven obligados a migrar hacia lo desconocido con la ayuda de un Homo Sapiens que les enseña que hay que arriesgarse porque las cosas cambian para seguir hacia la luz.  A pesar de lo poco emocionante de su guión, el filme tiene momentos  hilarantes que aspiran llegar a la altura de “Los Picapiedras”, pero definitivamente necesitan tomarle algo prestado a la “Era del Hielo”. Las voces en español a cargo de Eduardo Capetillo, Eiza González, Erick Rubin, Alejandra Guzmán y Jacqueline Andere son divertidas, nada más.




GI JOE: El contraataque


Dirección: John M. Chu
Elenco: Dwayne Johnson, Bruce Willis, Jonathan Pryce, Ray Park, Bjung Hung-Lee y Channing Tatum
Clasificación: Todo Público
Calificación: ** ½

El comandante Cobra ataca y los GI JOE se extinguen. Sobreviven algunos de los buenos, comandados por Roadblock (Dwayne Johnson) y se asocian con el general Colton (Bruce Willis). ¿Para qué ponerse a pensar de qué más va la trama? ¿Les gustó la primera parte? Esta es mejor, con más balas, peleas, efectos visuales y una dinámica mejor coreografiada por John M. Chu, cuyo mayor éxito cinematográfico es la serie de tv: “La liga de extraordinarios bailarines”, no aquellas películas de “Step-Up” o el documental de Justin Bieber. Sí, es una mala película, pero de esos placeres culposos que divierten, precisamente por los malos que son.



martes, 19 de marzo de 2013

La vigencia del cine religioso


Rainer Tuñón C.

La percepción del cinéfilo ante la solemnidad del cine religioso ha variado en algo desde los tiempos en que íbamos a las salas de cine de segunda categoría a ver “Marcelino Pan y Vino” o “Ben Hur”. Los gustos son más exquisitos, críticos y reflexivos, buscando siempre una voz que provoque el debate frente a estos temas que nunca pasan de moda.

El espacio se abrió para nuevos enfoques sobre el cine religioso, pese a que el cine tradicional sobre estos temas ha perdido su histórico terreno como instrumento clave del mensaje de la Iglesia Católica para influir en su masa cautiva de creyentes.

De acuerdo con el ensayista español Josep Mascaro: "hay que suscitar una mirada capaz de profundizar para ver la verdad de los relatos y las metáforas del cine; así mismo hay que pasar de la experiencia virtual a una experiencia real de construcción de la fe".

Ante ello, en la siguiente guía de títulos religiosos -pueden ser gratos, complacientes, aunque polémicos y renegados exponentes de la visión de los cineastas han abarcado la religión desde el cine- ofrecemos visiones distintas sobre el cine y la fe cristiana.

Entre las más bellas representaciones sobre cine religioso se pueden recomendar:


EL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO. ¿Alguien puede imaginarse que la mente creadora de "Saló o los 120 días de Sodoma" hizo esta belleza? Sí. Se trata de una de las más realistas narraciones de la vida de Jesús, llevadas al cine. Dirigida por Pier Paolo Pasolini en 1974.

JESÚS DE NAZARET. Ésta es posiblemente la más vista por nuestras generaciones adictas a la televisión. El realizador italiano Franco Zeffirelli ("Romeo y Julieta") filmó la más completa y hermosa recreación de los Evangelios, protagonizada por el inmortal Robert Powell en 1977. Es más, de recordar a Jesús en el cine, diría el nombre de este actor.

REY DE REYES. Nicholas Ray, director de "Rebelde sin causa", con James Dean, se acerca con Jesús a los hombres y mujeres de la generación de los sesenta, con sus problemas y sentimientos. Fue una majestuosa producción de 1961 que con mucho rigor no sobrevivió la prueba del tiempo.

BEN-HUR. Con "El retorno del Rey" y "Titanic" son las películas que más Oscar han ganado. Charlton Heston en el papel de su vida. ¿Y de qué trata? Romanos dominadores en Israel de los tiempos de Cristo y una noble familia judeo-cristiana perseguida. En 1959 hizo estragos y es sin lugar a dudas un verdadero clásico del cine.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS. Cecil B. DeMille en 1923 y 1956 tomó episodios de las sagradas escrituras, desde la liberación del pueblo judío por Moisés hasta el paso por el Mar Rojo y el becerro de oro. Grandiosos los gigantescos decorados y extraordinario su elenco que incluía a Heston y al genial Yul Brynner.

MARCELINO PAN Y VINO. Ladislao Vajda lleva al cine la historia de un niño recogido por unos frailes. Se basa en un cuento de J.Mª Sánchez Silva, es la obra fundamental del cine español. Realizada en 1954, era el estreno más frecuente en las salas populares de Calidonia, Santa Ana y San Felipe en la ciudad de Panamá.

ADIÓS, MUCHACHOS. Experiencias autobiográficas durante los días de la II Guerra Mundial en el colegio de Carmelitas en Fontainebleau. El protagonista entabla amistad con un judío perseguido por los nazis. Preciosa obra de Malle.


HERMANO SOL, HERMANA LUNA. Franco Zeffirelli para el cine dirige la historia de San Francisco, quien se despoja de sus riquezas y funda en pobreza la obra franciscana. Bella e inolvidable película de 1972.

LA MISIÓN. Después de Los gritos del silencio, Roland Joffé se traslada a las misiones jesuitas del Paraguay en los siglos XVI-XVIII. Robert De Niro y Jeremy Irons hacen de este filme, realizado en 1986, una experiencia imprescindible.

También recomendables, pero con opiniones divididas:

LA PASIÓN DE CRISTO. Este puede estudiarse en los siguientes años como una pieza de mercadeo sin precedentes. No necesariamente es una extraordinaria cinta, pero sus recaudaciones en la taquilla mundial, que superan los 610 millones de dólares, demuestran que valió la pena tanto sacrificio por parte de Mel Gibson al recrear las doce horas decisivas en la vida de Jesús.

LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO. Hacia 1988, Martin Scorsese, reconocido por sus sangrientas crónicas sobre violencia urbana, decide llevar al cine la novela de Nikos Kazantzakis. El resultado: un filme prohibido en casi toda Latinoamérica, pero aun así, recibió una nominación al Oscar como mejor director de ese año y la música del filme la compuso la estrella pop Peter Gabriel. Willem Dafoe interpreta a un Cristo de aparente debilidad, inmerso en la duda.

LA VIDA DE BRIAN. Ahora conocida como el antídoto frente a La Pasión de Cristo de Mel Gibson, en el filme del Monthy Pyton, Brian (Graham Chapman) nace en un pesebre de Belén y recibe la visita de tres Reyes Magos de Oriente que, guiados por una estrella, vienen a rendirle honores y ofrecer regalos, pero por una confusión se los hacen llegar al vecino de al lado: Jesús. Es toda una blasfemia, dijeron en su momento, pero es sin duda la comedia más divertida sobre el tema religioso.

JESUCRISTO SUPERSTAR. ¿Un musical? ¿Acaso se volvieron locos? Tim Rice brilló en Broadway llevando a escena esta arriesgada apuesta y Norman Jewison, en 1974, hizo de las suyas para masificar el legado de Rice con la voz y figura de Ted Neely como Jesús. Extraordinaria ópera rock.

GODSPELL. Siguiendo con la moda de los musicales, David Green adapta al cine la obra teatral homónima. Algunos capítulos del evangelio de San Mateo no llegan a la magnitud de la obra de Tim Rice, pero es una experiencia agradable.


JESÚS DE MONTREAL. Ésta vale su peso en oro. Denys Arcand ganó el Oscar por "Las invasiones bárbaras", pero hace algunos años atrás se dio a conocer en todo el mundo cuando dirigió un filme sobre un joven realizador que acepta, de un sacerdote, organizar un espectáculo de La Pasión en los jardines de la parroquia, y lo protagoniza. La comunidad parroquial arma la buena y el actor muere en la cruz. Se trata de una parábola moderna y alucinante.

Vale la pena repasar, entonces, otros títulos que causaron cierta polémica por su arriesgado ángulo narrativo, a saber:

JE VOUS SALUE, MARIE / YO TE SALUDO, MARÍA. El taxista Gabriel anuncia a María, una muchachilla, que va a tener un hijo con José. José duda sobre su virginidad y Jean Luc Godard hace su libre interpretación sobre los misterios de la Encarnación y Redención, a través de una pareja del París de 1984. Este filme trató por todos los medios de ser boicoteado, pero como todo lo prohibido... se puso de moda.

SACERDOTE / ACTOS PRIVADOS. En una estantería de un vídeo me encontré con este filme de Antonia Bird ("Voraz"). Un joven sacerdote recién llegado traba una profunda amistad con un veterano cura con actitudes diferentes. El curita defiende los problemas sociales de los feligreses mientras se descubre como un abierto homosexual, no sin antes enfrentarse a una Iglesia liderada por un obispo legalista y un sacerdote alienado. El filme es arriesgado y polémico; hace que "El crimen del Padre Amaro", de Carlos Carrera, quede como una aventura más de Cupido Motorizado. Si bien es cierto, existen distintas versiones: las que conciben un mensaje claro sobre el ser cristiano y las que cuestionan ciertos cánones. 

EL ÉXTASIS. El director Michael Tolkin, famoso por el guión de "El juego" de Robert Altman, propuso en 1991 una interrogante: aún si existiera un dios… ¿merecería que se le adore, si destruye los sentimientos humanos? Mimi Rogers ("Alguien me vigila") y David Duchovny (Fox Mulder, de "X Files") son unos adictos al sexo grupal que se vuelven fanáticos religiosos. En medio del relato, placer, regocijo y un estado de extremo deleite que fue mal recibido por la comunidad cristiana.

DOGMA. OK, Kevin Smith ("Cajeros", "Mallrats") hizo en 2000 una comedia que satiriza la creencia religiosa de los estadounidenses, a partir de sus personajes Loki (Matt Damon) y Bartleby (Ben Affleck), dos ángeles expulsados por Dios que quieren volver a casa, aprovechando un fallo del dogma de la Iglesia Católica. El filme no le hizo mucha gracia a la Iglesia, pero dejó mucha tela que cortar entre los creyentes en la misma y muchos fundamentalistas.

Ahora, agreguemos películas de maestros consagrados como:

WISE BLOOD. Interesantísimo trabajo de John Huston. "Bienvenidos a la Iglesia de Cristo sin Cristo... donde `los ciegos no ven, los inválidos no caminan, y lo que está muerto continúa así´". Huston a principios de los ´80 saca buenas actuaciones de Harry Dean Stanton y Ned Beatty, que hacen de unos retorcidos predicadores y él mismo actúa como un sádico evangelista.

DECÁLOGO I y VII. Si no han tenido la oportunidad de verlos en Youtube, corran. Krzysztof Kieslowski (La trilogía Rojo, Blanco y Azul) hizo diez filmes de una hora sobre la ética y los mandamientos religiosos. Fueron filmadas entre 1992 y 1994.

NAZARIN. En 1958, Luis Buñuel hace una adaptación de la novela de Pérez Galdós sobre el cura que recoge a una prostituta que ha matado a su rival y, sana a un moribundo con sus oraciones, se le une la tía del enfermo, es encarcelado con la meretriz y sigue su andar entre miseria y ambigüedades. Por cierto, fue Buñuel quien dijo alguna vez: "Gracias a Dios sigo siendo ateo".

LOS COMULGANTES. No podía faltar el sueco Ingmar Bergman. En este filme de 1962, el Pastor Ericson mantiene profundas dudas sobre sus propias creencias religiosas, pero su fe tambalea ante el "silencio de Dios". Bergman plantea el tema de la duda a través de la caracterización de Gunnar Björstrand.

EL SÉPTIMO SELLO. También de Bergman y anterior a "Los comulgantes". Un caballero vuelve de las Cruzadas lleno de dudas de fe, pierde una partida de dados con la Muerte, pero tampoco la Muerte sabrá decirle qué hay detrás de ella.


lunes, 18 de marzo de 2013

Carlos Carrasco, un actor de la clase trabajadora


Rainer Tuñón C.

Cuarenta años en la industria del cine, el teatro y la televisión en los Estados Unidos han hecho del actor, productor y director de cine Carlos Carrasco un nombre de grata recordación entre sus colegas, tanto en Hollywood y Panamá como en el resto del mundo.

Carlos Carrasco y Jason Statham.
Recientemente se estrenó “Parker”, a órdenes del afamado director Taylord Hackford,  un filme de acción sobre venganzas, basado en una novela del prolijo Donald Westlake (“The Grifters”, “Two Much”, “Payback”), compartiendo elenco con Jennifer López y Jason Statham (“El Transportador”), con quien cierra un ciclo que inició cuando lo llamaron para hacer un papel en el clásico de cine gangsteril “Sangre por Sangre” a principio de la década de los noventa.
Parte del elenco de "Sangre por Sangre".
Curiosamente – comenta Carlos - en sitios tan inesperados como Roma, Sudáfrica, Lima y Cuernavaca lo han identificado fanáticos de esa película, sobre la violencia entre pandilleros chicanos, ansiosos de estrecharle la mano, pues lo reconocen como “Popeye”.

“Parker”, que se encuentra en las carteleras mundiales durante esta temporada, es un trepidante thriller de acción que narra el viaje de un ladrón - con cierto código de ética-  quien es traicionado por sus colaboradores y lo dan por muerto. Así, el personaje interpretado por Statham sobrevive al ataque, adquiere una nueva identidad y lanza su venganza en alianza con una bella mujer (JLo) para hacerse del dinero que está en poder de sus antiguos asociados.

La cinta ha tenido una aceptación de crítica relativamente buena (con comentarios halagadores del New York Times, The New York Post, The Hollywood Reporter), ponderando el ensamble de actores que logra sacar adelante una película de este calibre, que se destaca por el ritmo en la dirección de Hackford, su multiestelar reparto y el carisma de su estrella principal, lo que suma buenos créditos para el panameño que participa en esta producción.

En el cine y la televisión hemos visto a Carrasco participar de hermosos proyectos como “El pescador de ilusiones”, de Terry Gilliam; en espectaculares cintas de acción como “Speed”, con Keanu Reeves; en históricos dramas junto Tom Berenguer en “One man´s hero”, en películas independientes como la dirigida por George Clooney, “Confesiones de una mente peligrosa”, con  Sam Rockwell y Julia Roberts, así como en históricas teleseries como “ER”, “Star Trek” o la telenovela (soap opera) "Search for Tomorrow", en la que debutó décadas atrás.


El actor panameño cuenta con orgullo que un cortometraje que dirigió recientemente, "Art Galleries and Back Alleys", ha sido seleccionado para participar en el festival de cine New Filmakers LA, en Los Ángeles, California.

De esta manera, Carlos Carrasco comparte algunas anécdotas a través de unas preguntas que le hicimos sobre su exitosa carrera profesional.

Rainer Tuñón: Carlos, un placer escribirte. Compartes cartelera con un elenco de lujo conformado por Jennifer López y Jason Statham, Michael Chiklis, Nick Nolte, Wendell Pierce, Clifton Collins Jr. y Daniel Bernhart, todos dirigidos por el Taylor Hackford (“Oficial y caballero”, “El poder y la pasión”, “El abogado del diablo”, “Dolores Claiborne”, “Prueba de vida” y “Ray”), todo un privilegio para un actor con una trayectoria como la tuya. ¿Cómo llegó la oportunidad y cuál sientes que ha sido el resultado?

Carlos Carrasco: Realmente esta experiencia ha sido el cierre de un círculo iniciado cuando trabajé con Taylor por primera vez en una película titulada “Sangre por Sangre” (“Blood In...Blood Out”). Debido a circunstancias extraordinarias (los disturbios raciales por lo ocurrido a Rodney King en 1991), a la película no le fue bien originalmente; pero con el pasar de los años se ha convertido en una cinta de culto mundial. Ya van más de tres generaciones de fanáticos apasionados del filme, quienes lo ven repetidamente y se saben todos los parlamentos.
De todo el trabajo que he hecho en mi carrera, es el personaje de esa película el que más se me hace reconocer en público. En sitios tan inesperados como Roma, Sudáfrica, Lima y Cuernavaca me han identificado fanáticos de esa película, ansiosos de estrecharme la mano. Taylor también ha tenido la misma experiencia, contándome como una vez él y su esposa, la fabulosa Helen Mirren, dando una charla en una escuela primaria en Londres, se asombraron al ser bombardeados con preguntas hechas por los jovencitos británicos sobre esta película acerca de chicanos en el este de Los Ángeles. Así que tenemos esa conexión. Cuando se estaba armando el proyecto de “Parker” sencillamente me llegó una llamada un día diciendo que a Taylor le interesaba que yo estuviera en su película. Y por supuesto que uno inmediatamente dice que sí.

Rainer Tuñón: Algunos te reconocimos en “Speed”, de Jan de Bont, y sabemos que has tenido una carrera bastante activa en Hollywood. ¿En qué otros proyectos has estado involucrado de los cuales también te has sentido muy orgulloso?

Carlos Carrasco: A estas alturas lo que más me satisface es la longevidad que he logrado. Aunque nunca una estrella, he logrado una carrera de casi 40 años como lo que en la industria llaman un “actor de la clase trabajadora,” y como tal he tenido ocasión de trabajar en una infinidad de proyectos con gente de primera. Se me han hecho realidad fantasías al trabajar con directores de primera como Hackford, John Frankenheimer, Terry Gilliam y William Friedkin, a la vez que he compartido escenarios con talentos como George Clooney, Jason Statham, Raul Julia, Lynn Redgrave, Robin Williams, Jeff Bridges, Sonia Braga y tantos otros, y todavía estoy, como dice Rubén… “para’o.”

                                                                Junto a Sandra Bullock durante el rodaje de "Máxima velocidad".

Rainer Tuñón: En estos días se reconoce el talento latino en Hollywood, pero ¿qué saben ellos –allá en la meca del cine- de Panamá y de los panameños?
Carlos Carrasco: Panamá todavía sigue siendo una novedad por acá, y a muchos les toma un momento ubicar al país, pero eso va cambiando por una variedad de razones. El hecho de que Panamá en la última década se ha convertido en un refugio para jubilados americanos ha levantado mucho la visibilidad. Yo diría que actualmente Hollywood como industria tiene más conciencia de Panamá que el público americano en general. La industria de cine ha descubierto a Panamá como un sitio con localidades variadas y gran potencial para desarrollar inversionistas e infraestructura. El hecho de haber establecido un festival de cine internacional (IFF Panamá) y haber pasado una nueva ley de cine son factores que van a seguir levantando el reconocimiento del país en el exterior.

Rainer Tuñón: ¿Te sientes más cómodo en el cine, en el teatro o la televisión?
Carlos Carrasco: No hay respuesta breve ya que son tres metodologías distintas, cada cual con sus retos y recompensas; pero, si tuviese que escoger, diría que no hay nada como formar parte del equipo de una película, preferiblemente en una locación lejana, todos embarcados en la aventura de producir un largo metraje.

Rainer Tuñón: ¿Vienes a menudo a Panamá? ¿Qué has visto que te haya llamado la atención en materia cultural y sobre el desarrollo de tu país?
Carlos Carrasco: Todo empieza con una buena historia, un buen cuento. En Panamá hay un sinnúmero de historias con impacto universal rogando ser contadas, desde las novelas de Juan Morgan como “Caballo de Oro” hasta el documental de la panameña Anayansi Prado, “Paraíso for Sale”, que examina el choque de todos esos jubilados norteamericanos con la población nativa que van desplazando con sus dólares. A mí me llama mucho la atención la época de la construcción del canal, y al investigarla he descubierto cantidades de cuentos interesantísimos y con personajes de gran colorido. Y hay mucho más: en la lucha actual de los Ngäbe Bugle para preservar sus tierras y costumbres tradicionales hay una tremenda historia para ser contada a nivel de una “Syriana” (de Stephen Gaghan), “Erin Brockovich” (de Steven Soderbergh) o “Michael Clayton" (de Tony Gilroy),y la buena noticia es que ahora en Panamá se están desarrollando tanto la infraestructura como los cuentistas para llevar estas historias a la pantalla.
El establecimiento de una comisión de cine, la ley de cine que ahora le permite a Panamá competir como destino para filmación a nivel internacional, sumado al éxito de una película doméstica como “Chance” (de Abner Benaim) demuestra a los inversionistas que es factible generar un producto respetable y comercial con modestos presupuestos. Todo esto me da la esperanza de que Panamá va rumbo al desarrollo completo como un centro artístico reconocido a nivel internacional.
                                                                                      Carlos Carrasco y Taylor Hackford.

viernes, 1 de marzo de 2013

La comunicación @pontifex y la "fumata blanca"



Rainer Tuñón C.

La renuncia del Papa Benedicto XVI es un caso de éxito en la comunicación digno de estudio profundo sobre cómo liderar el proceso comunicacional de un acontecimiento insólito, que gestionado con efectividad y control, consigue sacarse de encima una crisis de históricas proporciones.

Los mensajes fueron elaborados con claridad y el portavoz fue el mismísimo protagonista, demostrando absoluto manejo de la situación, administrando cada variable que se presentara en el camino.

"Tras mucho meditar", anuncia y comunica su dimisión para retirarse siendo Papa Emérito, haciendo que la noticia ocupara titulares en todo el mundo y, de esta misma manera, volteara tanto las redes sociales como las coberturas en directo desde El Vaticano.

Al final, más allá de su edad, condición física, voluntad y cintura política, los discursos de corrupción en la alta esfera eclesiástica, Benedicto XVI, demostró que la comunicación es una herramienta capaz de alcanzar objetivos muy definidos generando mensajes puntuales que le ayudaron a ganar mayor credibilidad ante un suceso sólo documentado en libros de historia que cuentan lo ocurrido hace más de 600 años.

Por supuesto, las redes sociales en todo el mundo se hicieron eco del acontecimiento. Este es precisamente un terreno que @pontifex logró dominar a la perfección en la era de la conversión digital, teniendo una masa cautiva de más de 1 millón seiscientos mil seguidores de una cuenta en Twitter que al día de hoy está vacante, y qué decir del canal de youtube del Vaticano o los “likes” del Facebook.

Joseph Ratzinger es un “tropic trending” tan poderoso y arrasador como el “Harlem Shake” (y eso que hizo falta ver a los ácidos humoristas producir una versión vaticana), Lady Gaga, Justin Bieber o el “Gangman Style”.

No hace falta decir que este acontentecimiento se sumará a la lista de "pitches" de guiones que en Italia o Hollywood se pelearán por producir en formato de largometraje uno de esos “blockbusters”.

Mientras tanto, quedan en el recuerdo algunos grandes filmes sobre los días de fumata blanca en la Santa Sede, iniciando con una comedia dramática de director Nanni Moretti ("El Caimán"), "Habemus Papam", que ahora es considerada como profética, sobre la designación de un nuevo Papa que pareciera no estar en condiciones de soportar el rigor de la investidura, mientras que El Vaticano buscaría cómo salir de lo que consideran una crisis en el mundo católico.


O qué decir "El Padrino III", de Francis Ford Coppola, en la cual la relación de la familia Corleone y El Vaticano es descrita como un reflejo de la sociedad católica y la crisis del poder, en donde Michael Corleone (Al Pacino) intenta legitimar sus negocios entrando en un grupo financiero manejado por el Banco del Vaticano cuyas finanzas caen en la masonería en la era del Banco Ambrosiano.

Para el Don, una figura viable como la un auténtico erradicador de corrupción, sería Juan Pablo I, pero fallece en medio de la incertidumbre por las cuotas de poder tanto en Roma como en el seno de la mafia italo-americana. Al final, Coppola narra con profundo respeto, las peligrosas relaciones entre la Iglesia como institución y el crimen organizado que busca expiar culpas visitando la Santa Sede, en lo que algunos consideran la peor película de la serie, pero la más densa y psicológica de todas.


También, dos filmes de Micael Anderson: "Las sandalias del pescador" (1968) y "La Papisa Joan" (1972), son un banquete visual y reflexivo sobre lo que el cine puede plantear en relación a la Iglesia. En el primero de los casos, Anthony Quinn revela el drama interno de un religioso ruso elegido como Papa en medio de la crisis entre China y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, a ritmo de fábula socio política; mientras que Liv Ullman es la protagonista de La Papisa Joan, sobre una mujer que, ocultando su género, fue pontífice entre los años 855 y 857 aproximadamente.

De hecho, hace cuatro años se produjo una cinta alemana basada en la novela de Donna Woolfolk, llamada "La mujer Papa", de Sönke Wortmann, con la actuación de Johanna Wokalek, con un éxito de crítica internacional, que profundiza en la historia de la papisa.

Por supuesto, en cuanto a libros se refiere, se invita a revisar: "Cinco Siglos de espionaje vaticano", de Eric Frattini; "El banquero de Dios: la vida y la muerte de Roberto Calvi", escrito por Rupert Cornwell y "En el nombre de Dios", de David Yallop.

Con todo el "boom" de las redes sociales y lo que podremos ver desde nuestras cajitas felices con pantalla LED desde la sala digital de nuestro hogar, seremos testigos pasivos del dilema de los nuevos mensajes de 140 caracteres, la cobertura radial de la Radio Vaticana vía satelital y las coberturas de nuestros enviados especiales de las televisoras locales de todo el mundo ante el  esperado "humo blanco", de nuevo.


martes, 26 de febrero de 2013

Ovaciones, ganadores y empates en el Oscar




Rainer Tuñón C.

Este año hubo de todo en la premiación de los Oscar.

Jóvenes y talentosos ganadores, históricos galardones, tributos musicales de contadas ovaciones, empates técnicos, majestuosas caídas, justas reivindicaciones, el aroma frívolo y político alrededor de la alfombra roja y un presentador que acompañó en lo bueno, lo malo y lo muy vergonzoso, para lograr sumar a una generación que, acostumbrada a las teleseries animadas y el humor negro e irreverente, se vio identificada en la cátedra del joven comediante.

Al final, en la mente del cinéfilo de siempre, quedó la satisfacción de ver que sus películas favoritas recibieron sus respectivas estatuillas (excepto la animada “Ralph el demoledor”) en una ceremonia que repartió hacia todas las direcciones estos premios.

Haciendo un repaso de la gala, las jóvenes actrices Jennifer Lawrence ("El lado bueno de las cosas") y Anne Hathaway (“Los miserables”) recibieron el Oscar este año luego de ser nominadas previamente por sus papeles en “Winter’s Bone” (2010) y “La boda de Raquel” (2009), respectivamente, abriendo el camino para que una nueva generación de intérpretes consiga que escritores y directores apuesten por el talento de estas mujeres que consiguen cautivar audiencias a través de su trabajo tanto en el cine independiente como en las películas de grandes presupuestos. Lawrence, por ejemplo, viene de participar en producciones como “X-Men: Primera clase” y “Los juegos del hambre”, mientras que Hathaway lució su uniforme de Gatúbela para el filme “El Caballero de la Noche asciende”.

Por su parte, no era sorpresa que Daniel Day-Lewis se alzara con el triunfo por su rol de Abraham Lincoln en el filme de Steven Spielberg, "Lincoln". De hecho, Day-Lewis es el único actor que ha conquistado tres veces el premio al Mejor Actor del Año, logro que también Jack Nicholson alcanzó, pero con un Oscar de Mejor Actor de Reparto (“La fuerza del cariño”) y dos como actor principal (“Atrapado sin salida” y “Mejor, imposible”), al igual que Walter Brennan, entre 1936 y 1940 como actor secundario, Meryl Sreep (Kramer vs. Kramer, La decisión de Sophie y La dama de hierro) e Ingrid Bergman (“Luz que agoniza”, “Anastacia” y “Crimen en el expreso de Oriente”).  No obstante, la única actriz que lo ha conseguido cuatro veces es Katherine Hepburn.

Aunque muchos esperaban que Tommy Lee Jones ganara su segundo Oscar (en una categoría en donde verdaderos pesos pesados competían), la oportunidad se dio para el respetado actor Christoph Waltz (“Bastardos sin gloria”), que por segunda ocasión gana una estatuilla con un filme de Quentin Tarantino, quien además se llevó el premio al Mejor Guión Original por “Django sin cadenas”, en lo que se denominaría como el justo gran el mérito a lo políticamente incorrecto "muy cool", que evidencia que la honestidad y la creatividad rinden frutos positivos cuando se trata de Tarantino, luego de 18 años de ganar en el mismo rubro por su obra maestra "Pulp Fiction".

“Argo” fue sin duda el mejor filme del año y el Oscar de Ben Affleck, Grant Henslov y George Clooney lo confirman tras su anuncio desde la Casa Blanca, con la presencia de su Primera Dama, Michelle Obama y la asistencia de Jack Nicholson desde el Dolby Theater en Hollywood.

Esta pequeña joya se hizo merecedora al Oscar como mejor guión adaptado, así como a la mejor edición, y será recordada por haber sido obviada en la categoría de Mejor Dirección, cuyo premio fue a dar a manos del taiwanés Ang Lee, quien hizo maravillas en la versión fílmica de un libro que muchos productores de cine decían que era imposible llevarlo al cine: “La vida de Pi”, del canadiense Yann Martel.

Lee tuvo la ejemplar tarea de guiar a más de tres mil personas para realizar una de las más bellas adaptaciones literarias llevadas al cine con gusto y espectacularidad visual y narrativa.

En cuanto a la canción del año, por primera vez una película del agente 007 triunfa en esta categoría a pesar de tener temas históricos como (“Goldfinger”, “Nobody does it better”, “Sólo para tus ojos”, “Live and Let die” o “Goldeneye”). En esta ocasión, y luego de que la cantante Adele pusiera letra al filme “Skyfall” de Sam Mendes, considerado como uno de los mejores en la filmografía Bond, la estatuilla fue a dar a las manos de la británica y de su co-autor Paul Epworth, celebrando los 50 años de vida de esta saga en la gran pantalla.

Este año también ocurrió el sexto empate conocido en los premios Oscar. En esta ocasión se dio en la categoría de edición de sonido, triunfando “Skyfall” y “La hora más oscura”. La última vez que se registró un empate fue en 1994 cuando ganador dos cortometrajes de ficción.

En cuanto a las ovaciones, definitivamente las ganadoras del Oscar Barbra Streisend (“Funny Girl”), Jennifer Hudson (“Dreamgirls”) y el elenco de “Los Miserables” alcanzaron los puntos más altos; mientras que el vestido de Hathaway y la caída de  Lawrence antes de recibir el Oscar fueron comentadas, pero no criticadas como los chistes sin gusto del presentador Seth Macfarland (creador del peluche “Ted”) y los pequeños errores durante la transmisión que nuevamente se hizo larga y como siempre, algo tediosa.

Luego de los premios de la Academia, queda en el ambiente las ganas de ver en la salas de cine alguna de estas películas, que por cierto, un número considerable ya pasó por las carteleras locales.

martes, 29 de enero de 2013

“Western” sin cadenas



Rainer Tuñón C.

Quentin Tarantino celebra el concepto, anuncio, desarrollo y lanzamiento formal de cada uno de sus proyectos con ideas muy sencillas que luego se traducen en extraordinarios ejercicios cinematográficos concebidos por ese autodidacta cuya genialidad se ha ido alimentando de todos los títulos de las películas que vio mientras trabajaba en un videoclub.

Así, de una idea muy simple sobre un malogrado atraco, conocimos a los dispares “Perros de Reserva” y, de una serie de historias cotidianas sobre matarifes, reímos y reflexionamos con “Pulp Fiction”, convertida ya en una pieza de estudio recurrente en universidades de cine en todo el mundo.

Tarantino, conocedor de todas las ramas del “exploitation” como sub género del cine B de finales de los sesenta y principios de los ochenta, reconoce en “Jackie Brown” un tributo pensado y respetuoso al “blaxploitation”; en la serie “Kill Bill”, lo propio con el “wuxia”, el cine B de acción y los seriales de venganza callejera; con “Bastardos sin Gloria”, los mejores filmes B basados en la Segunda Guerra Mundial, y definitivamente con Django Sin Cadenas, el western spaghetti, con su habitual dosis de violencia y algo de sal en las heridas sobre nuestra conciencia social.

“Django sin cadenas”, su último largometraje (de casi tres horas, por cierto), es un filme romántico y sentimentalón sobre los obstáculos que debe atravesar un hombre, que en circunstancias extremas, hace todo lo que esté a su alcance por recuperar al amor de su vida.

Si bien Django (Jamie Foxx), nombre clave en el género spaghetti western mitificado por la dupla de Sergio Corbucci y Franco Nero como director y protagonista; así como Broomilda von Shaft (Kerry Washington) - posible ancestro del detective Shaft (Richard Roundtree)- son nombres que evocan pasajes de los clásicos de la sub cultura del “mainstream” norteamericano, el simple hecho de colocar a esta pareja de esclavos en el sur estadounidense años antes de la guerra civil, en una época que evoca rápidamente el estilo refinado y cruel de los aristócratas que oprimen, pone de manifiesto el deseo genuino de relatar una historia de venganza aderezado con los sazones habituales que incorpora Tarantino en sus obras fílmicas.

Su elenco, impecable, aunque irregular. La pareja principal (Foxx-Washington), sacan partido de la trama, pero quienes les rodean son el plato fuerte de la película. Así tenemos al dentista/ caza recompensas y ángel de cuestionable moralidad encarnado por el ganador del Oscar por “Bastardos sin gloria” Christophe Waltz, quien libera al esclavo y lo ayuda para sentirse parte de la resolución de su versión del cantar de los Nibelungos vivida por los trágicos amantes; el caricaturesco y cruel Monsieur Calvin Candie, en un gran ejercicio de Leonardo Di Caprio, y definitivamente Samuel L. Jackson como el odioso y servil segunda del rancho Candyland.

Lo siguiente es un desfile honroso de estrellas del cine de Tarantino que hacen pequeños papeles que se ajustan excepto el propio Quentin (aunque no creo que importe si critican o no su actuación), destacándose por ejemplo: Franco Nero (“Django”), Bruce Dern (“Coming Home”), Robert Carradine (“La venganza de los Nerds”), Don Johnson (“Miami Vice”), Jonah Hill (“21 Jumpstreet”), James Russo (“Enemigos Públicos”), Amber Tamblyn (“La hermandad de los pantalones viajeros”), Zoe Bell (“Kill Bill”), Walton Goggins (“El escudo”), Tom Savini (“Del crepúsculo al amanecer”), Tom Wopat (“Los Dukes de Hazzard”), James Remar (Mortal Kombat 2) y Laura Cayouette (“Kill Bill”), como la hermanita de Candie.

Alejado de los comentarios sobre si este filme es altamente o infinitamente racista o si se justifica la polémica desatada por el director Spike Lee y los comentarios posteriores de Denzel Washington, “Django sin cadenas” sobresale por tratarse de un filme que cuenta con un inteligente libreto (aunque su ritmo decae para el final); inmejorables actuaciones del elenco en su mayoría, el planteamiento sobre una realidad cuya crudeza podría justificarse para poner en contexto la situación de algunas heridas que no sanan y definitivamente un tratamiento musical ecléctico que mezcla épocas, estilos y géneros, mezclados con absoluta precisión sobre la memoria de talentos invitados como el argentino ganador del Oscar Luis Bacalov (les recomiendo la música de “El evangelio según San Mateo”, de Pier Paolo Pasolini) y el gran Ennio Morricone, dos pilares musicales del western spaghetti.

“Rango”, el animado de Gore Verbinski (“Piratas del Caribe”), fue un gran tributo al cine vaquero que encontró su gloria con el paso del tiempo, pero “Django sin cadenas” es la consagración definitiva del fenómeno que todos adorábamos ver en las salas de segunda en los cines del lado más bello de nuestras ciudades de nuestro entorno.

viernes, 18 de enero de 2013

Coreanos a la conquista de Hollywood

En “El último desafío”, de Kim Ji-Woon,
 Schwarzennegger interpreta al Sherif Ray Owens.

Rainer Tuñón C.

Un trío de extraordinarios cineastas coreanos hará su debut en los cines del mundo, durante el 2013, con productos hechos en Hollywood.

Con el reciente estreno en los Estados Unidos de “The Last Stand”/”El último desafío”, que marca el retorno de Arnold Schwarzennegger a la gran pantralla como protagonista luego de su hiato político de 10 años como Gobernador en California; la llegada del remake del clásico “Oldboy”, una sorprendente y violenta tragedia contemporánea, esta vez dirigida por el aclamado director Spike Lee (“Haz lo correcto”) y la presentación de “Snowpiercer”, basado en el comic francés post apocalíptico titulado “Transperceneige”, de Benjamin Legrand y Jacques Lob, el cine coreano está cosechando mayor reconocimiento tanto en Norteamérica como en los demás mercados en donde sólo llegaba a través de vídeo en DVD, blu-ray y las descargas desde Internet.

En el primero de los casos, “El último desafío” o “The last stand”, de Kim Ji-Woon, es una demostración de lo que el estilo coreano en el cine de acción y aventura puede conseguir para dar un empujón al deteriorado género que intenta reconciliarse con su público entre los "blockbusters", mientras los franceses siguen colando grandes éxitos como “El Transportador” o “Búsqueda Implecable”.

Ji-Woon es popularmente conocido por dos películas de suspenso y un alocado homenaje al western spaghetti. Con “La historia de dos hermanas” y “Yo vi al diablo”, el realizador captó la atención del público y la crítica con dos relatos que se complementan con un estilo visual impactante, siendo “Yo vi al diablo”, su producto más comentado, por lograr desarrollar nuevas propuestas narrativas a historias que se hicieron muy famosas después de “El silencio de los inocentes”, de Johnathan Demme y “Siete pecados capitales”, de David Fincher. Luego, propuso una extraordinaria comedia de acción, comparable al clásico “Kung-Fu Hustle” (de Stephen Chow) titulada “El bueno, el malo y el loco”, que fue la carta de presentación formal como un director efectivo para el movimiento que deseaba hacer el veterano astro de acción para hacer su regreso a las grandes ligas en las taquillas.

En “El último desafío”, Schwarzennegger interpreta a Ray Owens, el nuevo Sherif del condado de Sommerton, cercano a la frontera, quien anteriormente fungía como operativo del equipo SWAT, que se retiró tras años de duras jornadas y una última misión que salió mal. Ahora, en su nueva función, deberá detener a un peligroso fugitivo y capo de la droga que busca cambiarse de país cueste lo que cueste, por lo que los policías se preparan para regresarlo a prisión.

Si bien la trama deja de ser novedosa, el estilo visual de la acción que se genera y el diverso, pero divertido elenco que se integra para garantizar diversión a través de este género, entre los cuales se destacan el comediante Johnny Knoxville, el astro español Eduardo Noriega, el siempre efectivo  Luis Guzmán, las bellas Jamie Alexander y Génesis Rodríguez, el astro sueco Peter Stormare, el brasileño Rodrigo Santoro y el veteranísimo Harry Dean Stanton (“Alien”).

Spike Lee dirige la nueva "Oldboy".

En el siguiente ejemplo de maestros del nuevo cine coreano, Chan Wook Park tiene dos motivos grandes para celebrar. Su obra más conocida, “Oldboy” tendrá su remake en las salas de cine durante el 2013, bajo la dirección de Lee y la actuación de Josh Brolin, mientras que su debut detrás de cámaras para el cine occidental será con Nicole Kidman en el drama de terror sicológico titulado “Stoker”.


Wook Park se dio a conocer por los filmes “Simpathy for Mr. Vengance”, “Simpathy for Lady Vengance”, “Sed” y “Soy un ciborg, pero está bien”, que lo han hecho merecedor de reconocimientos importantes en todo el mundo.

Por su lado,   Bong Joon-ho, quien encantó con el filme de suspenso, sátira y fantasía, "The Host" (que tiene segunda parte), se encargará de dirigir a Chris Evans (Capitán América) para la cinta "Snowpiercer", ambientada en el año 2031, luego de que la tierra se convirtiera en un planeta congelado y los sobrevivientes del cambio se encuentran alojados en un tren, lidiando con sus respectivas diferencias sociales, económicas y culturales para sobrevivir.

Joohn-ho también dirigió el exitoso drama de suspenso “Memorias de un asesinato”.












Escena de Snowpiercer, de Bong Joo-ho.

El Monstruo Leñador, asesino de sicópatas

Rainer Tuñón C. La navegación sin rumbo fijo entre títulos del catálogo de Netflix nos lleva a encontrarnos con inusitadas curiosidades. Apa...